Así se rodó carne quebrada de Gonzalo García-Pelayo

El cine de Gonzalo García Pelayo es arte de muchas artes.

Agapito Maestre para Libertad Digital

Mestizo es su Arte. Clásico y efímero. Anacrónico y vanguardista. Naturaleza y cultura. De esa oceánica mezcolanza emerge «Así se rodó carne quebrada«. Armonía hedonista, porque los atributos del cuerpo son los sentidos del alma, y unicidad platónica, porque casi todo lo que aparece en la pantalla surge del diálogo entre los participantes, son los ejes de una película sin parangón en el cine español.»

«Porque lo decisivo de esta película es su singular reflexión sobre el erotismo y la pornografía, el erotismo y el amor, el erotismo y el sexo, el erotismo y el deseo, en fin, el erotismo y la vida. Es cine erótico para fundamentar una filosofía del erotismo. Es Única.»»Es solo la forma. La confianza en la forma es el origen de todas las cosas. También lo es del arte. Toda la película se inspira en la forma y únicamente en la forma. Para García Pelayo, como para todos los grandes del arte, la forma lo es todo…Y la forma expresionista, viva y creativa de esta película le revela el principal secreto de la vida: el cuerpo es el alma de todo.»

«En la medida que una cosa coincide con la naturaleza, como mantiene Spinoza, es necesariamente buena. Nunca hasta ahora se había hecho un experimento semejante. Se pone a prueba la filosofía del famoso Spinoza. No se trata tanto de divulgar el pensamiento de este filósofo cuanto hacer un tipo de cine al gusto del judío pulidor de lentes, cuya Ética, obra cumbre de una tradición materialista iniciada con Demócrito y oculta a lo largo de los siglos, señala las nuevas bases para repensar esa delicia que es el cuerpo. Esta película recoge y, sobre todo, expresa de modo magistral la principal idea de la filosofía de Spinoza: la unión del cuerpo y el espíritu. Una idea, dicho sea de paso, que pocas artes han plasmado con tanto rigor como el cine; más aún, tiendo a pensar que es la principal contribución del cine a la cultura de nuestro tiempo, ¿pues qué otras artes, después de la pintura, podrían compararse en aptitud al cine, como nos enseñara el filósofo francés Merleau-Ponty en los años cuarenta del siglo pasado, para mostrar la unión del cuerpo y el espíritu, del espíritu y el mundo y para expresar uno en otro?»

«Así se rodó carne quebrada es una película anticartesiana. Combate de principio a fin la escisión de Descartes entre la conciencia y el cuerpo. Vuelta a Spinoza: «Nadie sabe lo que puede un cuerpo» (Etica, III, pr. 2, es.). El cuerpo es todo. Es falso que ocupe un lugar entre el yo y el mundo. El cuerpo es yo y también mundo. Aquí se muestra esa inseparabilidad de cuerpo y alma y se rechaza cualquier dualismo entre exterioridad e interioridad. El cine de Gonzalo García Pelayo, dicho sea con el lenguaje de la fenomenología de la percepción de Merleau-Ponty, es una mezcla genial de la conciencia y el mundo a través del cuerpo.»
«Película grandiosa sobre el cuerpo es Así se rodó carne quebrada no sólo porque repiense la unión de cuerpo y espíritu, sino porque los defensores de esa tradición la firmarían como propia.»

Son extractos de la monumental crítica que Agapito Maestre ha escrito en su reciente artículo. Esta película es la tercera rodada de la serie de las once.

Fotos de Oscar Fernández Orengo.

Fuente: libertaddigital.com

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