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Festejando Viena

“…Al día siguiente decidimos ir al restaurante Der Freischütz para celebrar por todo lo alto aquella gran victoria, que había supuesto hasta el momento la cumbre de nuestra aventura por varios casinos europeos…”

“…—Ahora que estamos todos vamos a hacer un brindis por el pelotazo que hemos dado —nos propuso Vanessa.

Todos levantamos nuestras inmensas jarras de cerveza bien cargada y empezamos a pegar gritos y vítores.

—Ya que estamos aquí, ¿por qué no lo decimos en alemán? Prost! —propuse también.

—Prost! Prost! Prost! —gritamos todos a una.

—Y ahora, a por Dinamarca. ¡Viva Vicky el Vikingo! —añadió Guillermo…”

“…Marcos y Cristian tomarían un avión hacia Copenhague para preparar, junto  con mi madre, el desembarco que se avecinaba….”

“…llegamos a Copenhague con una magnífica impresión  de la calidad de sus ruletas. Teresa había estado tomando  números  durante  bastante tiempo, y el posterior análisis nos mostraba que aquellos casilleros parecían tener auténticos agujeros en algunas zonas por donde, jugando a unas veinte mil pesetas la apuesta, podíamos armar un edificante lío si las cosas se daban medianamente  bien…”

“… comenzamos a jugar por el máximo. Habíamos llevado a Dinamarca veinte millones de pesetas y apostábamos sin miedo una media de doscientas cincuenta mil por cada bola en cada una de las dos mesas…”

“…Diez minutos más tarde, se nos acercan los gorilas del casino para decirnos que les acompañemos…Yo me resisto un poco, pero veo que se puede formar un alboroto con la consiguiente llegada de la policía, que en todos los países se pone aburridamente a favor del casino, a favor del más fuerte.

En ese momento llevábamos tres horas jugando y ganábamos justamente tres millones de pesetas. Parece ser que la dirección del casino no nos aguantaba a un ritmo tan fuerte y, además, dando pocas propinas a sus esbirros.

Nos llevaron a un despacho, donde un tipo sentado detrás de una mesa nos contó en inglés que al vernos tan organizados había intentado conseguir información sobre nosotros. Ellos pertenecían a la misma empresa que Austria Casinos y, al llamar a Viena, habían sabido quiénes éramos y la que allí habíamos formado. A la calle, que nos lleváramos lo ganado pero que no volviéramos a pisar sus salones. Para reafirmar lo dicho, hizo un gesto a un niñato vestido con tejanos y zapatillas de deporte que lo acompañaba para que nos mostrara una pistola que llevaba bajo el brazo sujeta con unas correas de cuero. Les dijimos que, confiando en la conocida liberalidad de su país, nos íbamos directamente  a la comisaría más próxima a denunciar  este flagrante desprecio por nuestros más elementales derechos (fundamentalmente nuestro derecho a llevarnos un millón por hora sin hacer ningún tipo de trampas, pensé para consolarme).

Nos habíamos equivocado dando algunas propinas. Los jugadores profesionales como nosotros nunca deben darlas. Fue una debilidad imperdonable…”

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Investigando El Tirol

La hazaña en Viena fue intensa, se batió el récord de ganancia en una noche, pero también fue corta. Al día siguiente habían cambiado las mesas tal y como cuentan en “La fabulosa historia de Los Pelayos”:

 

“…Llevábamos los últimos meses preocupados porque íbamos advirtiendo que el tiempo de reacción de los distintos casinos era cada  vez más  estrecho.  La planificación  del  trabajo  ya no era cuestión de hacer rotar a un grupo en un lugar, o incluso a varios en distintos sitios. Últimamente debíamos estar a la que salta, obligados a preparar varios casinos a la vez para cambiar de uno a otro, y cada vez teníamos más ruletas que analizar en menos tiempo.

Ahora que teníamos el sistema muchísimo más afinado y que disponíamos  de bastante dinero acumulado  por las ganancias obtenidas en los dos últimos años, podíamos golpear a los casinos con mucha más fuerza, pero a cambio sabíamos que era bastante más arriesgado, ya que después de una mala racha podían desestabilizar nuestro  sistema cambiando las ruletas. Entonces teníamos que volver a empezar. Cada vez más gastos, más riesgo, y menos tiempo para rentabilizar cada operación, aunque cuando ganábamos, lo hacíamos por todo lo alto…” “… En Viena resultaba que nos estaban esperando como si fuéramos los enanitos del bosque. Guillermo e Iván vieron lo que había y se marcharon,  aparentemente  tranquilos.  Nunca volvimos a jugar allí, ni les dimos remotamente  la posibilidad de recuperar los nueve millones de pesetas que les habíamos arrebatado jugando dos días. Espero que sigan riendo…”

Los Pelayos entonces se tomaron un día de descanso para visitar Bratislava, la frontera de Eslovaquia se encuentra a 50 km de Viena y acababa de constituirse como país independiente. Cuando volvieron a Viena “…Decidimos que Guillermo y Vanessa harían un viaje relámpago por Austria y la parte alemana de Suiza para inspeccionar nuevos casinos. Marcos y Cristian tomarían un avión hacia Copenhague para preparar, junto  con mi madre, el desembarco que se avecinaba…”

A Guillermo y Vanessa les acompañaba un amigo que era el que entraba en los casinos del Tirol, no querían hacer saltar las alertas identificándose como Pelayos. Nos cuentan que fue un viaje maravilloso por las tierras de Mozart y sus bombones en Salzburgo, Innsbruck, el lago Constanza, Graz, todo estaba nevado, un paisaje de recreo, aquellos días fueron más unas vacaciones que una prospección. Pero lo que más les emocionó fue de vuelta por las carreteras al anochecer en busca de un sitio donde cenar, fue descubrir un Burguer King con su Drive Thru, ¡algo que sólo habían visto en las películas!. Emocionados y dando palmas en el coche decidieron experimentarlo por primera vez, se pararon con el coche delante del micrófono para hacer el pedido, salió una voz “Agendazten for kunweiken” se quedaron petrificados, Guillermo alzó su dedo y le contestó “¡¡Un momento!!”, metió primera y derrapando salieron del Burguer King en busca de otra aventura. Cada vez que lo cuentan….se tiran de risa.

Se puede ver en la foto la fecha, 30 de marzo del 1993.

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Pelayo´s Corner

Las Vegas: Capítulo de nuestro libro “La fabulosa historia de Los Pelayos”, “Pelayo’s Corner”, narrado por Iván, que hace referencia a Las Vegas y que abajo pongo algunos párrafos:

“La entrada por el lado sur de la ciudad, donde ese famoso cartel te da la bienvenida al lugar y se inicia la avenida titulada como Las Vegas Boulevard (popularmente conocida como The Strip), fue el segundo gran golpe emocional que hasta la fecha me ha sido imposible borrar de aquellos recuerdos. La dimensión de aquellos edificios, los carteles luminosos, la densidad de personas y ofertas que abarrotaban  la calle, o los colores y sonidos que se iban haciendo cada vez más nítidos a medida que nos adentrábamos en la ciudad, a través de aquella monstruosa avenida de unos diez kilómetros  de largo y más de medio de ancho, tampoco tenían nada que ver con las dimensiones y los ambientes que se pueden  apreciar en cualquier otro lado del mundo,  sea cual sea el continente  que se visite.”…

“… La conclusión final de nuestra aventura americana fue que la única manera de hacer rentable la operación Pelayo en Las Vegas era quedarse a vivir de manera estable allí, y desde luego eso no era fácil de digerir para nadie.”…

“…Un año y medio después de nuestra  última expedición a Las Vegas, el ritmo de trabajo ya no era el mismo. La capacidad de jugar en casinos ya es sabido que era nula, el desarrollo de aquel sistema a distancia que eran los «submarinos» no conllevaba demasiado problema y la evolución de los nuevos negocios relacionados con el mundo  del juego no nos ocupaba tanto tiempo como antes. Por estas razones, mi hermana  y yo, después de acordar un plan de trabajo con nuestro  padre, que se quedaba manteniendo  la partida de póquer con la que nos habíamos capitalizado, decidimos irnos de nuevo unos tres meses a Las Vegas para intentar  ver qué podíamos hacer con la cantidad de relaciones que habíamos dejado abiertas en nuestro anterior viaje a la ciudad del juego y también de los negocios.”

“…Leíamos, estudiábamos y preguntábamos sobre cualquier cosa que tuviera que ver con Las Vegas. Y es lógico, porque ¿puede haber un lugar más importante para un profesional del azar que una ciudad donde existen al menos ciento cincuenta casinos?….

… Así que con esa sofisticada estrategia acabamos decidiendo que debíamos diversificar todo lo que pudiéramos el estudio de la mayoría de las ruletas de los distintos casinos que considerábamos más propicios para nuestros intereses. Se analizó y se acabó jugando en lugares tan míticos como el Caesar’s Palace, el Flamingo, el Mirage, el Tropicana o el Metro Goldwyn Mayer Grand, que actualmente es el casino y el hotel más grande del mundo. También acudimos a algunos otros menos populares como el Harra’s, el Treasure Island, el Montecarlo, el Excalibur o el Luxor. De todo ello, así como de los complicados horarios de trabajo con sus especificaciones y controles de personal, existe un abultadísimo cuaderno que atestigua que llegamos a tener perfectamente estudiadas y controladas hasta cincuenta ruletas distribuidas entre todos esos establecimientos.

… Quizá el momento en que más advertimos que habíamos llegado al cenit de nuestra carrera fue cuando mi padre, por supuesto lleno de guasa e ironía, comentó al pie de una de las encrucijadas más emblemáticas de la ciudad:

—Algún día tendrán que cambiar el nombre de esta zona y conseguiremos que la llamen «Pelayo’s Corner».”

02_15_2016lp-imagen-post

Los Pelayos se casan en Las Vegas

En las Vegas Vanessa e Iván consiguieron sus objetivos, Iván contactar con el casino Metro Goldwyn Mayer, más conocido como MGM, con el que realizó varios viajes trayendo a turistas-jugadores a Las Vegas y Vanessa amplió su círculo de amistades y decidió quedarse a vivir en Las Vegas pero no a seguir con el juego si no dedicarse al Flamenco.

Las Vegas es muy conocida por las bodas y para no ser menos ya tres de la familia Pelayo se han casado allí, en los mismos días Vanessa y Javier, quien renovó sus votos, y su hijo Luis unos años más tarde.

Javier García-Pelayo cuenta magistralmente su llegada y boda en Las Vegas:

“Las Vegas, es una ciudad donde cada uno puede representar el papel que quiera. El casting está todavía abierto, se aceptan actores, directores, guionistas iluminadores, maquilladores, directores artísticos y muchos operarios. Es una gran superproducción, que cuenta, de momento, con un millón de habitantes-participantes. Van a verla 40 millones de espectadores al año y va a más. Como decía el dueño del Parque Jurásico; “No hemos escatimado en medios”. En pleno desierto de MOHAVE, una inmensa paellera rodeada de montañas con algunos accesos, en medio, una ciudad típica americana de casitas con jardín y garaje atravesada por la gran raya, La Strip, que es una larguísima avenida (Las Vegas Boulevard), que arranca en Freemont Street y termina, por ahora, en el Hotel Mandalay. Y sigue.

En Freemont, una calle cubierta donde cada hora hay un magnífico espectáculo de luz y sonido rock, country and western, es donde están los casinos más antiguos como el Golden Nugget con la pepita de oro más grande del mundo flanqueados por el famoso cow-boy de neón. A partir de ahí una sucesión casi interminable de gigantescos hoteles temáticos con enormes casinos rodeando los mostradores de recepción. Siete de los diez hoteles más grandes del mundo están en la Strip: MGM, VENECIA, PARIS, BELAGGIO, CAESAR PALACE, MIRAGE, NEW YORK y así una larga lista de centros de entretenimiento, cada uno con sus espectáculos y atracciones, todo rodeado de fuentes, lagos, plameras y “auténticas” junglas interconectadas entre si por pasadizos, puentes, escaleras mecánicas, cintas transportadoras y monorrailes sin conductor y así evitar en lo posible el aplastante calor del verano y las enormes distancias de esa excitante raya donde también en un largo trecho todo lo que hay son Wedding Chappels en una acera y joyerías en la de enfrente.

Enamorados como estamos y con muchas ganas de divertirnos, juntamos el hambre con las ganas de comer y el día 1 de Junio de este año 2001 nos fuimos pa Las Vegas dispuestos a casarnos de nuevo esta vez en inglés.

Haciendo escalas, con carreras, en el aeropuerto de Detroit, pasando con éxito la inmigración y siendo atendidos amable y gimnásticamente por una rebosante oficial afro-americama, conseguimos subir los últimos a nuestro avión donde creemos que ya estaban haciendo apuestas sobre si embarcaríamos o no. Nosotros habíamos apostado a que sí.

El vuelo fue nocturno y llegando pudimos comprobar que Las Vegas es la ciudad más luminosa del mundo. Empezando por un punto de luz se van aclarando los destellos y dibujándose los contornos y colores de los gigantescos edificios a los que la brillante ciudad rodea. En el aeropuerto nos esperaban Vanessa y Valentín que se iban a casar por primera vez en los próximos días y de cuya boda nosotros íbamos a ser testigos. Nuestra sobrina Vanessa lleva tres años cantando y bailando flamenco en Las Vegas y Valentín es chef de la cadena Hilton, así que dejamos las maletas en el hotel y dimos una pequeña vuelta después de veintitantas horas de vuelo transoceánico y transcontinental.

El viernes turisteamos todo el día con relativa tranquilidad y viendo el espectáculo que es la propia ciudad y por la noche cenamos donde actuaba Vanessa con uno de sus grupos donde está “Pepe el sevillano” que lleva cuarentaitantos años en América y veintitantos en Las Vegas y es “puro de oliva”. Nos sorprendió Vanessa cantando con voz profunda y cálida y disfrutamos de verla bailar con la alegría que ella lo hace. Vino a vernos y a despedirse Juan Carlos del “Clan de los Pelayos” y este año Campeón Mundial de Poker en el campeonato celebrado en Las Vegas. Se le veía a él y a su chica exultantes y felices de haberlo conseguido y más de poder haber ganado más de 3oo millones de pesetas.”….

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Los alumnos también se casan en Las Vegas

En Las Vegas, no sólo se han casado la familia sino componentes de la comunidad Pelayo, la comunidad de Los Pelayos Poker a los que Los Pelayos acompañaron en el evento llamado “Desafío Las Vegas”.

Este desafío constaba en ir un grupo de jugadores de póquer, los más avanzados o Vips, hacer una banca común y organizar el juego. Gonzalo, Óscar, Javier y Vanessa García-Pelayo organizaban el viaje. Una vez en Las Vegas Vanessa se hacía cargo de la banca, de las cuentas y del reporte diario en la web para todos los seguidores que, desde España, estaban  muy atentos de la evolución del “Desafío”. Gonzalo y Oscar junto con los profesores Christian, Luis (también García-Pelayo) y Jeri Iglesias organizaban quién jugaba, en qué casinos y en qué límites. Como os podréis imaginar la experiencia vital que vivían todos Los Pelayos, los alumnos se hacían llamar Pelayos también, era y fue, un hito en las vidas de todos los componentes.

Pues bien, se hicieron tres “Desafío Las Vegas” con 12, 15 y 21 participantes respectivamente, algunos repitieron. Guiados por la familia conocieron Las Vegas con sus casinos Bellagio, Mirage, The Venetian, MGM, Wynn y Caesars Palace, que era donde se jugaba, y se ganaba. Además conocieron sus restaurantes-bufetes, conocieron también sus alrededores como El Gran Cañón, El Valle de Fuego, El Valle de la Muerte, sus espectáculos como “LOVE”, “O”, “Ka” del Circo del Sol, sus discotecas…todo lo que quisieron y, que les daba tiempo, ya que se jugaba al póquer al menos 8 horas diarias. Y sí, en dos de los tres viajes, tuvimos boda.

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Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas

Se dice que “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”. Los Pelayos siempre han querido contarlo todo, por eso cada vez que un programa de televisión quiere desplazarse a Las Vegas contacta con ellos. Cuando Juan Carlos Mortensen se proclamó Campeón del Mundo de póquer, el programa Documentos TV viajó a Las Vegas junto con Gonzalo y Óscar García-Pelayo para entrevistar a Juan Carlos y visitar a Vanessa, la cual ya vivía en Las Vegas y mantenía buena amistad con Juan Carlos. En este enlace podéis ver el documental “Vidas sobre el tapete” . Ese viaje,  por cierto, fue el pistoletazo de salida en la vida profesional como jugador de póquer de Óscar.

 

 

Javier Sardá quiso ser testigo del primer “Desafío Las Vegas” en su programa “Dutty Free” así que se trasladaron a Las Vegas con la intención de rodar a Gonzalo y el equipo de jugadores.

 

 

Canal Sur en su programa “Andaluces por el mundo”  contacta con Javier García-Pelayo para coincidir con él en Las Vegas y les guíe.

 


Por último y quizás el más importante Gonzalo e Iván nos cuentan la aventura en el documental “The Roulette Assault” que llevó a cabo en 2004 la prestigiosa History Channel para Estados Unidos y con distribución mundial dentro de una serie “Breaking Vegas” sobre los trece mejores jugadores del mundo (los doce restantes eran americanos). En esto enlaces  podéis ver el documental.

 

Juan Carlos Mortensen Capeón del Mundo de Póquer

“…y ganó trescientos millones de pesetas y el título de campeón del mundo  más joven de la historia del póquer…”

Seguimos contándoos anécdotas y aventuras de Los Pelayos, esta vez en el mundo del póquer.

Gonzalo relata así, en el libro, su relación con Juan Carlos Mortensen “…Juan Carlos no fue propiamente un Pelayo. No pertenecía a la flotilla y ni siquiera lo conocía en nuestra intensa época ruletera, pero desde que apareció formábamos una especie de equipo tanto en el local de póquer de la calle Montera como en los demás sitios de Madrid. De todas las que conozco, es la persona que más se interesaba por el juego de manera abstracta. Ya jugaba muy bien al billar, y sobre todo al ajedrez, cuando empezó a estudiar el póquer. Hace muy poco estuvimos charlando en mi casa de Madrid, empezado ya este libro, de cuestiones teóricas, siempre relacionadas con el juego. En diferentes momentos Cecilia, él y yo hemos jugado en las mismas salas, no en las mismas mesas, de Las Vegas, Los Ángeles o en varios casinos ribereños al Mississippi. Por todo eso, cuando vi que eliminaba a todos los jugadores y se quedaba mano a mano con un conocido profesional americano al que doblaba en cantidad de fichas, me sentí como cuando iba en volandas por las calles de Nueva Orleans tras conocer que la flotilla había desbancado al casino de Viena sin mi participación…”

“…Cuando analizamos la jugada meses después, ya en España, vimos que era correcto incluso suponiéndole  al rival la mejor jugada, pareja de ases (era lo que llevaba), las posibilidades estaban a la par y además a Mortensen le sobraban fichas. Era como un cara o cruz. Después de una carta neutra (un ladrillo), salió un nueve de diamantes en el último lugar, ligó la escalera —su única jugada en toda la noche— y ganó trescientos millones de pesetas y el título de campeón del mundo  más joven de la historia del póquer…”

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En este enlace podéis ver la Mano en la Final Word Series Of Poker 2001 momento en el que Juan Carlos Mortensen se proclama Campeón.

Mortensen aprendió en un garito

Me acabo de encontrar con este artículo de El Mundo que mi buen amigo Luis Mazarrasa escribió cuando Juan Carlos Mortensen ganó el campeonato de póquer del mundo, Word Series of Poker, en 2001. En él cuenta dónde aprendió Juan Carlos, pero eso ya lo sabemos todos, lo que me gusta del artículo es que nos cuenta cómo era el Club Montera, los personajes que lo frecuentaban y cuando vino la policía a visitarnos. Luis lo vivió ya que se inició en el póquer conmigo y venía sobre todo a empaparse del ambiente.

http://www.elmundo.es/cronica/2001/CR293/CR293-04.html

Resalto algunas, pero el artículo entero está lleno, merece la pena leerlo:

“En la mesa a la que se sumó Mortensen también jugaban el Rafa y otro colega, dos tipos que a veces se levantaban en plena partida porque calculaban que una determinada máquina tragaperras, en un bar de un barrio lejano, ya estaba caliente, es decir, a punto de dar el premio. A las pocas horas volvían, y si lo traían se lo jugaban al Texas.”

“Alguna vez la partida se vio abruptamente interrumpida por la llegada de la Brigada del Juego. Como aquella noche que todos recuerdan y en que se jugaban cantidades irrisorias (había 10 contendientes y cada uno había cambiado 8.000 pesetas en fichas).Se trataba de pasar un buen rato sin correr riesgos. La policía, aprovechando la llegada de un cliente pues no se abría la puerta sin mirar la cámara del telefonillo, irrumpió de golpe, puso una denuncia a los organizadores de la partida por infracción fiscal y se llevó la mesa, el fichero y las 80.000 pesetas.

Mientras se procedía a los trámites de identificación de los jugadores, uno de ellos, Carlos el sordo, se despojó de sus zapatos y el potente sonotone y echó una cabezada en un sofá cercano: casi todos los jugadores de la mesa eran veteranos en los tratos con la Brigada del Juego o con otros polis (Paco, el Reventa, faltaba algunas noches a la partida porque lo habían pillado con las entradas a la puerta de Las Ventas).”

“En casas como ésas también ha entrado la policía en repetidas ocasiones. Mientras requisan mesas, ficheros, pero rara vez el dinero, puesto que por experiencia se sabe que no hay que dejarlo a la vista, identifican a los jugadores. Las anécdotas son interminables.«Espere un poco que me termine el solomillo, no se me vaya a cortar la digestión», respondía uno de los tahúres habituales al agente que le pedía el DNI en plena cena, durante una de las batidas. Nadie perdió la sangre fría ni el sentido del humor, es claro.”

Foto con Luis Mazarrasa unos años después en la presentación del libro “Aprende a jugar al póquer con Los Pelayos”

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Comienza la aventura de Los Pelayos en el Póquer.

Comienza la aventura de Los Pelayos en el Póquer.

“…Después de la desilusión que nos produjo el black jack en nuestra primera incursión  en el mítico mundo  del naipe, la flotilla miraba con desconfianza hasta la Carta Magna.

Aun así, unos años más tarde, cuando nuestra actividad en la ruleta se vio obligada a reducirse dada la presión de los casinos, no faltaron fuerzas para adentrarnos en nuevos negocios en torno al mundo  de las cartas…”

Mientras que en el último intento ruletero en Las Vegas, algunos miembros de la flotilla luchaban contra el doble cero y se disfrazaban para pasar inadvertidos, Gonzalo se dedicó exclusivamente a conocer el póquer que allí se jugaba.

“…Póquer se había jugado siempre en nuestro país, pero en su versión «descubierta»,  que es la única que permite practicarlo como juego social donde pueden apostar hasta diez jugadores. Nuestro póquer, conocido con el nombre de chiribito, era una versión siniestra del original americano, y parece que fue introducido desde círculos recreativos militares en la época de la dictadura. No se permitía pensar y había que decidir las apuestas de inmediato, con el fin de convertirlo en una lotería. Creyendo yo que el póquer  es el juego de mayor calado intelectual después del ajedrez, me parecía que nuestra versión castellanomanchega reflejaba claramente nuestra rancia idiosincrasia…”

“… La modalidad de póquer que más se juega en América, con la que se disputa su mítico campeonato mundial, es la conocida como «Texas». Éste es un póquer abierto, con una amplia base combinativa en que el jugador entra o sale cuando le parece, por supuesto piensa lo que le apetece y además, en su versión de diario en los casinos, está reglamentado  con apuestas limitadas, es decir, uno sabe siempre lo máximo que puede perder en cada jugada y por tanto es imposible apostar la casa o la mujer, como es fama que ocurría en tradicionales partidas españolas de tierra adentro…”

Una vez que los miembros de la flotilla terminan y vuelven para Madrid, Gonzalo junto a su mujer, su hija Vanessa y su hijo pequeño Pablo deciden cruzarse Estados Unidos desde Las Vegas a Filadelfía parando en todos los estados donde el juego estuviera permitido para seguir probando y aprendiendo.

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¡En busca de póquer!

¡En busca de póquer!

Decidieron pues, que la vuelta a Madrid desde Las Vegas, sería en coche hasta Filadelfia donde cogerían el avión para Madrid.

Todos, pero sobre todo Pablo, que tenía tres años, pasaron muchas horas en el coche, Gonzalo para calmar a Pablo le comentaba que cruzarían el río Mississippi, que era un río muy grande y que le gustaría mucho…al cabo de tres días de coche Pablo comentó “¡Ofú que lejos está el Mizizipi este!”.

Efectivamente después de pasar por Albuquerque, Santa Fe, Amarillo, Texas, hay un jugador, leyenda del póquer, que se llama “Amarillo Slim”. Entraron en Oklahoma City, Arkansas y por fin el estado de Mississipi donde pasarían un par de días en Túnica, pequeño pueblo al lado del río, enclave de unos 5 ó 6 casinos.

Allí Gonzalo se dio cuenta de que era El Mardi Grass en Nueva Orleans y decidieron desviarse al sur y no perderse la oportunidad de disfrutar de tan maravilloso carnaval donde, por cierto, también hay casinos y donde no perdió la oportunidad de jugar al póquer.

Después de disfrutar de otro par de días de carnaval siguieron camino a Biloxi, Mississippi ciudad con grandes playas y grandes casinos. Se vieron cerca de Atlanta, Georgia  y dejaron que la música los llevase a ver Graceland en Menphis y Nashville en el estado de Tennesse, donde entregaron el disco de Iván García-Pelayo. Siguieron al norte por Saint Louis, Missouri, Cleveland, Ohio, Virginia, Maryland y finalmente Filadelfia donde embarcaron hacia Madrid.

Las ganancias en el póquer no fueron grandes, incluso hubo días de grandes pérdidas y muchas horas de juego, pero el estudio y la experiencia desembocaron en el inicio de una nueva etapa de Los Pelayos, en palabras de Gonzalo: “…El caso fue que, a la vuelta de América, ya en Madrid me asocié con aquel escritor y gran amigo llamado Enrique Portal. Ambos jugábamos al ajedrez con Juan, joven abogado que nos asesoró en el sentido de que, teniendo los casinos vedado este juego, montar  un garito privado de póquer  no era legal pero tampoco contrario a ninguna ley. Me encontré así delante de una de las palabras que más han sintonizado con mi carácter desde que llegué a la edad adulta: alegal…”

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