Tres Caminos al Rocío

“Vivir Cada día”
En 1986, Gonzalo rueda para el espacio “Vivir cada día” un corto, “Tres caminos al Rocío”, que trata de las peregrinación de invierno por los caminos de Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Huelva y en cuyo rodaje conocíó a Carmen Barroso Rubio, madre de su último hijo, Pablo.

Por Rubén García López:

TRES CAMINOS AL ROCÍO, recorrido intimista, invernal del camino, centrado en el sentir de tres pequeños grupos de peregrinos hacia esa Virgen del Rocío sin la que no pueden vivir, permite comprender el Rocío mejor que muchas otras películas, y ahonda justo en ese punto en que Ruiz Vergara no puede entrar: cómo el Rocío anida en los corazones de ciertas personas. El rociero será mejor rociero tras ver la película, los demás veremos acrecentado nuestro horror, pero también nuestro conocimiento: seremos mejores anti-rocieros. Lo importante no es si asentimos o no a la ideología de una obra, sino si tal obra nos permite comprender, conocer, ver. De otro modo: a lo que hay que asentir o no es a la forma.
Es una película que mira a los rostros de quienes hablan, que los escucha, que no inunda cada imagen en una informe trapacería de planos disimulada por un forzado séquito de sevillanas. De hecho, en el propio camino se escribe una, que acaba siendo de la más emocionantes escuchadas en el cine español (no me gustan las sevillanas, pero en esta película me gustan todas). Allá donde ROCÍO Y JOSÉ solo tenía discurso (y su consiguiente orden, muy bien explicado por Paulino Viota en su presentación), TRES CAMINOS AL ROCÍO tiene además imagen, mirada, y con miradas termina. Y con una que, nada menos, da la clave de todo el cine de Pelayo. Y no sólo eso.

Ir al Rocío en invierno

Premiado el espacio “Tres Caminos al Rocío” de “Vivir Cada día”