Éramos tan jóvenes…
Éramos tan jóvenes…
Reunión de psicodelia y vanguardia sevillana en la presentación del nuevo libro de Fran G. Matute «Esta vez venimos a golpear», título de una canción de Smash, recoge la historia del underground hispalense entre 1965 y 1968
José María Arenzana
“Esta vez venimos a golpear” es el libro del periodista y crítico musical Fran G. Matute que se ha presentado este jueves en La Carbonería de Sevilla con la asistencia de mucho de lo más florido de una generación, la que terminó pariendo el llamado rock andaluz, pero que hasta llegar a acuñar ese nombre genérico asumió de manera distraída y en muchos casos inconsciente los “vanguardismos, psicodelias y subversiones varias en la Sevilla contracultural” (que es el subtítulo del libro) entre 1965 y 1968 y donde se mezclaron tantas cosas y tan diversas como el flamenco y el rock más progresivo y alucinado hasta dar forma a mundos nuevos que conmocionaron a varias generaciones y marcaron un estilo de música mucho más allá de Andalucía.
Figuras emblemáticas de la música rockera y underground de entonces, entre ellos el gran Gualberto García y El Mane, guitarristas y creadores infalibles que alimentaron aquel ambiente durante muchos años (Gualberto sigue embebido en la creación musical); el incombustible Gonzalo García Pelayo, cineasta, productor musical de todos ellos y dueño en aquellos años gloriosos del Pub Dom Gonzalo por el que desfilaban las nacientes estrellas; el hoy ejecutivo jubilado y antiguo miembro de Esperpento Fernando Rubiales; el fotógrafo Pablo Juliá; o los productor de radio y TV hoy retirados Paco Cervantes y Ray Palma acompañaron la presentación del libro en el patio de Paco Lira, hijo del otro Paco Lira que fundó La Cuadra en Santo Domingo de la Calzada donde se reunían figuras rutilantes del rock de vanguardia como Frank Zappa o Nina Hagen y los más grandes cantaores y guitarristas flamencos de su tiempo, de Diego del Gastor a Camarón y de Pastora Pavón a Antonio Mairena.
Con un público que algunos dirían “demasiado viejo para el rock’n’roll” y, sin duda, “demasiado joven para morir”, porque están llenos de peripecias y de una sabiduría impresionante, se celebró el rito de presentación del libro de Matute que, no obstante, va mucho más allá de aquellos movimientos musicales sevillanos en los que participaron desde Jesús de la Rosa a Manolo Rodríguez Imán y desde Silvio a Julio Matito o Antoñito Smash, entre muchos más, porque trasciende y se ocupa también del teatro, la pintura y de todas las demás actividades culturales, o más bien contra culturales, que originaron un caldo de cultivo que coincidía con los últimos años del franquismo y la dictadura y veía renacer con brillo propio una inquietud latente que rebosaba por todos lados y que envolvió a dos generaciones con una manera de mirar las corrientes extranjeras hasta hacerlas suyas, añadiéndole un sabor particular y a menudo genialoide que le otorgó personalidad singular a la cultura y a la música andaluza del momento.
Hoy, aquellos jóvenes rockeros que deambulaban por el mapa de una Sevilla provinciana y aún preñada de corrales de vecinos, de coplas y de flamenco de tabernas, lucen canas o arrastran los pies sin la lozanía y el desparpajo de quienes vinieron y pretendieron golpear el mundo, pero constituyen venerables pozos de sapiencia y ejemplos casi totémicos de una apuesta arriesgada por unos gustos artísticos y musicales que hicieron crujir las cuadernas de un barco ya por entonces desgastado y demasiado viejo que se prolongaría durante largos años después de haber absorbido casi subrepticiamente la música y los gustos que se filtraban de las Bases americanas de Rota, de Morón o de San Pablo para ser mezclados con lo autóctono.
Al contacto con todo aquello, la sustancia emulsionó para transformarse en una serie de productos propios que asombraron a toda España cuando, finalmente, el grupo Triana logró dar forma a una fórmula mágica y reconocible en la que todos sus antecesores (entre ellos los ya citados y muchos desgraciadamente desaparecidos en la carrera) habían participado envueltos entre nubes de humo de las flores violeta que crecían en Ketama y que atravesaban el estrecho para adornar con sus melenas y sus guitarras electrificadas la música de un tiempo nuevo.
“We came to smash this time” fue el título de la canción de Smash que ha servido de título al libro de Matute, un gran especialista y estudioso que para este libro ha empleado el material obtenido en más de cien entrevistas con muchos de los protagonistas de un momento que parecía convertir a Sevilla en una San Francisco de aquellos años, según la puede que atinada comparación que hizo en vida el recientemente fallecido Ángel Casas y lo acompaña con un mapa de la ciudad, especialmente editado para la ocasión, en el que se recogen como en un plano turístico algunos de los ‘templos’ sagrados de aquellos sucesos que se relatan en el libro.
Escritores y críticos insoslayables como Luis Clemente, cineastas y agitadores culturales como Gervasio Iglesias o poetas y gestores culturales como Pepe Moreno Serrallés, asistieron al evento de presentación del libro que recoge una fotografía precisa de lo acontecido en aquella generación que a muchos nos pilló como consumidores y clientes de primera fila de aquellas inquietudes nacidas a mediados de los años 60 que transformarían para siempre la Sevilla más estancada y que demostró una capacidad creativa desbordante, en la punta de lanza de los movimiento contraculturales más esbeltos y fructíferos de su tiempo.









