«Mas que palabras» artículo de ABC sobre Gonzalo García-Pelayo
MÁS QUE PALABRAS
Gonzalo García-Pelayo, sueños de papel.
Ha creado un universo propio donde las artes se funden y se confunden y que ha terminado por desembocar en una nueva aventura editorial.
Carlos Aganzo
11/11/2022
Ni Verne ni Salgari ni Stevenson. Resulta imposible de clasificar. Lo mismo se le reconoce como uno de los creadores de aquel rock andaluz de Triana, Alameda o Medina Azahara que como el inventor de un método infalible para ganar a la ruleta en los casinos. O como un director de cine de sello personal, intransferible. Un universo propio donde las artes se funden y se confunden. Y que ha terminado por desembocar en una nueva aventura editorial, con una treintena de títulos cuidadosamente editados en papel. Y toda una serie de nuevos proyectos.
De orígenes jerezanos, Gonzalo García-Pelayo (Madrid, 1947) perdió a su padre cuando tenía cinco años. De la biblioteca de su madre, Francisca Segovia, que ahora custodia el Ayuntamiento de Chipiona, recuerda sobre todo la colección de los Premios Nobel de Literatura, editados con los colores de la bandera sueca. Y la joya de las Obras completas de García Lorca, de Aguilar. Y de su «segundo padre», el amor a los clásicos y la concepción del ‘Quijote’ como una Biblia: como un auténtico manual de vida. Sus primeros libros en propiedad fueron los de la colección de las praderas americanas de Salgari.
Un camino que después le permitió «alucinar» con ‘La guerra de las Galias’, de Julio César. Y más tarde adentrarse en Herodoto o en Joyce. Hoy sigue leyendo, más allá de lo que exige su trabajo como editor, sobre todo a los clásicos. Y fundamentalmente ensayo. O miscelánea. Los géneros que mejor se adaptan a su manera de ser, caleidoscópica.
Éxito y persecución
En los años sesenta abrió una discoteca en Sevilla. En los setenta, trabajo como locutor en Radio Nacional de España, Popular FM, Onda Cero o Antena 3 Radio. En 1975 se arrancó como productor musical, y un año después se estrenó en el cine con ‘Manuela’, basada en la novela homónima de Manuel Halcón. Más de 130 álbumes musicales, algunos de ellos ya míticos, y una veintena de películas, estrenadas o por estrenar, hasta la fecha. Luis Lapuente publicó en 2020 sus ‘Conversaciones con Gonzalo García-Pelayo’, nostalgia de futuro, y Agapito Maestre hizo lo propio con ‘La razón alegre, el cine de Gonzalo García-Pelayo’, en 2021. Su historia de éxito y persecución con los casinos quedó reseñada en el libro ‘La fabulosa historia de los Pelayos’, así como en el documental ‘Breacking Vegas: The roulette assault’.
Su labor como cineasta le acaba de llevar unos días a Buenos Aires, al Festival del Mar del Plata. Viajando con su ordenador, su ‘e-book’ y sus discos duros. Biblioteca, discoteca y (casi) filmoteca, todo en uno. Pero también con los manuscritos de los que serán los próximos títulos de la serie Gong Editorial. El mismo sello que en su día le sirvió para dar a conocer los primeros discos de Labordeta, Hilario Camacho, Amancio Prada, Carlos Cano o Lole y Manuel. Música, cine y literatura. Mundos que confluyen en esa «suma de talentos» que es el séptimo arte.
Pero que también llevan el camino inverso: llevar al formato de libro la parte más literaria del contenido de sus películas. Porque, dice, los libros han sido y siguen siendo la base mayor de nuestra cultura. Y lo que de los libros salió de alguna manera se siente cómodo también regresando a los libros. Por ahí anda ya en su versión de papel el último ensayo escrito por el cineasta y profesor Paulino Viota, ‘Jean-Luc Godard: 60 años insumiso’, que recuerda al maestro francés en el año de su muerte. Un trasvase de soportes que comenzó, asegura, con la publicación del libro de relatos de Luisa Grajalva ‘El otro lado de la realidad’. Una serie de «adaptación imposible» al celuloide. Precisamente el asunto de la «película-encuesta» que filmó al respecto, con la lectura de los relatos, entre otros, por parte de Charo López, y con dibujos animados, para suplir la incapacidad fílmica. Fue precisamente Godard, recuerda, quien dijo aquello de que antes de rodar una mala película es mejor filmar a alguien leyendo un buen libro.
Nuevas firmas
Detrás de Grajalva, el editor convenció a su hermano para que escribiera sus propias memorias, el libro ‘De puro milagro‘, firmado por Harry. Y la serie ha continuado con colecciones como la de Nuevas Voces, con autores como José Manuel Cruz o Juan Pablo Rozas, o la de ‘Ucronías‘, con ‘Las islas imposibles‘, de Daniel V. Villamediana, que cuenta el viaje de Colón que podría haber sido de haberse cumplido las previsiones de los mapas con los que partió hacia América.
Libros y audiolibros. Con traducciones digitales al inglés, el francés y el alemán. Y la búsqueda de nueva firmas, siempre vinculadas de una u otra manera a sus mundos literarios, musicales y cinematográficos. Autores que un día puedan traer a su sello «un Premio Nobel». O mejor: «Un Nobel y medio». Como en la colección de libros de su madre. Cosas más difíciles se han visto.









