Archivo de la categoría: Críticas

Alegrías de Cádiz en Youtube

Gonzalo García Pelayo 06.06.2014

Alegrías de Cadiz completa en youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=5_Fc3q_CPqc&feature=youtu.be
La crítica que Jordi Costa hizo hace poco en el País no ha dado la posibilidad de estrenarla en ningún cine de Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. Decidimos entonces ponerla ya directamente en youtube. Una crítica así merece que haya un público que la vea de inmediato y no queremos guardarla más. Esperamos unos cientos de miles de visitas en internet. La crítica que exige inmediato visionado (1.200 visitas en dos días, va por ti Jordi):
García Pelayo llevaba treinta años sin dirigir, pero su regreso a la acción no ha podido ser mejor: Alegrías de Cádiz, película libérrima y mutante que hace por la luz gaditana lo mismo que Vivir en Sevilla hizo por los claroscuros hispalenses.
Alegrías de Cádiz se abre con las pruebas para elegir a la protagonista, Pepa, encarnación del espíritu simbólico de la ciudad que vio nacer a nuestra primera Constitución. El director decide no elegir: quedarse con las cuatro pepas que encarnarán los distintos rostros de una misma libertad polimórfica. Y la película también renuncia a conformarse con una identidad monolítica, desplegándose, así, como muchas cosas a la vez: coreografía de amores, desamores y desengaños, paseo por Cádiz bajo las explosiones verbales de su protagonista masculino —Jeri Iglesias, canalizando la energía de su padre, Miguel Ángel Iglesias, actor fetiche de García Pelayo—, reivindicación del poder popular, irreverente y contestatario de las chirigotas y loable diálogo entre la memoria de la vieja efervescencia contracultural y la vida y la carne que se conjugan en presente. Una película viva, inagotable.
El País 23 de Mayo de 2014.
http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1400781676_675662.html

“En Carnaval es manifiesto que hay libertá pa salirse de lo corresto”

Gonzalo García Pelayo 04.06.2014

José Antonio Montero es alumno de Jordi Costa y escribe esta gran crítica (y análisis, su nota sobre la frase “En Carnaval es manifiesto que hay libertá pa salirse de lo corresto” es la primera que se cita siendo clave en las intenciones del film), gracias:
La ciudad de la alegría

Homenaje rendido a la ciudad de Cádiz y a todo lo carnal que en ella bulle, Alegrías de Cádiz se hace dueña por derecho de su condición de rareza, y representa además el regreso, después de tres décadas de silencio, de un outsider de nuestro cine: Gonzalo García Pelayo. Acreedor como muy pocos al apelativo de polifacético; pues entre otras cosas ha sido productor musical (considerado como uno de los principales forjadores de aquel movimiento surgido a finales de los sesenta que vino en llamarse “rock andaluz”, y que tantos nombres míticos ha dejado para la historia de la música y la cultura españolas), locutor de radio, presentador, pesadilla de croupiers del mundo entero… y director de cine que irrumpiría en paralelo a la Transición encarnando el espíritu aperturista de ese tiempo desde una postura absolutamente lúdica e independiente. Entrelazada su trayectoria con la del fértil movimiento contracultural andaluz, no ha dejado sin embargo de considerarse a sí mismo como un cineasta incomprendido y desterrado por la industria. Y habría que añadir, hasta hace bien poco, olvidado por el público. Ahora, aunque sea de una manera minoritaria, hay una audiencia nueva que ve en su cine formas que le seducen; tal vez se deba a la atracción que ejerce su tremendamente libérrimo espíritu, su vibrante imperfección. Un cine a flor de piel que se echaba en falta hasta hace poco y que, en cierta manera, se necesitaba; como se necesita también la alegría en un tiempo de pura negación de la misma.

Las alegrías son un palo del flamenco de carácter festivo, características de Cádiz y, según parece, con origen en la jota navarro-aragonesa que llegó a la ciudad durante la ocupación francesa. Dicen los flamencos que cantando por alegrías se van las penas. Al ver Alegrías de Cádiz queda claro que también puede aplicarse lo mismo al proceso de un rodaje y a una forma de narrar, y, más que de narrar, de recitar, de hablar como Jeri -a quien podría considerarse hilo conductor del film, si esto se pudiera considerar con un film como este-, el zigzagueante maestro de póquer y amante del amor; de hablar y decir como pelotas de goma, con vida plena. La película es un largo poema vitalista, desacomplejado hasta el extremo, de alabanza enamorada a una ciudad y a la mujer. Tema central en la obra de García Pelayo, lo femenino y la mujer –como ser que se aproxima a lo supra terreno- es su plano fijo, y postra siempre que puede su cámara ante ella. Lo que aquí hace desde las primeras imágenes (tras un prólogo que nos presenta una panorámica de Cádiz y de su soleada bahía desde el sosiego de su corta estatura) proponiendo en primer lugar una re-visitación de Vivir en Sevilla (1978) al recrearse, como hizo en aquella, en el rostro de las actrices mientras se someten al proceso de casting de la propia película. Cuatro actrices (aunque solamente una de ellas sea profesional) a las que las indecisiónes del director hacen que finalmente se las escoja para un mismo papel, el de Pepa; encarnación de los matices y pieles de la gaditana, y trasunto sensual de la Constitución española de 1812, conocida como La Constitución de Cádiz; la célebre “Pepa”. La heterodoxia de García Pelayo -y de su clan, no lo olvidemos- le lleva a incluir en su película referencias a lo que ha significado Cádiz a lo largo del tiempo, al carácter histórico de la ciudad y a las raíces genéticas de sus habitantes, pero con formas bastante alejadas de rigores académico-didácticos: por ejemplo, se habla de la ciudad más antigua de occidente mientras un boxeador se ejercita en la playa al atardecer, lanzando ganchos y crochets al aire salitroso de la misma forma acompasada en que llegan las olas a una orilla por la que chapotearon algunos fenicios, romanos o bizantinos: gente antigua. Hace menciones a Pericón, Chano Lobato o el escritor Fernando Quiñones; artistas que amaban Cádiz como lo hace el propio García Pelayo: con rotundidad y con desenfado. “Fiel a lo incierto” es un verso de Luisa Grajalva que adopta el director, y que se convierte en el eje que vertebra y define el espíritu de esta película. Pues puede encontrarse en ella una ficción romántica, a veces, o un documental sobre claroscuras calles laberínticas, y jolgorio cotidiano, un musical poco acicalado o ese poema que ya se ha mencionado antes y que nunca se acaba. No valen las definiciones exactas, y menos aún las pegajosas etiquetas, con el cine de García Pelayo en general, y con esta película en particular

Sí, su precariedad técnica es evidente, y la caligrafía de la cámara y del montaje son a menudo desmañados, ingenuos, bastante cercanos a un amateurismo del que también hacen gala la mayoría de sus intérpretes, pero no es fácil censurar todo ello cuando el propio director declara convencido que es un amante de la pifia. A veces su lirismo puede olernos a impostura por los cuatro costados, y entonces surge algo que se encarga, con salero, de rebatir esta impresión. O de asumirla y burlarla. Lo puede hacer con una chirigota al doblar la esquina, o con un rapsoda que declama contemporáneos cantares de gesta del menesteroso españolito medio; con esas post adolescentes coreutas que van punteando por aquí y entrecomillando por allá. Y, cómo no: con el “tiriti, tran, tran…”. Entonces el ánimo del espectador se ve asediado por una alegría descarnada, y discutirle cosas a este film desde análisis pretendidamente ortodoxos acabará siendo, seguramente, un ejercicio de inanidad. En uno de esos rótulos de texto que aparecen de cuando en cuando sobreimpresionados en los planos de la película y que parecen servir para subrayar, para añadir una lectura más o para cerrar un verso suelto, se dice: “En Carnaval es manifiesto que hay libertá pa salirse de lo corresto”. No queda más remedio que terminar acogiéndose sin titubeos a esta divisa. Tal y como lleva haciendo toda su vida el hombre, el cineasta Gonzalo García Pelayo.

Jose Antonio Montero.

http://escueladeescritorescine.blogspot.com.es/…/la-ciudad-…

“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su cara”

Gonzalo García Pelayo 07.04.2014

Rayo

“El fantasma de la electricidad aúlla en los huesos de su cara”, el mejor verso del rock americano (Dylan) se manifiesta en “Rayo” la película de Manuela Morgaine que (4 horas, en cuatro partes) acabé de ver ayer.http://www.foudre-lefilm.com/
“Foudre”, título original francés, no es sólo cine moderno, es arte moderno. Difícil de contar lo que el film transmite me es más fácil enumerar sus contenidos: gentes que han sobrevivido a un rayo (alguno porque el rayo bajó por una larga cremallera hasta las botas), una bailarina que el rayo dejó en silla de ruedas pero que dice que todo lo que ella es se lo debe a aquel momento, el tercer movimiento de la 9ª sinfonía de Beethoven, los derviches y sus arrobamientos, una pasión por rodar y dedicar diez años a esta película, viajes por paises como Túnez, Libia o Siria que inmediatamente después se volvieron invisitables, ¿qué es la melancolía?, el electroshock o rayo controlado, Simón el estilita y una maravillosa lista, siglo a siglo de todos los majaretas que como él vivieron su vida encima de una columna, atrayendo al rayo, música moderna y étnica de Philippe Langlois, el Eufrates (ay, río que falta en mi colección), la romana Palmira y la historia del kama, la isla de Sutra (¿inventada?, creo que sí), Marivaux el gran autor francés de donde viene el “marivaudage” del que hablaba con Paulino Viota recientemente, cuarteto de Haydn, la admiración de Boris Nelepo y otros críticos que colaboran con la Revista Lumière como Vassilis Economou, una gran web, link más arriba, que invito a visitar, el amor por unos colaboradores psiquiatras, músicos, arqueólogos, cazadores de tormentas o astrónomos que nos cuentan en maravillosas letanías que nuestra sangre viene del núcleo de las estrellas, sensaciones de similitudes con Arrabal o el cine de Los Hijos, el Mediterráneo y el conocimiento clásico de Alejandría, las columnas de jabón de Alepo, un epílogo en una discoteca con repaso a muchos personajes que desfilan por once siglos, el zig zag como forma, el Festival de Rotterdam, más que una película es una experiencia, el fantasma de la electricidad.
Felicidades, Manuela.

LETTRE À GONZALO GARCIA PELAYO

Manuela Morgaine es cineasta (gran película Foudre, www.foudre-lefilm.com):
LETTRE À GONZALO GARCIA PELAYO
Paris le 2 avril 2014
Cher Gonzalo,
Il y a encore quinze jours je ne vous connaissais pas. Je savais par mon ami, le critique russe Boris Nelepo, qu’il avait découvert vos films au Festival de Vienne, la Viennale il y a plusieurs mois, et qu’il en avait été renversé. Il a écrit publiquement alors : « Pelayo is my hero ! ». Connaissant son exigence critique, je me suis dit que quelque démon s’était emparé de lui, qu’une force obscure l’avait pénétré pour qu’il retourne en enfance et vous donne ainsi le statut d’un héros. J’avais donc exploré votre monde sur la toile pour essayer de visionner des extraits de vos films, trouver des interviews, mais il y a quelques mois, je n’avais pratiquement rien trouvé à me mettre sous la dent, que des articles en espagnol sur le monde des jeux, des corridas et de la production musicale qui font partie de votre stature professionnelle protéiforme. J’ai été sommée par Boris d’aller voir tous vos films, vos six films lors de la rétrospective qui se tient actuellement au Musée du Jeu de Paume de Paris. J’y allais les yeux fermés, ayant une confiance aveugle dans ses choix cinématographiques. Mais cette force obscure qui semblait s’être emparée du public et des critiques qui avaient assisté aux projections de Vienne, ressemblait fort à celle de l’OBJET DU DÉSIR de Bunuel. Ceux qui avaient vu, avaient entendu, semblaient envoûtés, sous une emprise quasi surréelle. Comme si votre cinéma les avait comme on dit en France scotchés au plafond, que leur œil était maintenu grand ouvert, à la manière CHIEN ANDALOU.
La première fois que je vous ai rencontré c’était à la première projection en France de MANUELA et bien sûr que portant le prénom du titre de votre film, nous avons joué ensemble avec cela. J’étais loin alors d’imaginer combien la confusion entre l’art et la vie était le cœur même de votre œuvre. Pourtant l’homme rencontré avant l’œuvre me donnait déjà la température et une indication. A vous seul, c’était une humanité chaude et une rythmique dans le parlé vrai, dans l’authenticité, la frontalité du regard comme celle du torreador à son taureau juste avant la mise à mort. Pas une séduction, bien plus que cela dans le premier regard avec vous, un droit au but des yeux et des mots, une vitalité, une chaleur, je reviens encore dessus, tout cela si rare au premier contact dans un milieu de cinéma qui commence par offrir le froid de l’apparence. Pas de poigne de la main, la première fois, mais l’étreinte, tout de suite et forte. Comme en terrain connu alors que c’est la première fois. Comme si nous étions au point de partir à l’aventure ensemble, pas l’attitude du réalisateur avant la projection, mais celle d’un guide de montagne qui allait parler du relief du terrain, des dangers, des risques, de la perception, un dompteur qui fait entrer dans la cage du fauve et montre sans rien dire la direction du regard, un maître de cérémonie, un châtelain ouvrant son domaine au public pour la première fois, tout sauf un Don Juan ou un clown, un Rastignac ou un bonimenteur, un faiseur, mais un « hombre », et la joie sur ce visage, cette joie de celui qui a tant attendu, ce visage de l’impatience d’un cinéma qui enfin visible, jouit.
Oui cette jouissance de votre regard, je l’avais vu déjà mais où ? J’ai compris dans quel autre visage lorsque au cours d’une des présentations merveilleuses de vos films, vous avez cité votre maître Picasso. Vous nous avez confié combien cet artiste, combien cet Ogre puissant comptait pour vous. Votre héros à vous. Et alors j’ai repensé à cette image de Picasso peu connue et je me suis imaginée que depuis longtemps vous étiez cette chouette au creux de sa main, celui qui regarde à partir de là, dans la main d’un grand créateur libre, qui s’est creusé un nid à même la main d’un peintre génial et affranchi, d’un mangeur de femmes, d’un glouton de la création comme nul autre pareil. Si Picasso avait pour caméra une chouette, vous aviez pour pied de caméra la main de Picasso.
Sachez que j’ai vu vos films à travers ce prisme là, vous dans cette main-là, peignant à ce rythme là, ce rythme à l’œuvre du MYSTÈRE PICASSO de Clouzot, qui nous révèle qu’il est possible d’être NATURE à ce point-là, d’être éclatant, d’être danse, de faire tomber les masques, être nus, mais pas nus sans vêtements, bien plus encore, d’être entièrement nus, dévoilés, parler du fin fond de son cœur et de son âme, lâcher prise à ce point là sans paradis artificiels, sans drogues dures ni alcools forts, là, comme le geste du peintre et de son pinceau qui nous giclent au visage de l’autre côté d’un écran.
Cher Gonzalo. Je ne suis pas critique de cinéma. Comme vous je suis cinéaste. Comme vous je me bats pour la visibilité d’un cinéma libre et loin des conventions, libre de se produire quand il veut ou il veut parce qu’il le veut et nous apparaît dans son essence. Un cinéma qui s’impose avec une force irrésistible. Je vous écris depuis le noyau dur de cet obscur objet du désir qu’est précisément le cinéma.
Cher Gonzalo, cet oiseau rare que vous êtes là dans la main de Picasso, toujours l’œil ouvert, ce veilleur que vous êtes, oui en veille quand tout s’endort, votre cinéma nous excite comme nous n’avions sans doute pas été excités depuis les grands Fellini, Ferreri, Monteïro, votre cinéma qui parle une langue déliée qui va bien au delà des cadavres exquis surréalistes, qui débite plus vite que tous les coups de reins impossibles à dénombrer dans tous vos films, votre cinéma réveillerait un mort ! La tendresse, le rire, l’amour fou, le désir, le désir, le désir encore et encore, la beauté convulsive de vos personnages, la fantaisie permanente, la poésie, les coplas, la musique avant tout qui est le rythme pur…
Je ne peux qu’énumérer des scènes marquantes parce que comment trouver les mots ? Les journalistes l’ont fait majestueusement, Boris le premier, qui vous honore tant dans ses articles et puis ici en France, à travers les nombreuses et passionnantes interviews, parce que c’est ce qu’il y a de mieux à faire, vous laisser parler et entendre parler dans vos films.
Je n’oublierai pas le visage de MANUELA, et dans ce film bien sûr le flamenco de la rage sur la tombe de l’injuste, les chants de Lole y Manuel et l’apparition unique de l’immense danseur Farruco, les noirs et blancs, la liberté de la forme qui se cache sous la convention à première vue. Je n’oublierai jamais Vivir en Sevilla dans son ensemble, la folie de sa langue et de ses images qui apparaissent comme dans un « trip ». Mais en particulier et pour toujours l’image de ce sexe féminin présenté en très gros plan debout sous toutes ses faces, coutures comme on présente une pâtisserie ou un objet mis aux enchères, fruit pas défendu, le long d’un monologue cannibale digne de Rabelais ou du Marquis de Sade, ou d’une tirade de Salvador Dali. Et toute aussi belle que cette chatte d’exposition, la ville de Séville, traitée de la même façon, sans lassitude, qu’on a tout autant envie de caresser des yeux, et toujours le rythme frénétique de la musique et des mots enchevêtrés comme on avait jamais rien entendu de pareil, et qu’on dirait trop vite un coq-à-l’âne quand il s’agit en fait de Vivir vivre, laisser vivre la parole et l’image, laisser faire ce qui nous dépasse, dépasse, laisser jaillir, oser ce qui nous passe par la tête, laisser peindre ce qui advient dans la force de l’instant.
La grâce de ROCIO Y JOSÉ, la grâce lente des processions, le classicisme pur et anthropologique de l’événement rendu dans toute sa vérité, ces grands animaux et ces charrettes pleines de corps vivants et chantants, qui vient conjurer les charrettes des morts de NUIT ET BROUILLARD, cher Gonzalo, vous nous rappelez qu’on doit se transporter ailleurs, être à jamais des migrants, aller à la fête, être ensemble, laisser naître l’amour dans nos cœurs encore innocents, chanter, danser, marcher à s’épuiser les semelles pour être présents à tous les chants de la terre et de tout notre vivant. C’est cela aussi qui chante et danse et applaudit en permanence dans vos ALLEGRIAS DE CADIZ avec insolence cette fois, avec dans ce dernier film de vous la fanfare du peuple pour venir à bout de l’injustice sociale et des langues de bois politiques. L’héröine en double en triple, là encore votre générosité à ne pouvoir sacrifier une actrice contre une autre au casting est prodigieuse et crée du jeu.
Comment avez-vous osé, comment vos acteurs ont-ils réussi à jouer cette scène hilarante où l’homme est pris d’un désir impérieux de parler aux fesses de la femme, pas à elle à travers cette partie de son corps, mais à ses fesses en tant qu’entité, et comment ne pas penser alors à Bardot dans la scène du MÉPRIS de Godard qui à l’inverse de vos ALLEGRIAS pose elle-même la question de la beauté de chacune des parties de son corps : « Et mes fesses, tu les aimes mes fesses ? »
Je dis vos ALLEGRIAS parce que vous inventez là un genre, un genre de « Joies » comme Goya qui vous est cher lui aussi inventait les « Caprices ». Vos « Joies » qui touchent à l’étymologie même du mot venant du latin Gaudia et qui veut dire littéralement : sentiment de bonheur, de satisfaction vive et intense qui vient du plaisir que l’on a à agir, à accomplir non seulement à une tâche répétitive, mais de contribuer à un certain progrès empreint d’un caractère spirituel, philosophique, scientifique, religieux ou esthétique. Cette définition de la joie que l’on trouve dans le dictionnaire, nous pourrions la donner à l’ensemble de votre cinéma.

Je veux finir par FRENTE AL MAR qui est le dernier film que j’ai vu de vous. Son ouverture philosophique sur le dénombrement des poils et la possibilité de trouver deux hommes ou non qui ont le même nombre de poils, tout cela dans un travelling en voiture, en route vers Chipiona, vers une maison qui domine l’océan, un paradis sur terre ou l’on attrape des pieuvres à la main, ou l’on fait de la psychodynamique de couples, où tout est possible, un Eden où le poète philosophe arrive en célibataire pour tirer une conclusion de cette expérience d’échanges permanents de partenaires, n’est-ce pas vous Gonzalo, cet homme qui regarde ces scènes de cul depuis la main de Picasso, depuis là où cela vous chante, n’est-ce pas vous le chef d’orchestre de cette corrida humaine infatigable, n’est-ce pas vous l’Ogre du cinéma qui ouvre sa maison à ses actrices, acteurs, danseuses, danseurs, enfants et vieillards, gens de l’Andalousie ?
Cher Gonzalo, vous nous donnez la fièvre. Continuez de réchauffer, de tenir en vie et en musique le cinéma, dans la tradition et l’absolue modernité des formes que vous lui inventez, pour qu’aussi puissamment que la vôtre, notre joie demeure.

Manuela Morgaine
Cinéaste – Ecrivain
www.foudre-lefilm.com

Jean Narboni en el Jeu de Paume

Gonzalo García Pelayo 01.04.2014

Jean Narboni y Gonzalo García Pelayo en el Jeu de Paume

Hoy se proyecta “Vivir en Sevilla” en París (Jeu de Paume a las 19.00). Esta foto está tomada al final del pase de la semana anterior. En ella estoy con Jean Narboni, que todos consideramos como el crítico de cine número uno del mundo. Me impresionó conocerlo, me dijo que le había gustado mucho, intervino al día siguiente en el coloquio de “Frente al mar” (encontró similitudes con Monteiro) y parece que fue Alegrías de Cadiz la que más le gustó (me dijo y parece que lo dijo a amigos). Es como el papa del cine, según dice Álvaro Arroba y su palabra no se discute (tiene ahora 76 años). Fue redactor jefe de Cahiers du cinema cuando yo aprendía cine en París, antes del 68. Actor con Godard, tiene un libro con él, un documental con él y ha sido profesor de cine en la Universidad de París. Me aseguró que verá la presentación de Paulino Viota de “Manuela”, la película y las obras del gran cineasta cántabro este fin de semana próximo. Espero que sus opiniones hablen excátedra. Mirad lo que habla de él Wikipedia:
http://fr.wikipedia.org/wiki/Jean_Narboni

El sabor del coño

Gonzalo García Pelayo 21.03.2014

Vivir en Sevilla de Gonzalo García Pelayo

Gonzalo García Pelayo retrospectiva en el Jeu de Paume: el sabor de coño
http://cinemadanslalune.blog.lemonde.fr/2014/03/19/retrospective-gonzalo-garcia-pelayo-au-jeu-de-paume-le-gout-de-la-vulve/ Es un blog asociado a Le Monde (del propio periódico espero un artículo esta tarde). Lo pongo a traducir automáticamente con el Chrome de Google y me da este texto que se acerca más o menos al sentido del escrito (me gusta la rotunda traducción del título de más arriba encontrando la palabra coño por la aséptica vulva):
Gonzalo García Pelayo es el director de la contemplación del sexo femenino separado de sus funciones reproductivas, y la relación entre esta práctica y el advenimiento de una sociedad libre, el rodaje de su primera película en 1975 Manuela siendo contemporánea de la muerte de Franco este “evento de pequeña y alegre” celebrada por Michel Foucault. Esta es también una tumba flamenco abierto en la película: Manuela enciende la audiencia masculina con el cuerpo del asesino notable local de su pobre padre cazador furtivo, balanceándose sobre la tumba de la familia de los fallecidos.
retrospectiva organizada por Jeu de Paume es la oportunidad de descubrir la importante labor de este cineasta autor de cinco películas de 1975 a 1982, y una película hecha el año pasado Alegrías de Cádiz, después de treinta años de viaje sin una cámara. Él alcanzó el éxito con su primera película Manuela, que atrae a 1,2 millones de espectadores y una profunda huella a varias generaciones de cineastas como Buñuel y Almodóvar, que se basa en el hecho de que el papel femenino es jugado por dos mujeres (bailarín flamenco y divino Charo López) para la película final, Ese oscuro objeto del deseo.
‘s espectador regular de Francés esquema actual del cine, ¿por qué hacer el amor con mi esposa mientras yo deseo mi señora aquí tiene que adaptarse al patrón recurrente el cine español, ¿por qué hacer el amor con mi esposa mientras ella es un tabú, es decir, tanto prohibido e impuro. Este es el caso de la Manuela que todo el mundo quiere, pero tan pocos terrateniente clave (Fernando Rey, que consigue un buen aspecto con su comparable a la de Tristana de Buñuel como un hombre obsesionado con un papel de la mujer inalcanzable) compañero de su hijo, para llevar la película a una audacia política que tiene pocos paralelos en el cine contemporáneo, excepto quizás Hola Papi Salma Cheddadi donde una joven alemana, Jana Jacob, llamado por teléfono, Paseando en bragas en su apartamento, el amor y el sexo de su padre, que vive en Tailandia.
Pelayo mezcla de vaqueros de rock flamenco, la cámara-bolígrafo Jean Rouch y elegía mujeres cubistas películas Godard que probablemente alimentó durante sus dos o tres años asistió a la Cinemateca de París. Él inventó un estilo de película profundamente personal, elegíaco y erótico culminante Vivir en Sevilla, icónico Movida de Sevilla. Él compuso la sinfonía de una ciudad que juega la sensualidad de sus habitantes, la Semana Santa hasta el orgasmo final del héroe en el cuerpo de la mujer amada, “mi constante deseo de disolver a mí mismo en ti.” Esta frase podría ser compartida por todos los héroes masculinos de sus películas, que se transportan por el espectáculo del sexo de su compañera, soñando con las secreciones de leche que fluye libremente, y el cuerpo las mujeres liberadas tener sacrificio reproductiva y materna soñado por todos dictaduras. Viv (r) e la vida! Subterráneo Symphony, cine Gonzalo García Pelayo, hasta el 6 de abril de 2014.

El lirismo abrupto, olé

Gonzalo García Pelayo 16.03.2014

El lirismo abrupto, la pasión y la libertad de su escritura le convierten para muchos, en el eslabón perdido entre Luis Buñuel y Pedro Almodóvar.
Escriben en la revista XTRart.
El lirismo abrupto, olé. Me gusta. Sólo lo detecto claramente en Buñuel (tiene el mérito de ser tan abrupto que a veces no es ya lirismo) y quizás en algo de Ray o Kurosawa pero no estoy seguro.

El artículo entero haciéndose eco de París que empieza el martes:
El Museo du Jeu de Paume es un centro de artes con gran prestigio en Francia. Una de sus funciones es exponer y promover todo tipo de artes visuales; la fotografía, el cine, el vídeo, la instalación y webs, además de exposiciones, simposios, seminarios, y actividades educativas relacionadas con el mundo de la imagen. Además tiene como misión la promoción de artistas emergentes sin perder nunca la perspectiva histórica.

Este proyecto, en el que colabora Acción Cultural Española (AC/E) a través de sus ayudas de movilidad, consiste en una retrospectiva exhaustiva de la obra cinematográfica de Gonzalo García Pelayo. Del 17 de marzo al 6 de abril de 2014, el Musée du Jeu de Paume presentará las cinco películas realizadas por este artista polifacético – Manuela (1975-76), Vivir en Sevilla (1978), Frente al mar(1978-79), Corridas de alegría (1982) y Roció y José (1982-83), así como su última creación Alegrías de Cádiz.

Gonzalo García Pelayo es uno de los grandes heterodoxos del cine moderno español y una figura de especial relevancia dentro de la Transición. El lirismo abrupto, la pasión y la libertad de su escritura le convierten para muchos, en el eslabón perdido entre Luis Buñuel y Pedro Almodóvar, sin embargo el Pelayo cineasta sigue siendo un gran desconocido para el público, la crítica y los programadores. El que en 1982 dejara el cine por haberse sentido “abandonado por él”, en sus propias palabras, retoma hoy, treinta años más tarde, esta vocación de juventud después de que la crítica especializada, particularmente en torno a la Revista Lumière, haya empezado a reivindicar su singular filmografía. En este contexto, nos parece esencial contribuir a la difusión de su obra en el extranjero y particularmente en Francia, donde el trabajo del artista español encuentra numerosas y sorprendentes afinidades.

Titulo del evento: Viv(r)e la vie!
Sede: Museo du Jeu de Paume
Ciudad: París
País: Francia
Fechas: Del 18 de marzo al 6 de abril de 2014
Etiquetas: AC/E – Acción Cultura Española, Gonzalo García Pelayo, Museo Jeu de Paume, París, Viv(r)e la vie!
MONTSERRAT ROJAS / Filip Berendt

…apasionante, primo ibero-punk de Godard

Gonzalo García Pelayo 11.03.2014

Liberation Next

Pero un cineasta sin embargo apasionante, primo ibero-punk de Godard, cuyas obras documentan el impulso contra cultural del postfranquismo con una energía tan sublime como desordenada.

En el suplemento Next del diario Libération que Sartre fundó en 1973.
Comentario completo:
Hace dos años se estrenaba en España The Pelayos, historia verídica de un clan familiar de jugadores de ruleta inventores de una astucia casi imparable para vencer al casino. Pero el film guardaba todavía otro secreto, que nunca se mostraba en la superficie de la película: el jefe del clan y protagonista de su historia, Gonzalo García Pelayo, habia sido, en otra vida, tambien cineasta (y productor de flamenco y de rock, fusionado, propietario de un club, organizador de corridas de toros…). Un cineasta cuya efímera carrera, al final de los setenta, contiene películas realizadas entre la muerte de Franco y los primeros resplandores de la Movida, y que acumulan infinitamente menos espectadores que solamente The Pelayos. Pero un cineasta sin embargo apasionante, primo ibero-punk de Godard, cuyas obras documentan el impulso contra cultural del postfranquismo con una energia tan sublime como desordenada. Redescubierta en la última Viennale gracias al crítico Alvaro Arroba-que ha mantenido que su Vivir en Sevilla (1978) es una de las diez grandes películas de la historia-, esta obra que no había sido estrenada casi fuera de la Andalucía de Pelayo, y es por fin proyectada en París, mientras llega, se la espera, una necesaria edición en DVD. J. G. (Julien Gester)

Hablé con Julien Gester en Viena y quedamos en volver a vernos ahora en Paris. Había visto Vivir en Sevilla y Corridas de alegría. Se sorprendió que no hubiera edición en dvd y que Vivir no se hubiera estrenado aún en Barcelona. El original en francés:
Il y a deux ans sortait en Espagne The Pelayos, histoire vraie d´un gang familial des jouers de roulette inventeurs d´une astuce presque imparable pour battre le casino. Mais le film détenait encore un autre secret, qui jamais ne venait éclater à la surface du film: le chef de bande et protagoniste de son récit, Gonzalo Garcia Pelayo, avait, dans une autre vie, été lui-même cinéaste (et aussi producteur de flamenco et de rock, psyché, patron de night club, organisateur de corrida…). Un cinéaste dont l´éphémère carrière, fin seventies, comporte des films réalisés entre la mort de Franco et les premiers feux de la Movida, et cumule infiniment moins des spectateurs que The Pelayos à lui tout seul. Mais un cinéaste pourtant passionant, cousin ibero-punk de Godard, dont les oevres documentent l´élan contre-culturel de l´après franquisme avec une énergie aussi sublime que désordonnée. Rédecouverte lors de la dernière Biennale grâce au critique Alvaro Arroba-qui tint son Vivir en Sevilla (1978) por l´un des dix grands films de l´histoire-, cette oevre qui n´était à l´époque presque pas sortie de l´Andalousie de Pelayo, est enfin projetée à Paris, en attendant, on l´espère, une nécessaire édition DVD. J.G.