carte de Tu coño de Gonzalo García-Pelayo

José Manuel Cruz escribió:

«Posiblemente, Tu coño sea una película porno. Pero, cuando el espectador termina de verla, puede darle igual que lo sea porque las explícitas escenas sexuales de los protagonistas suceden en un contexto que enriquece ese contenido que asalta los ojos del espectador desde el primer minuto de metraje para trascenderlo, para convertirlo en algo muy diferente que nos ilumina y nos hace comprender nuestra condición. Alrededor de los tórridos encuentros de la pareja protagonista, y, sobre todo, alrededor de la actriz principal, una espléndida y deslumbrante Macarena Lewis, que se convierte en un poderosísimo e irresistible centro de gravedad del film, gira todo el equipo técnico y artístico y una serie de curiosos “acosadores” que se convierten en desconcertantes testigos de las sucesivas cópulas y van recitando versos de exaltación a la figura femenina que goza, disfruta y se va expandiendo poco a poco en sus continuos actos de placer.

Es evidente que Tu coño guarda conexión con otros títulos del director, como «Frente al mar», el corto «I giorni dell’arcobeleno» o Así se rodó Carne Quebrada, pero, al mismo tiempo, nos encontramos en ella con un importante matiz que convierte al film en algo totalmente diferente. Usualmente, hemos visto, dentro del eterno dilema garciapelayiano entre una mujer/la mujer, tan emblemático de su filmografía, que había ocasiones en que varias actrices terminaban encarnando a quien sería la mujer protagonista de la película correspondiente (la dupla Ana Bernal/Lola Sordo en Vivir en Sevilla, las actrices que eran todas ellas Pepa, la encarnación de la mujer gaditana, en Alegrías de Cádiz, las diferentes mujeres que eran las diferentes caras de Ainur en Ainur…) porque era imposible que una única mujer pudiera llegar a representar a la mujer en su totalidad. Pero, en Tu coño, Macarena Lewis es la única mujer, porque es La Mujer, la mujer total y absoluta (objeto de adoración y veneración como diosa todopoderosa) que goza, que siente, que es libre, que es franca, y que, como ya se mostró en Mujeres heridas, es, como todas las mujeres, una mujer herida, ontológicamente herida (lo cual queda expresado en un último giro tan delicado como sorpresivo), que, pese a ello, no se deja arrastrar por tal circunstancia y acaba siendo musa, inspiración y heroína para llegar a la cumbre. Porque, frente a La Mujer, aquí nos venimos a encontrar con el dilema un hombre/el hombre, porque el actor protagonista (Saúl de la Roca) y los diferentes “acosadores” y recitadores de versos (Chipi, Fernando Lobo, Jeri Iglesias, José Guapachá, Guzmán García-Pelayo, Paco Márquez) serían distintas versiones del hombre, del amador y del amante, cambiando las tornas (de femeninas a masculinas) en relación a la estrategia narrativa que el director empleó en las películas antes mencionadas.

Hay otros elementos que también resultarán familiares a quien conozca la obra del director. Vemos el humor más descarado combinado con el pensamiento más hondo, está la reivindicación de la vida por encima de los conceptos y las construcciones intelectuales (lo cual queda cristalinamente expresado a través de ese chorreón de semen vertido sobre las páginas del guion de la película) y tiene lugar un milagro final que es algo más que un acontecimiento excepcional para llegar a ser un éxtasis hondamente transformador. La Mujer, como vía esencial para que el hombre se encuentre a sí mismo y alcance su cima, logra que un hombre se convierta en El Hombre y, en ese encuentro único entre dos plenitudes, se produce el clímax definitivo (reflejado a través de una metáfora tan nítida como sutil) el cual se convierte en el “final feliz” que Macarena Lewis pedía poco antes del desenlace del film. Ese éxtasis decisivo y redentor nos obliga a reinterpretar íntegramente todo lo visto con anterioridad y a concluir comprobando que Tu coño es una película porno por fuera y romántica por dentro que nos sirve para constatar que el sexo no es solo sexo y es inevitable que el ser humano lo rodee de una pirotecnia de sentimientos, imágenes, ideas y palabras para confirmar que se trata de un hecho esencial en nuestras vidas que va más allá de lo físico para sacudir de forma inevitable e irreversible nuestro espíritu.»

La película se estrenó ayer a sala llena en el Museo Reina Sofía. Sentí que la acogida del público era la más cálida y honda que he visto en los estrenos de todas mis películas estrenadas. Esta certera crítica de José Manuel Cruz me sorprende por su rápida comprensión de un hombre que tan bien conoce mis filmes anteriores. Uno entiende mejor la propia obra con críticas como esta que te muestran que lo seguiste intuitivamente es entendido así, directamente, por un espectador avezado.

Estreno también el cartel que Pilar Campano, productora ejecutiva, me envió ayer mismo.

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