Las tres del 2016

Las tres del 2016

Tras la “oficial” y trianera “Todo es de color”, Gonzalo Garcia Pelayo se echa al monte, rueda tres largometrajes a la vez y los estrena directamente en internet (en la web de El Estado Mental, que enlaza los vídeos en Youtube). Aparte de por esta característica común, forman realmente una especie de trilogía, a la que me tienta denominar “películas heridas”, en referencia a la mejor de las tres, “Mujeres heridas”, y al desaliño técnico, a veces indeliberado, a veces no, que las marca por todas partes, sobre todo a la tercera. Hace tres lunes se estrenó “Sobre la marcha”, la semana pasada “Niñas 2” y anteayer “Mujeres heridas”. Recomiendo verlas en este orden, aunque si hay que elegir, recomiendo sin duda alguna tirar a por la tercera.

Rubén García López

Sobre la marcha (2.016)

Duración: 72 minutos
Director: Gonzalo García-Pelayo
Intervienen (por orden de aparición): Javier García-Pelayo, Oscar García-Pelayo, Antonio “El Marqués”, Jose Antonio García Vizcaíno “Harry”, Jesús Ordovás, Alberto García-Alix. Leonor Camino “La señora”, Karma “La perra”, Jero García, Luigi Castro, Víctor Pérez.
Músicos: Javier Colis (Guitarra), Javier Díez Ena (Bajo), Adrián Ceballos (Batería), Sergio Person (Guitarra y Clarinete).
Argumento: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Javier García-Pelayo, Oscar García-Pelayo, Jero García, Alberto García-Alix, Jose Antonio García Vizcaíno “Harry”, Antonio “El Marqués”, Jesús Ordovás.
Música: Improvisaciones de Javier Colis grupo, “Tran, Tran” de José Antonio Rodríguez y José Orejero.“Sobre la marcha” pretende tener un tono viril que debiera desprenderse del modo de vida cercano al rock y otras durezas urbanas. Estilo dórico basado en yuxtaposiciones sin apenas argamasas que unan sus bloques (aunque quizás haya alguna comunicación interna).

Por Jordi Costa:

Sobre la Marcha“Sobre la marcha”, enérgica rememoración de la herencia de la Contracultura de la mano (y la voz) de la memoria de Javier García Pelayo”.

Por Pedro G. Romero:

Sobre la marchaGonzalo, que pintaza, si puedes mándamelo, por favor, sí, que llevo enganchado estos 25 minutos, uff, ese cambio de las guitarras a la operación en la cabeza, estupendo, emocionante y extraño a la vez! Si hasta consigues que García Alíx salga en color, que no parezca un maltrecho manierista!… y ese costumbrismo tan bien traido: la escena con la señora en el parque, en fin, y el formato, el uso liberrimo del canal, todo el tiempo para la cámara, es lógico, ¿cómo esto no se hace más? lo importante es “tener algo que contar” y aquí hay mucha gente que tiene cosas que contar, esta oralidad, a lo Pericón de Cádiz, incontenible, logorrea patológica, ¡viva la técnica de Cantinflas! sabes, los modernos, en el campo del arte hacen este tipo de cosas, sí, y les sale eso, arte; Carlos Monsivais decía que una película era hipnótica cuando hacía coincidir la dicción de lo que s ehablaba con el fluido temporal de las imágenes, en su época, había que hacer coincidir los dientes con el dentado del viejo celuloide, pues algo de eso hay aquí! ¡pura película! esto es una película, en el sentido literal de la palabra, ahí viene ese con su película, pues sí, literalmente, que buena tarde me has dao!

Por Orlando D. Drago:

Sobre la marchaGonzalo García-Pelayo 2.5: Reencontrando el tiempo hallado. Las tres décadas de ausencia cinematográfica de Gonzalo García Pelayo (si descontamos el breve oasis del episodio Veinte mil semanales de la serie Delirios de amor) coincidieron con el abaratamiento y consecuente popularización del vídeo doméstico, que actualmente alcanza cotas de calidad asimilables a lo profesional. Esto traería dos consecuencias. Por un lado se desarrollaría en el arte contemporáneo una pequeña edad de oro de la videocreación como forma de expresión artística. Y por otro lado se produciría el desarrollo cada vez más creciente de jóvenes cineastas que podían por fin producir sus trabajos, por muy arriesgados que fuesen, a un coste cada vez más reducido y ganando en calidad.

Consciente o inconscientemente GGP parece haber sabido fundir estas dos tendencias. GGP regresa al cine en 2012 con unas Alegrías de Cádiz que sugieren un “decíamos ayer” que pone al día algunas formas y maneras ya desarrolladas en su fundacional Vivir en Sevilla. Con su obra hispalense GGP ya demostró ser un peculiar epígono verborreico de la línea más experimental y atrevida de la nouvelle vague. Una especie de Godard andaluz, con más gracia, menos “esaborío”. Con una especial característica, GGP parece radical en la literalidad de la letra de los guiones que dirige (que casi nunca firma) prefiriendo algunas veces que los actores accidentales los lean ante la cámara si no son capaces de memorizarlos. Y compatibiliza esto con su permanente alerta ante el hecho accidental. Ya que al igual que artistas contemporáneos acepta el accidente en sus obras. En frecuentes ocasiones GGP añade situaciones o personajes que aparecen en los rodajes y los incorpora, haciendo que nunca quede claro en sus obras donde comienza el límite entre lo ficticio y lo real. Durante 2016 GGP se ha embarcado en la titánica tarea de rodar-grabar tres películas-videocreaciones de forma casi simultánea. Sobre la marcha. De la misma manera que en 1959 Truffaut se embarcó (literalmente) en el proyecto de aprovechar unas inundaciones de París para realizar un corto (Une histoire déau, Una historia de agua) que finalizaría Godard aportando una voz en off y el montaje final. GGP ha incorporado el desgraciado incendio de un cementerio de neumáticos en Seseña para esta peculiar apuesta. Con un “espídico” monólogo inicial, Javier García Pelayo (hermano y casi diría que alter ego libertario) cuenta una serie de anécdotas de hace algo más de cuatro décadas con Silvio. Si yo soñaba con que GGP hiciera algún día un documental sobre este extravagante cantante (que ya aparecía en Vivir en Sevilla, película que me lo dio a conocer) de alguna manera aquí lo hace. El texto recitado por Javier, que casi nos deja sin aire, sitúa a este actor ocasional en la cúspide de las voces en off del cine español, junto a su otro monólogo desopilante sobre EL PELO de Intercambio de parejas frente al mar. La película termina con unos largos trávelins de su hijo Oscar contando la historia de un perro perdido. Y en medio una interesante escena documental sobre una pelea perdida de un boxeador. Las tres historias transmiten una emoción común de reflexión sobre hechos de un tiempo perdido. Lo que fue y lo que podía haber sido, pero no fue.

Por Antonio Gómez:

Sobre la marchaBueno, pues ya nos hemos dado doble sesión de cine que nos correspondía. Me sigue asombrando tu capacidad para hacer cine de la nada y tu tesón para practicar géneros cinematográficos no narrativos tan estimulantes. De verdad. Si esto fuera una crítica de “Sobre la marcha” seguramente la titularía “la vida como ideología”, en tanto en tanto que lo que me dice al final la película es que vivir no es sólo una forma de “estar”, sino esencialmente de “ser”. Uno es lo que vive y cada cual vive lo que es o acaba por dejar de serlo y se convierte en otro. Tal vez mejor, pero desde luego distinto. En eso me has dejado pensando, que no es mala ocupación. Me gusta especialmente ese mezclar y relacionar dos mundos aparentemente antitéticos como el de la contracultura sesentera de Javier y el poético-boxístico de Óscar. Y me gusta la utilización de la música como el cemento (o el agua) que los relaciona y los une. Por cierto, estupendos los efectos especiales del humo, espectaculares pero significativos. Te costarían un riñón.

Por Javier Angulo Ikazuriaga:

Sobre la marcha“Sobre la marcha” es lo nuevo (en todos los sentidos) de Gonzalo Garcia Pelayo. La película más radical del autor junto a Amo que te amen, donde se vuelve a deconstruir la narración cinematográfica. No es cine fácil, ni de ver ni de olvidar. He querido ver ecos del Marienbad de Resnais (si me equivoco que me corrija el autor) y mucho de jam de jazz, aunque se hable de rock.

(Pensé en Marienbad por sus magníficos offs y en el bebop al free jazz por su sentido de la deconstrucción).

Pepe Freire Chapela:

Sobre la marchaAcabo de verla. Estaba trabajando y me he tomado unos minutos para ver de qué iba. No he podido parar para seguir mi labor. Me ha arrastrado. Radicalidad y clasicismo. Trozos de vida por encima del artificio del cine sin dejar de formar parte de él. Es de las veces en las que notas que eres distinto. Todavía no sé porqué pero puedo sentirlo. Distinto en el sentido de incorporar elementos a tu vida que no formaban parte de ella, elementos que me eran ajenos hasta este instante. No soy crítico ni analista (ni lo quiero ser), hablo desde una experiencia personal. Hasta aquí lo que puedo decir con palabras. Y esos textos…

Por Villo Argumanez:

Sobre la marchaYa la he visto. Enhorabuena, Gonzalo & Cía. Una pasada. Plano corto. Historias con fuerza… Visualizar los gestos de los actores es impagable para la ciencia, las neurociencias especialmente. La etología, el texto, la originalidad… Imposible que no te enganche de lo más profundo del pecho y te lleve a los ojos para que te tragues historias creíbles y reconocibles de una época. Una maravilla. La volveré a ver y entraré en matices…. Ahora mismo impactado y agradecido a Gonzalo García Pelayo. Abrazo, de nuevo.

Por Fernando Arduán:

Sobre la marchaLo de “sobre la marcha”, es otra historia. Javier es una saga. No creo que exista alguien más importante en la historia de la música de nuestro país en este momento. José Antonio es un indio, un salvaje. Javier yo no sé que está esperando para publicar lo que sea. Aunque sea mermelada carajo. Es una mina por fuera y por dentro. Y José Antonio es Mazinguer Z en 3D y surround. No sé cuál me gusta más.

Leo Cebrián Sanz:

Los hermanos García-Pelayo viven una tercera juventud, tras su etapa como productores y promotores del Rock Andaluz a finales de los años 70 y como especialistas en el mundo del juego de casino durante casi un lustro en la década de los 90. Su carácter de visionarios y genios creativos se manifiesta ahora en el regreso al cine de esa pareja imbatible que forman el director Gonzalo y su hermano Javier. Si hace unos meses recibíamos el impacto de “Todo es de color”, su película documental en homenaje al grupo de Jesús de la Rosa, ahora es el mediometraje “Sobre la marcha” el que ha llamado poderosamente nuestra atención.

Corridas de alegría en La TabacaleraResulta complicado describir este ensayo de tema indefinido, pero cuyo espíritu de rock and roll está bien presente a lo largo de sus 72 minutos. Los gurús del hippismo sevillano han aprovechado este insólito formato cinematográfico del arte y ensayo libertario para construir un film independiente donde los haya. En él se recuerda parte de lo vivido en los gloriosos años de la banda Smash y las aventuras y desventuras madrileñas de estos Grateful Dead hispanos.

Quien rememora una actuación en Sevilla y el viaje del cuarteto a la capital es Javier García-Pelayo, a la sazón su representante en aquellos tiempos pioneros. Durante la primera media hora de “Sobre la marcha” vemos cómo su antiguo manager dormita en un tren, mientras su voz en off relata la delirante odisea de los melenudos andaluces cuando les tocó buscarse la vida artística en la ciudad de los grises ministerios franquistas.

“Sobre la marcha” también recoge testimonios del fotógrafo Alberto García-Álix, a quien impresiona escuchar con una voz ya muy quebrada describir su relación con el gran Silvio, el legendario rockero de la capital andaluza. Una jam previa de improvisación guitarrera a cargo de Javier Colis y su gente sirve de primer puente argumental. Por su parte, el crítico Jesús Ordovás aporta su punto de vista respecto al famoso festival celebrado en Burgos en 1975, estreno oficioso de la cultura del “rrollo”.

En este alocado collage hay sitio asimismo para otros elementos sin relación aparente con la escena musical: un par de entrevistas a personajes anónimos pero fascinantes -con reivindicación del boxeo incluida-, la lectura de un sugerente texto y hasta un cuento corto audiovisual sobre la pérdida de una perrita en el madrileño parque del Oeste. En fin, los García-Pelayo en estado puro…

Publicado por Cebrián Sanz en Losmejoresdelrock.com Link a la crítica

Niñas 2 (2.016)

Duración: 72 minutos
Director: Gonzalo García-Pelayo
Intervienen: Clara Cábez, Olivia Cábez, Cristina García-Pelayo, Lucía López de Guereña, Ana Sosvilla, Duna Oporto Valle, Martina Cábez, Chema de la Quintana.
Argumento: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Olivia Cábez, Clara Cábez, Lucía López de Guereña, Cristina García-Pelayo, Duna Oporto Valle, Chema de la Quintana.
Música: “Que soy del viento” Fernando Arduán. Arreglada e interpretada por Iván García-Pelayo, Mané Larregla y Hugo Westerdahl. Producida por Gonzalo García-Pelayo.“Niñas 2” (y su subsiguiente “Mujeres heridas”) pretende tener un tono femenino, el retrato, no se sabe si consciente, de las chicas que la interpretan y con una cámara que a veces debe parecer que estaba allí por casualidad. En las primeras “Niñas” la edad media era de diez años. Ahora el doble, de veinte.

Por Jordi Costa:

Niñas 2“Niñas 2”, secuela de la ya excepcional “Niñas”, que, en esta ocasión, centra su mirada en un grupo de adolescentes que hablan y reflexionan sobre el amor, el sexo y muchas cosas como si no hubiera una cámara delante”

Por Antonio Gómez:

Niñas 2Lo que más me ha llamado la atención de “Niñas 2” es que siendo una segunda parte resulte tan distinta de la primera. Si en aquella me atraía su profundo sentido poético, en esta lo que me gusta es, precisamente, cuanto contiene de cine-ensayo. Tal vez sea porque en la primera abordabas la femineidad como inocencia, tema dado a la poetización, y en esta la cosa pase a la condición femenina en el momento de empezar a enfrentarse con la vida y la pérdida aquella inocencia infantil, que obliga a pensar. Me parece fascinante el larguísimo plano secuencia de la conversación de las ya no tan niñas, que se detiene no sólo en las que hablan sino, especialmente, en las que escuchan. No quiero entrar en tu cabeza, pero me da que pensar los motivos que pudiste tener para hacerlo así, aparte de para resaltar la espontaneidad de la conversación. Cada vez que sale una escuchando, yo mismo siento, como espectador, la necesidad de atender a lo que se dice. Por cierto, lo de discutir el libro de Fromm me situó al instante en alguno de aquellos seminarios de sexología que organizaban los míos en lugares, precisamente, como La Dehesa de la Villa (no te alejaste mucho, condenado. Haces bien, todo lo que cansa es malo). ¿Será que las cosas no cambian con el paso de las generaciones o que cada generación descubre por su cuenta el mundo cuando le toca, y entonces todo es nuevo para ellos como en nuestro momento lo fue para nosotros?

Por Rubén García López:

Niñas 2Me gusta la reflexión de Antonio, que ya escribió el texto sobre “Niñas” que yo prefiero de los que hay. Por cierto que hay un plano similar al que nombráis ambos en “Sombras y niebla” de Woody Allen, en la secuencia del prostíbulo. Pusieron la cámara en el centro de la mesa y la hicieron girar en una panorámica de 360º que se repetía una y otra vez, mientras las prostitutas y algún cliente hablaban entre ellas (creo recordar, casualidades, que sobre el amor). El movimiento era indiferente a la conversación, de modo que unas veces filmaba al hablante y otras al oyente. No era, en cualquier caso, un plano tan largo como el tuyo. A mí me encanta cómo van apareciendo cada vez más hormigas: primero fuera de campo, luego en el cuello de Cristina, después cada vez más en el árbol de detrás. La siguiente parte es más warholiana, como en “Beatuty nº2” filmas solo a dos de las personas, dejando fuera a las otras (en la peli de Warhol, quedaba fuera un hombre toda la película). Yo solo lamento ahí las entradas de la música (en general me sobran todos los intervalos). Y en la parte final te pones más godardiano, con el clásico encuentro entre intelectual y joven que empieza a conocer el mundo (aunque en puesta en escena esta parte no sería nada godardiana, eso sí). Esperando qué remate te marcas con “Mujeres heridas”.

Lo que dice Chema es muy bueno, sin duda, a mí también me gusta más (¡y le queda muy bien la barba!). Yo hace mucho que no veo “Vivir su vida”, pero recuerdo planos de conjunto de ambos y primeros planos de ella; ambos siempre en perfil, cada uno a un lado de una mesa; pero la memoria puede engañarme, de hecho pienso que quizá la del perfil era la de “Todo va bien”, sea como sea, yo pensaba sobre todo en que los cortes de plano a plano saltan por el sonido, algo que Godard ha hecho alguna vez, sobre todo en las últimas, pero no en aquella época, donde además en las escenas de encuentros como las citadas siempre es muy importante el entorno visual y sobre todo sonoro, amén de la convivencia de ambos personajes en cuadro, no todo el rato pero al menos algo; en tu planificación hay algo extraño, como si Chema fuera una extraña aparición, casi fantasiosa (no lo digo como defecto). Lo de la tarjeta perdida es el tipo de desastres que pasan y al final te ayudan a darle personalidad a algo. Además permite que sea menos rara la centralidad de la chica que habla con Chema después. Que con la música pensabas en Le mèpris me parecía cantado, pero a mi no me funciona, de hecho me hace más molesto el recolocarse de la cámara, que yo preferiría ver tal cual, con el sonido y todo. ¡Con lo bonito que es ver (y escuchar) un reencuadre, hombre! jajaja. Yo, por cierto, pensaba en una bonita progresión temática de la película: amor, sexo, arte, aunque con mucha presencia de la reflexión, incluso teórica, sobre todo en la primera y tercera parte.

Por Orlando D. Drago:

Niñas 2Niñas 2. Antes que nada tengo que decir que no he podido ver la primera película de este, por ahora, díptico. La estructura es muy similar a la de Sobre la marcha: una larguísima escena inicial hablada (más de medio metraje; un interludio más visual; y un pequeño diálogo final a modo de conclusión. Aunque en Niñas 2 prima el diálogo de grupo, o al menos de monólogos compartidos. A modo de terapia de grupo, cuatro jovencitas universitarias (al menos dos de ellas de Bellas Artes) parten de El arte de amar de Fromm para acabar comentando sus opiniones sobre el amor, el sexo y la vida en general, a la que se están incorporando de manera consciente. GGP usa la cámara como escrutadora imparcial de la situación. Hace un oscilante barrido continuo de izquierda a derecha en la primera escena que nos obliga a no a limitarnos a escuchar lo que dicen, sino también a contemplar las expresiones y gestos ante lo que escuchan. Somos testigos mudos de uno de los muchos actos de iniciación de unas vidas en plena ebullición. La película termina con el diálogo de una de ellas, quizás la más atrevida, con un artista veterano. Escena que tiene ecos godardianos con la conversación con el filósofo de Vivir su vida. En cierto modo aquí también GGP hace de alguna manera de maestro de ceremonia de la intimidad, de espía que nos muestra los secretos, de observador silencioso del tiempo de los otros sin ejercer nunca de juez. Me dejó con muchas ganas de ver la primera.

Por Javier Angulo Ikazuriaga:

Niñas 2Gonzalo García Pelayo nos sigue regalando joyas a los amantes del cine. Tuve la suerte de asistir al preestreno para amigos de Niñas (mi película favorita suya). En esta segunda parte nos da 71 minutos de oro. Ellas hablando de esas cosas que queremos saber. Si la primera era Renoiriana (Una partida en el campo, teoría que me secundó Aute), Niñas 2 es Malleriana (Mi cena con Andrè) sin olvidar a Dante y a Vainica doble. Espero que siga rodando y siga siendo tan buen amigo.

Mujeres heridas (2.016)

Duración: 75 minutos
Director: Gonzalo García-Pelayo
Intervienen: Susana López Corcuera, Vanessa García-Pelayo, Mónica Lleó, On Nutchari Bunsri, María Reyes Arias, Agapito Maestre, Leonor Camino, Martina Cábez.
Argumento: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Susana López Corcuera, Vanessa García-Pelayo, Mónica Lleó, On Nutchari Bunsri, María Reyes Arias, Agapito Maestre.
Música: “De un alma antigua”, “Vaiven”, “Cuando amanezca a volar”. Letra, música e interpretación Fernando Arduán.“¿Herida ontológica? Heridas en el propio ser, no solamente en el propio estar. Herida cubierta por la juventud pero que parece aparecer cuando se llega a la madurez. Feminidad después de haber vivido. Niñas 3”.
Gonzalo García Pelayo

Por Orlando D Drago:

Mujeres HeridasQuizás sea Mujeres heridas una de las películas más complejas y emotivas de Gonzalo García Pelayo. Con Mujeres heridas, Gonzalo, que casi nunca parte de un texto propio, consigue una vez más hacer suyas las palabras de los otros. Y en esta ocasión va mucho más lejos, con esta película logra una unidad conceptual a través de una multiplicidad de discursos. Discursos que no sólo aparecen en la habitual manera secuencial y dialogada de los personajes convencionales de un film, sino que surgen a través de diversas formas. Sí, hay personajes que hablan, pero también hay voces en off que relatan historias, no necesariamente propias (las voces mutan de la edad y sexo del narrador real), aparecen intertítulos que ocupan toda la imagen o impresiones simultáneas, divergentes o paralelas al discurso sonoro. Constituyendo el conjunto un, a veces apabullante, maremágnum de ideas que se suceden. Estando tal vez en esa confusa forma el verdadero mensaje. Es cierto que en una primera capa todo puede aparentar que se reduce a un dualismo: Oriente y Occidente, mujeres y hombres (casi ausentes en presencia física, salvo un filósofo), presente y pasado, lo que se vive y lo que se recuerda. Pero según avanza su exposición los discursos se van multiplicando, entrecruzando, sobreponiendo, como sería para un ser omnisciente la misma realidad. El mundo como circo de dos, tres, cuatro y a veces incontables pistas.

Desde el punto de vista formal en un primer momento parece ser la culminación de la trilogía iniciada con Niñas. Esa fuente inagotable de conocimiento enciclopédico sobre cine español que es Javier Redondo Martín, comentó que veía cierta conexión entre las dos primeras piezas de la trilogía con la ochentera serie Vivir cada día. Y descubro que, efectivamente, se cumplen justo 20 años de la participación de GGP dirigiendo uno de sus episodios: Tres caminos al Rocío. En este docudrama[1] Gonzalo relata el viaje de tres grupos de personas que peregrinan en invierno al Rocío. Uno de ellos, que está compuesto íntegramente por mujeres, adelanta de alguna manera el espíritu de lo que dos décadas después será la trilogía Niñas. Salvo que en este caso hay una “niña” que por edad convertiría la saga en tetralogía. No sé si veremos esas Niñas 4.

Mujeres heridas es la película de GGP en la que la filosofía está más presente de toda su filmografía. Tanto en forma como en fondo. Y quizás esto se introduce como contraste al ser la más emocional. Tenemos a mujeres que exponen sus sentimientos ante circunstancias adversas de la vida. Y tras la emocionalidad, o junto a ella, surge la racionalidad. Tenemos a Platón y el ideal de belleza y perfección. Pero también tenemos el concepto oriental del Wabi-Sabi, que sería algo así como la belleza de lo simple, imperfecto y transitorio. De alguna manera corresponde al “todo fluye” de Heráclito. Todo cambia, todo permanece. Y en medio de todo, entre Oriente y Occidente, la visión compasiva del cristianismo, el amor al prójimo. El pobre, el débil, el marginado, como hermoso y protagonista. La idea de que los últimos serán los primeros. Es curioso que el único personaje masculino que aparece sea un filósofo. Racional, pero no materialista, sino cristiano. Y, por encima de todo, aparecen los vínculos emocionales de la familia, absolutamente matriarcal, como elemento de cohesión.

Si el cine abandonó a GGP a principio de los ochenta, la fuerza con la que él ha retomado las cámaras tres décadas después, está logrando que cada vez más adquiera un oficio que va mucho más allá del de realizar películas convencionales. GGP de forma ascendente está redefiniendo y depurando, construyendo y desconstruyendo, experimentando y afianzando, un medio de expresión propio alejado de todo convencionalismo. Una forma de arte estrictamente personal, con reglas propias, libre de apropiacionismos, y ajena a tendencias y modas. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, y ahora me reafirmo, Gonzalo García Pelayo es su propio género.

Y además de todo esto, en esta ocasión, emociona.

Publicado por Orlando D Drago Link a la crítica

Nos hacemos un cine:

Mujeres HeridasSi conectas con el cine de Gonzalo vas a verte sorprendido una vez tras otra. Con seis películas en apenas dos años, el director ha optado por una carrera de acumulación, y pese a eso, no ha renunciado a la calidad. Tiene una ventaja Gonzalo con su cine, ha renunciado a la perfección, no importa que un actor, o en este caso, él mismo, se trabe al leer un texto, o que una imagen en un momento dado no sea todo lo precisa que podría esperarse. Ha interiorizado el concepto del wabi-sabi, una apreciación estética de la evanescencia de la vida, alejado de la belleza por la belleza y cercano a la belleza de las cosas por el hecho de serlo, bellas por imperfectas, por incompletas, por mejorables, bellas porque evidencian vida, y la vida no puede ser perfecta porque deja de ser bella. Aunque esto es una interpretación suicida alrededor de un concepto que las palabras japonesas no son capaces de explicar, el wabi sabi es eso, wabi sabi, y Gonzalo ha empezado a recoger en su cine, mediante la unión de muchas partes imperfectas, un concepto de difícil explicación pero de muy bella contemplación. Las mujeres que aparecen en pantalla son imperfectas en cuanto humanas, sufren, han sufrido y sufrirán como todos los demás, en sus rostros el paso del tiempo va hendiendo surcos. Las heridas de la vida salen a la luz de manera magistral, basta con saber escuchar.

Muy inmerso en explorar el mundo femenino (Copla, Amo que te amen, Niñas, Niñas 2, esta Mujeres heridas) Gonzalo traslada a imágenes ideas propias y también ajenas, el guión no es totalmente suyo, las historias que se cuentan son historias de mujeres, unas podrán ser inventadas, otras reales, pero puestas en boca de mujer aunque, a veces, hable un hombre. Juega la película a desorientarnos y complicarnos aquello que parece muy sencillo; las historias se agolpan en la pantalla a través de diferentes fórmulas y formatos, con la herida como centro del que irradia una conexión entre todas ellas. La imagen puede referirse a un personaje, la voz a otro que cuenta otra historia, el texto a una tercera que cuenta su atormentada vida interior entre la fidelidad y el deseo, incluso la voz puede duplicarse, triplicarse, escuchando varias que repiten un texto de manera asincrónica. Todo es dolor, pero un dolor vital a ras de piel, el dolor que produce la pérdida, el desprecio, las oportunidades perdidas, el tiempo que pasa, la imposibilidad de volver atrás, la incomprensión, la maternidad acaparadora. Si, por ejemplo, Guerín en su última película, nos hace partícipes de una historia íntima, que nos conecta con la realidad mediante el reflejo de unos cristales que nos muestran que la vida continúa ajena a las vicisitudes de los personajes, Gonzalo utiliza el sonido para demostrarnos que en las conversaciones entre Susana y Vanesa, el mundo no se ha detenido, que hay niños que juegan o hablan con adultos, que circulan coches, que la vida sigue su imparable evolución dejando más víctimas por el camino.

Puede jugar a las variaciones, contarnos una historia de aparente ficción mediante el personaje de Carmen, mediante el uso de la distancia, la ausencia física de personas, la distancia que proporciona rodar mientras la cámara transita por calles de las que sólo vemos las terrazas y balcones de las plantas superiores, para retomar la misma historia con otros personajes, pero desde la crudeza de la realidad, cuando Susana cuenta la historia de su abuela, esta vez sí, en primer plano, con la inmediatez de lo físico, de soportar la mirada emocionada de quien lo cuenta, mostrando así cómo reaccionamos diferente si la historia nos suena a ficción o si ésta es reflejo de una realidad pasada. Lejanía y cercanía en función de cómo se usa la imagen. Empatía por la persona, frialdad y desapego en la imagen ausente de la emoción visible. El cine de Gonzalo se ha ido depurando, sus historias se han adelgazado para quedar en la sustancia, pero sus señas de identidad se mantienen, mujeres, textos y música siguen muy presentes en su cine, largos parlamentos, más o menos espontáneos, más o menos preparados, indisimuladamente leídos, o como es en este caso, narrados desde la desnudez de la intimidad personal y familiar; textos impresos sobre rótulos o acompañando las imágenes, relacionados con lo que vemos pero separados de esa historia visual, aquí reproduciendo letras de canciones de alto significado para hablar de las heridas, retomando una colaboración que produjo la película cuyo recuerdo más celebro del cine de García Pelayo, sus “Alegrías de Cádiz”, con el músico Fernando Arduán.

Son mujeres heridas pero de diferente manera, mujeres maduras que se muestran libres de prejuicios ante la pantalla, temiendo el momento en que el deseo abandone sus relaciones de pareja, temiendo ese momento en que otro hombre atraiga hasta el punto de comprometer mantener una palabra, mujeres parcialmente insatisfechas pero que también podrían ser hombres con diferentes heridas, mujeres con la carga de asumir, con dedicación exclusiva por más que se comparta, que una parte de su vida se va a ir dedicada a la maternidad, como un paréntesis en el que el mundo se detiene a tu alrededor, pero que cuando se retoma, todo ha cambiado y tú no te has dado cuenta. Mujeres que soportan cualquier dolor físico y continúan adelante, porque lo que más daño hace es la herida emocional, la que no cura el tiempo ni el olvido, porque vuelve como la marea y hace aparecer las lágrimas al borde de los párpados pese al tiempo transcurrido. Mucho cine y muchas películas en la última entrega de Gonzalo García Pelayo, la belleza de una imperfección deliberadamente planificada y mantenida, un cine que se abre a nuevas experiencias sin encasillarse en temas ni generaciones. Un perfecto montaje con una cuidada introducción de temas musicales que hace de esta película un goce sentimental y una experiencia muy humana.

Link a la crítica

Por Fernando Arduán:

Mujeres HeridasUna película de dragones. Me siento muy orgulloso de haber participado en otra peli tuya. Vuelves a renunciar a una peli sobre el descubrimiento de América, para en esta ocasión, hacer una peli sobre naufragios. Bueno, “película”, es un término algo ordinario y prostituido ya. Mujeres heridas es más bien una tarde, una parada. Otra vez miramos donde pocos miran, y con la intención imposible sin ti. Una peli que habla de ser valiente. De amar. La necesidad de respirar. Qué contento estoy, siento haber abrazado la verdad otra vez. La verdad con el rímel corrido de un tiempo feroz. Que historias, que gestos. Que tensión mantenida. Cuanta labilidad humana. Cuanto color para el mundo. Se advierte la herida, como un paréntesis en la sonrisa. Eso es valiente. Es viento con forma de mujer. Mujeres todas fuertes y honestas, que repelen la ordinariez y el transcurrir absurdo llenando de verdad las avenidas y los parques. Yo que se, son selvas. Me siento satisfecho. Y me siento en el lugar donde debo estar, mirando donde debo mirar. No sé cuál me gusta más. Muchas gracias. Teníamos que haber ido a los Oscar. Pero bueno, pin pon fuera. Gracias otra vez Gonzalo. Saldrá el amor!!!!

Por Héctor Márquez:

Mujeres HeridasEn “Mujeres heridas”, se suceden historias personales de mujeres anónimas o conocidas que hablan de los efectos emocionales de sus biografías: amores rotos, imposibles, historias familiares secretas, el conflicto entre la lealtad y el deseo, el conflicto de tener que ser varias cosas y sus contrarias a la vez de forma ontológica, las consecuencias de ser eros y tánatos al mismo tiempo… Con ese espíritu desfilan ante la cámara varias mujeres, maduras en general que cuentan historias de sí mismas y de otras mujeres que conocieron. Leen textos sobre las hermosas canciones de Arduan, otro de los centenares de músicos a los que Gonzalo ha apadrinado en su vida, solapan sus palabras y voces leídas o improvisadas sobre la pantalla, muestran sus heridas, hablan de ellas.

El filme es el número trece producido y/o dirigido en tres años por Pelayo y su equipo. Equipo de familiares y amigos en su totalidad con los que practica un cine de urgencia, a veces fullero en su realización pero pletórico de emociones e ideas. Un cine como la vida, que no tiene esos márgenes tan cerrados como los que le ponemos a nuestras reflexiones o creaciones sobre ella. Un cine que suda y tose, que corre y se detiene. Un cine godardiano de Alameda de Hércules. Y al que, como en este caso, y como en la mayoría de sus filmes recientes donde las mujeres tienen enorme protagonismo (Niñas, Niñas 2, Niñas 3, Copla, Mujeres heridas…), a veces le viene la regla o se le retira.

Acá abajo en el link de El Estado Mental puede verse durante un tiempo de manera gratuita esta película. Es una película de mujeres donde también salen hombres o están flotando siempre. Una película de pensamientos en construcción. No de axiomas, sino de tesis y antítesis. Una película que merece la pena verse y escucharse. Una película hecha para entender un poco más, o al menos acercarse, a la naturaleza de lo femenino.

Me contaba Gonzalo no hace mucho en una entrevista, que la propia naturaleza de la mujer es una herida constante -la vagina, que recibe placer y da placer o vida, desde donde supura la sangre muerta derramada cíclicamente- y que esa realidad configura su propia naturaleza emocional. Trágica a veces, profunda, frívola algunas, cómica, sentimental, sabia, mutante. Todo esto se ve en una película donde Gonzalo realmente es el director de una orquesta de mujeres -Susana López Corcuera, Mónica Lleó, On Nutchari Bunri, Vanessa García-Pelayo, María Reyes, Martina Cábez, Leonor Camino…- sobre las que aparece en varias ocasiones, a la manera de manifiesto la teoría estética del wabisabi japonés. Un concepto muy derivado de la idea de impermanencia budista en el que se resalta la belleza de la imperfección y el paso del tiempo.

Porque acá hablan en su mayoría mujeres heridas, sí, pero sobre todo mujeres maduras, sabias, hondas, poderosas, mujeres que ya no salen en los calendarios Pirelli pero que saben mejor que las jóvenes ninfas cuál es la naturaleza del deseo, el amor, el rechazo, la pérdida, la invisibilidad y la experiencia.

Siempre me ha gustado estar entre mujeres, rodeado de ellas, junto a ellas. He dicho muchas veces que de las mujeres, en general, he aprendido más que de los hombres en mi vida. Y no sólo del amor, de la palabra y la narración, del placer, de la ternura, de la piel y el olor, de la belleza y de la conexión con lo invisible e inefable. Lo que de hombre tenga en mí, también se lo debo a ellas. También de sus rechazos, iras, anhelos no correspondidos, abandonos, decepciones y perdones. A lo largo de mi vida he tenido muchas relaciones con mujeres. De todo tipo. Gracias a esas relaciones soy quien soy.

Y en esta película me he sentido como en casa. No es una película perfecta. Es una película real, por donde corre el aire. Véanla.

Por Javier Redondo:

Mujeres HeridasTengo miedo de romperme, tengo miedo de quererte… mujeres heridas pero que se lamen las heridas, la más triste pero también la mejor de las películas del lote…

Por Alfonso Balón:

Mujeres HeridasMAESTRO: “Mujeres heridas” me ha maravillado. Enfocas desgarros sin caer en lo facilón, pellizcando sentimientos, tomando esos pedazos de planos -los de Susana abrazada al árbol y la canaria impresionan- tan pelayianos. Frases demoledoras (“muérete ya”, “joder, me muero y no hemos follado”). No sé qué enamora más de Vanessa: su sensatez, dulzura, saber oír, sonrisa, belleza; me da igual. Me entusiasma no edites las locuciones, salgan los números primos, fundas imágenes con Arduán.

Por Joserra Halcón:

Mujeres HeridasLa gran “sensación” que me ha dejado esta película, lo mejor con diferencia… es el discurso de Vanessa sobre la ausencia de deseo. Esta extraordinariamente natural, valiente y osada (ha salido a alguien que yo conozco) y bella en sus sentimientos y contradicciones. Toda una sorpresa! (Sorpresa por cómo lo dice y lo siente, no porque le ocurra. Es lo natural entre muchas mujeres que ya no quieren procrear, que es para lo que biológicamente se ha inventado el sexo. Conozco algunas que les ocurre lo mismo, pero para ellas no es una maldición… más bien para ellos) Sobre las demás, el sempiterno y enigmático problema femenino sobre las laberínticas insatisfacciones femeninas es un tema que no domino. Aunque siempre es interesante escuchar detrás de una cortina/cámara a las mujeres hablar de sus cosas de mujeres, contado al estilo García Pelayo. Como paradoja, decir que la actriz canaria de ojos azules que es la más inestable y contradictoria de todas, es la que me pone. Qué vida ésta más imperfecta! Dejo para lo último, las preciosas baladas cantadas con ese deje elegante y resignado de Fernando Arduán. Sencillamente insuperables. Es grande de verdad este tipo. El mundo no es justo con gente tan talentosa como él (lo que viene siendo el wabi sabi)

Por maría José Galindo:

Mujeres Heridas“Dos veces van Vanessa y Susana geniales una introspección hacía el uno mismo ahondar y llegar a esas espinas que luchamos por disimular. El resurgir del dolor y volver a buscar el color a lo que nos sigue regalando la Vida. Apreciar la belleza que guarda lo feo lo imperfecto lo que sabemos no dura para siempre ( por eso lo deseamos mas ).”

Por Tessy Alvarado:

Mujeres HeridasHe visto la película ” Mujeres heridas” ésta tarde y la verdad no me esperaba encontrarme con tantas revelaciones tan emotivas. A medida que vais contando, entráis en detalles cada vez más íntimos. Yo creo que cada mujer se reconoce un poco en vuestros testimonios. Me gustó mucho, Susana Lopez Corcuera cómo te buscas después de treinta años que de alguna manera te sentiste otra. Ni mejor ni peor, diferente. Los caminos que tomamos los seres humanos no son iguales pero tampoco muy diferentes. Que buscamos al contacto de los demás?? Seguridad, confirmación de lo que crees ser el amor, la felicidad, la maternidad?? Seguro que cada mujer puede contar infinidades de cosas sentidas y vividas, sin embargo con toda la emoción que se desprende de vuestros desahogos, se nota una recatada timidez al contarlo.

Me encanta la historia de tu abuela, aparte de bien contada, con cariño, haces de esa gran mujer una pionera en su época, no tuvo que ser fácil vivir en una sociedad tan mojigata.
Me sorprendió el discurso valiente de mi hija Vanessa García-Pelayo, aunque hablamos con mucha confianza, no es lo mismo oírla hablar intimidades para todos los que verán la película.
Mucha sinceridad crea mucha emoción al oíros a las dos. Me gusto la película y vosotras todas.
Una sola pega Gonzalo Garcia Pelayo, me costaba mucho leer las diferentes historias que desfilaban, que también tenían interés, pero que deje de leer algunas porque me distraían de concentrarme en lo que contaban las protagonistas. Más me interesaban los relatos y no perderme las miradas que expresaban risa o tristeza, los gestos, la belleza de los rostros, las muecas de los labios que crispaban la emoción y el llanto reprimido.
Dicen que las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez, a mí me fue imposible. Deje de leer.
Por último para no daros la vara, ese pedazo de músico, compositor, cantante de Fernando Arduán, le da un toque extraordinario al conjunto. Mejor elección no cabía. Maravillosas melodías, letras, música, pero sin su voz y la emoción que expresa a través de ella, no serian sus canciones tan redondas, tan geniales, tan emotivas. Bravo a todas y todos.

Por Tania Valle:

Mujeres HeridasMe ha vuelto a encantar tu trabajo, la película es magnífica y te mantienen atenta de principio a fin, atenta y despierta a todas las historias que se cuentan simultáneamente, y que todas mantienen la atención, a veces intencionada y otras, sin darte cuenta, lees, oyes y encima sientes, porque no te quedas indiferente a ninguna de ellas. Me ha gustado mucho de verdad, de principio a fin. Me he sentido identificada, interesada y, a veces, sorprendida con el transcurso de las distintas historias. Y si bien la narración de Javier ha sido en otras películas uno de los puntos fuertes, he sentido que en ésta tu voz era la que tenía que narrar, como algo que casi no había que dudar, tenías que contarla tú, pero que me ha sorprendido, tal vez por estar acostumbrada a Javier. Susana, es que no sé ni qué poner…he llorado y reído muchísimo con ella en esta película, está maravillosa. Y Vanessa, que está especialmente bella, es fantástica dentro y fuera de cámara. Cuenta con una sutileza maravillosa las historias a través del ensamblaje de todo lo que tú ves, ¡qué bonita armonía!. En definitiva ver Mujeres Heridas ha sido otra increíble experiencia para los sentidos.

María Avello:

Mujeres HeridasBravoooo! Que dirían los franceses, me he emocionado contigo Susana, con Vanessa también, habéis sido muy valientes de desnudar vuestras almas para nosotros, creo que todas somos en algún momento alguna de esas mujeres. Te comentaré más pero me has emocionado!

Por Juan Manuel Garcia Ferrer:

Mujeres HeridasPues que creo que sí me ha llegado esta última película de Gonzalo García Pelayo, “Mujeres heridas”(2016), empezando por la fuerza de su título. Y era difícil para mí, que generalmente huyo de introspecciones verbalizadas, que suelen indisponerme con facilidad. No me veo yendo al psicoanalista, y menos escuchando lo que se debe decir desde el diván de un psicoanalista.

En su proceso de recuperación de sí mismo como director de cine, ahora reinventado, con la machada de tres películas rodadas al unísono este verano, y aquí la tercera, en esta ocasión GGP planta la cámara ante mujeres hablando de las marcas del amor en la edad adulta y, como en otras de sus últimas películas, iba a decir que se queda ahí admirado de todo lo que le pasa por ahí delante, y quiere traspasarnos ese sentimiento a los espectadores, pero estaría faltando a la verdad, porque no se planta ahí pasivamente, ni mucho menos: Hace por el contrario todo un caldo en el que se da el mismo valor -porque todo contribuye a la idea- a la imagen de mujeres (alguna tan próxima como su hija) explicándose, textos de un supuesto blog consultorio que circulan por la pantalla, recitados y lecturas, rótulos con versos que sustituyen por momentos a los habituales primerísimos planos escrutadores de ojos y hasta la misma música, recuperando felizmente al Fernando Arduán de “Alegrías de Cádiz” para que toque y cante unas cuantas canciones.

Se alcanza con todo ello, o al menos a mí me ha ocurrido, una extraña compenetración con estas mujeres de madurez felizmente asumida y todo lo que explican.

Si alguien tiene el momento para ver cómo les resulta la experiencia y quiere sumergirse en todo un mundo de primeros planos desentrañando la profunda emoción de la evocación, de reflexión y poesía.