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Todo es de color en Córdoba

10.06.2016

Hoy estrenamos “Todo es de color” en Córdoba, ciudad y provincia (junto con su hermana Jaén) de lo más trianera y donde el grupo actuó con mayor frecuencia. La película está teniendo una acogida crítica que a todos nos sorprende pero que no se corresponde con la aceptación popular que esperábamos. Realmente no ha tenido una gran gran afluencia de público en ningún sitio hasta ahora. Córdoba puede cambiar esta tendencia y quizás debido al gran trabajo de difusión que ha realizado Paco Lopez Municio (en la foto) distribuyendo carteles por toda la ciudad y alrededores así como por la presencia de Randy Lopez y Miguel Galan en el reparto del film.

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…destila humanidad y “pasionalidad” en cada secuencia…

01.06.2016

…a mi, personalmente, su cine –libre y alternativo– siempre consigue “atraparme”. El cine que crea Gonzalo es, para mi, un cine “seductor” por lo que tiene de sensitivo –casi de irracional–. Un cine “latiente” y “cálido” que suena, visualiza y destila humanidad y “pasionalidad” en cada secuencia…y es que el cine de Gonzalo García Pelayo una vez visto, hay que repetirlo para disfrutarlo…: los latidos de este hombre son tan intensos y cotidianos, tan espontáneos, tan libres, tan “de verdad” –¡y tantos!– que requieren “parar el tiempo” para sentirlos y gozarlos.
Son párrafos del magnífico comentario-crítica que hace Fernando Gonzalez Lucini, el gran especialista en música de autor, en su blog -Cantemos como quien respira -que tiene ya casi millón y medio de visitas:
http://fernandolucini.blogspot.com.es/…/todo-es-de-color-tr…
Muy bien ilustrado, es un placer leerte Fernando. Muchísimas gracias.

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Tiene un lenguaje y un mensaje propio, único e irrepetible

30.05.2016

Escribe Orlando D Drago:
Hay cineastas que son un género en si mismo. Gonzalo Garcia Pelayo es uno de ellos. Todo es de color es una experiencia que no puedes dejar pasar.
Ir a ver una película de Gonzalo Garcia Pelayo me recuerda a cuando era pequeño y abría una lata de galletas de la que dudaba si era lo que parecía o si acababa siendo un costurero. Aunque con él es mucho mejor. Ya que en sus películas, como en una feliz caja de Schrödinger, suelen haber galletas, botones, agujas e hilos al mismo tiempo y en el mismo espacio… y todo es de color.
El cine de GGP no es como la mayoría del cine español: mimético y predecible. En su cine hay magia. Tiene un lenguaje y un mensaje propio, único e irrepetible. Más que acercar su obra al cine convencional tendríamos que entenderla como piezas de un artista contemporáneo que ha elegido este medio como vehículo de expresión. Es muy significativo ver como a pesar de tener una decena de largometrajes creados, sólo sean suyos un guión y medio, pero todas sus películas son indudablemente suyas.
Tuve la suerte de ver su última obra el pasado día 19 de mayo. Y sucedieron dos curiosas sincronías.
Por un lado coincidía que era justo el primer aniversario de la muerte de Manuel Molina, autor de la letra de Todo es de color. Esto, no lo sé, pudo estar previsto. Pero por otro lado, y esto era totalmente imprevisible, ese mismo día moría Alexander Astruc, cineasta francés que en 1948 propuso la teoría de la caméra-stylo (cámara estilográfica, o cámara bolígrafo que diríamos ahora). Sólo un año antes había nacido GPP, y creo que no ha habido hasta ahora otro autor que ha creado de forma más precisa su obra en torno a este concepto. Porque GGP maneja la cámara como un escritor maneja su pluma, un dibujante su lápiz o un pintor su pincel, Con una libertad total y absoluta. Dejándose invadir por el azar. Si algo puede incorporarlo al guion lo introduce. Así, sin más. Su límite lo impone la realidad, él sólo es un observador atento, es el niño del traje del Emperador que nos señala con el dedo. Esa misma varianza de la que trataba de huir en el juego es ahora como cineasta su más querida aliada en su obra. Y eso hace que tanto la creación de su obra, como su visión por parte del espectador, sea un espectáculo imprevisto en si mismo. El cine de GGP no es para verlo de forma pasiva. Es un potencial happening que completamos los espectadores con nuestra mirada y nuestro asombro ante sus sorpresas.
GGP usa el cine reinventando las normas y las formas, o se las apropia reciclándolas en algo nuevo. No es esclavo de amaneramientos estilísticos ni de géneros, pero no deja de usarlos. Ya que aunque hay cineastas que son el referente de un estilo, Gonzalo García Pelayo se ha inventado el suyo propio. Él es su propio género. Si no has visto una de sus películas o no lo has hecho en un cine ahora es el mejor momento para hacerlo. Todo es de color reúne lo mejor de su obra. Y creo que es el sleeper del año. Y no digo nada más. ¿Que no he contado nada de la película? No, y no lo hago para que vayas a verla como un espectador activo en la comunión de una sala de cine. Esta película merece esa liturgia.

Orlando es director, guioinista, blogger:
http://rarosybizarros.blogspot.com.es/
http://www.dailymotion.com/video/xgye6u_incomprension-missforstand-de-orlando-d-drago_shortfilms
https://www.youtube.com/user/Murnau1975

Todo es de Color (70)

Transubstanciación es la palabra clave de esta película

27.05.2016

Todo es de color en la visión de un catedrático de Filosofía:
Una obra de arte es Triana. Una obra de arte religioso. Una obra religiosa. Requiere dogma para vivirla. Verla. Transubstanciación es la palabra clave de esta película. Todo lo que toca Gonzalo García-Pelayo lo transforma en algo grande. Su cine es más parecido al dogma teológico de la Eucaristía, uno de los tres grandes dogmas que definen la religión católica, que al canon del mejor cine comercial de nuestra época; pues lo mismo que quien cree en el primero, difícilmente cambiará de religión, el que siga el cine de Gonzalo le resultará imposible no considerar banal, superficial e impostado casi todo el cine que se hace aquí y ahora.
No quiero comparar esta película, que no pretende ser otra cosa que un recuerdo, una vuelta con el corazón, al cantante de Triana, Jesús de la Rosa, fallecido en plena madurez artística, con el rito católico de la Eucaristía, porque no deseo caer en blasfemia, o peor, oficiar de iconoclasta contra la Iglesia Católica. Eso es oficio de rufianes a la orden del día y, además, no cuesta nada… Solo digo que el cine de Gonzalo hay que verlo como quien participa en una Eucaristía. Ver una de Gonzalo es como ir a misa: o se participa o se queda uno en su casa. No valen las medias tintas. Esto es cine de verdad. Auténtico. Aquí no hay nada impostado. Todo es real, incluso la ficción de los Gigantes transformados en Molinos de Vientos con el Arco Iris de fondo en Campo de Criptana. Creo que esas escenas son el mejor homenaje que se haya hecho a Cervantes en el cuarto centenario de su muerte.
El cine de Gonzalo es cervantino. Es imposible, sí, separar el adentro del afuera. Las imágenes nos atrapan sin saber si eso es real o cine. El trabajo de composición es tan perfecto que jamás imaginamos que vendrá después, nadie puede prever si llegarán los malos o resucitará el protagonista, todo puede suceder… Nada es previsible para el espectador. Solo una cosa es fija: la transubstanciación de una música y unas letras en el relato fílmico de una mujer a la búsqueda de su ser, o de su identidad, a través de una comunidad de mujeres y hombres, de todas las edades y radicalmente diferentes unos de otros, que homenajea a un muerto-viviente, a un hombre que ha muerto pero nos ha legado su obra. He ahí el misterio, el dogma, que nos da Gonzalo en esta película. O uno se cree ese dogma o no entiende nada. O se participa de la autenticidad de lo que cuenta el director o asiste como un idiota a un diálogo de sabios.
Esta película está más cerca de la transformación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, en la Eucaristía, que de la gran obra artística que solo se deja ver una vez. El cine de Gonzalo necesita ser visitado con frecuencia para transformarnos. Es menester, sí, releerlo, o sea, leer de nuevo. Solo la relectura, de ahí viene también religión y no solo de religare, nos hace nacer de nuevo. Cuando uno ve una de Gonzalo, es imposible separar la ficción de la realidad, la vigilia del sueño, a don Quijote de Sancho… Triana no es una película. Es Arte.
Agapito Maestre
http://www.libertaddigital.com/opinion/agapito-maestre/triana-79081/

En la foto, Rosa Avila, en el momento más eucarístico de la película.

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El rock español empuja detrás de “Todo es de color”

25.05.2016

El rock español empuja detrás de “Todo es de color”. Nada menos que todo el equipo de Rockfm apoya diariamente la única película española sobre el rock en 47 años regalando dos entradas para los cines Golem en Madrid y otras dos para los Meliès de Barcelona. Gran colaboración que nos une y nos comunica con el gran colectivo rockero de nuestro país.
https://www.facebook.com/RockFM/posts/1145122695518042?__mref=message_bubble
http://www.rockfm.fm/noticia.php5?id=1318

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Del verdadero arte de vivir, Amado Storni

24.05.2016

…convierte los fotogramas en sensaciones que cautivan… se juega con la dualidad de la alegría y el dolor, de lo amateur y lo profesional, del eclecticismo y la norma, de la frescura, de lo instantáneo, de lo no ensayado. Del verdadero arte de vivir.
…¿Y los actores? Son el ingrediente que lo marida todo: Javier Garcia-Pelayo, honesto y filosófico-canalla…Hay momentos imperecederos… bailes sensuales a la luz de la hoguera o historias encumbradas por el surrealismo onírico más “buñuelesco”. Pero ninguno llega al clímax fascinante de la interpretación inmortal de los coros de “Tu frialdad” por parte del colectivo de “moteros trianeros”…

Son párrafos que me llenan de satisfacción del blog personal de Amado Storni.
http://amadostorni.blogspot.com.es/
Allí mismo Amado se presenta: “…es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Periodista musical, escritor, músico y compositor.”
Amo tu vinculación con el rock, Amado y te agradezco en el alma tu gran texto sobre nuestra película. (Foto del cartel firmado y expuesto en la cartelera del cine Golem de Madrid).

Todo es de color, Gonzalo

Han tenido que pasar 47 años, Juan Vicente Cordoba

23.05.2016

Escribe Juan Vicente Cordoba (director de cine y conferenciante sobre cine musical español):
“Han tenido que pasar 47 años desde “1, 2, 3 al Escondite Inglés” de Iván Zulueta para que el cine español pueda alardear de haber creado otra película de ficción de género musical rock y pop. La película TODO ES DE COLOR de Gonzalo Garcia Pelayo entra en la lista de las 5 mejores!!!! Un film con música del grupo Triana que te rejuvenecerá si eres mayor de 40 y te transformará si eres un adolescente o estás en los 20. Está en cartelera en los cines Golem de Madrid y Meliés de Barcelona. No os la perdáis!!! Es auténtica!!!De visión obligatoria!!! Nuestro “Easy rider” con Javier García Pelayo como nuestro Jack Nicholson de Andalucía.” Calificación: *****
Con esta foto de un momento de “En el lago” con Miguel Galan y Raimundo Amador hago el propósito de difundir este post para llegar a todos los estamentos rockeros como Rock Fm y todo tipo de webs dedicadas a la música que pido que lo compartan.

Todo es de color Miguel Galán y Raimundo Amador

Cuatro estrellas sobre cinco nos da la revista Fotogramas

21.05.2016

Cuatro estrellas sobre cinco nos da la revista Fotogramas en la opinión de su crítico (fama de duro) Fausto Fernández. El voto popular es aún mejor (te invito a votar). La magnífica crítica que llega también en el momento justo del estreno en Madrid y Barcelona (cines Golem y Meiès):
Espíritu libre, Gonzalo García Pelayo es una de esas rara avis que han sobrevolado, con inclasificable genio, este cine nuestro tan árido y antipático con respecto a las voces con timbre propio e incapaces de seguir (por orgullo y por raza) el discurso monocorde y castrante. Muchas veces le han querido cortar las alas al autor de películas-acontecimiento como ‘Frente al mar’, ‘Corridas de alegría’ o ‘Rocío y José’. Ajeno a ello ha seguido rumbo hacia ese océano de color azul (o de todos los colores) consciente de que su obra quedaba como un archipiélago virgen.
Tras años de silencio, tomándole el pulso a la ruleta de la vida con sonrisa de trilero, ha vuelto a las pantallas con una obra que es, ante todo, experiencia, y que es, sobre todo, un viaje poético, vital y atravesado por la alegría y la tristeza, por el alumbramiento y la muerte, una de las citas ineludibles del cine español este 2016. ‘Todo es de color’ no es únicamente un tributo a Triana, una de las más personales e irrepetibles bandas que supieron ver en el rock el espejo del flamenco, del cante jondo y del hondo sentir de toda una cultura, de toda una generación malograda pero sin ataduras.
‘Todo es de color’ es un maduro trabajo cinematográfico que no duda en cabalgar cualquier género o formato, en pasar de la ficción al documental, del surrealismo al neorrealismo más combativo. Cabalga libre, como libre es el arte de García Pelayo, siempre a la cola del viento, siendo cola del viento. Su estructura, en múltiples personas narrativas y narradoras, podría incluso recordar a una película como el ‘The Wall’ de Alan Parker/Roger Waters. Hay muchos puntos de contacto entre ambas obras inspiradas en un grupo musical y en su propio opus musical: la muerte, omnipresente; el peso del pasado, la apertura hacia lenguajes nuevos y/o diferentes, su condición de ópera y summa… Pero ‘Todo es de color’ es muy nuestra y eso es un plus para todo aquel que quiera dejarse llevar por esta inteligente y nacida del corazón experiencia que hace del quejío una figura retórica y un deus ex machina de profunda y arrebatadora belleza. Es asimismo un trabajo de madurez casi testamentaria para Gonzalo García Pelayo (o tal vez sea, más justamente, un como decíamos ayer a los Fray Luis de León), ese autor que cerraba su ópera prima, la maravillosa ‘Manuela’ (nuestra Jackie Brown décadas antes de la de Quentin Tarantino) con un rojo letrero que rezaba precisamente ‘Todo es de color’, canción leit motiv de ese film. Y si en ‘Manuela’ todo comenzaba en un cementerio, en ‘Todo es de color’ también, combinando lo necrófilo con la celebración (el baile, la música) de la vida. Este su último largometraje que, por fin, llega a las pantallas de toda España, es precisamente una celebración donde la parca se asoma entre sus fotogramas, entre la misma historia de los miembros de Triana. Pero da lo mismo: la luz siempre va a estar para iluminar las tinieblas y al final del camino nos vamos a encontrar el mar, el eterno mar de luminoso azul, tan azul como ese cielo cinematográfico que sobrevuela ese espíritu libre llamado Gonzalo García Pelayo. Se cierra el círculo y todo, todo, ‘Todo es de color’.
http://www.fotogramas.es/Peliculas/Todo-es-de-color#critFG
La foto recoge una precrítica que Fausto publicó en twitter.
Gracias por tu visión, por todo, Fausto.

Fausto Fernandez Fotogramas

Trabajo de amor ganado, Jordi Costa

20.05.2016

El mejor comentario crítico de todas mis diez películas en el momento más oportuno (hoy se estrena “Todo es de color” en Madrid y Barcelona en los cines Golem y Meliès). La escribe Jordi Costa nada menos que en el País. Se la envío y dedico a Juani Navarro Filgueras, quien mejor representa el sorprendente término “transubstanciación” que aparece en el texto:

El territorio de la utopía contracultural que encarnó Triana, es revivida y transubstanciada en viva materia cinematográfica por dos tipos que conocieron bien al grupo.
Como sugiere un personaje de esta película libre, desaforada y radical, el barrio de Triana encarna algo así como el Otro Lado de Sevilla: el espacio de lo verdadero, lo espiritual y lo elevado. Y, se podría añadir, también el espacio de lo posible (y lo imposible): el territorio de la utopía contracultural que encarnó la formación roquera homónima que aquí -en esta película que no es documental nostálgico, ni biopic, ni tampoco remembranza de una ausencia, sino festivo ritual de transmisión de una sensibilidad y una manera de estar en el mundo de una generación a otra- es revivida y transubstanciada en viva materia cinematográfica por dos tipos que la conocieron bien (y contribuyeron a forjarla); los hermanos Javier y Gonzalo García Pelayo.
El primero, que en la película explora a fondo su vena corsaria y su inmenso carisma como actor natural, fue su mánager. Gonzalo, que ha pasado de ser el secreto mejor guardado del cine español de la Transición a ejercer de infatigable forajido de la imagen en tiempos de Otro Cine Español, fue su productor.
Aunque empiece con un planto funerario, Todo es de color adopta la forma de una celebración colectiva. El espectacular plano secuencia, rodado con un dron, que parte, a ras de suelo, de la entrada del cementerio para alzar el vuelo y seguir a un grupo de motoristas convencidos de que la libertad no es su destino, sino su camino, bien podría ser uno de los arranques más enérgicos y absorbentes que ha dado el cine español de este año. La posterior interpretación coral de Tu frialdad marca la cumbre expresiva de una película que no deja de tomar decisiones entre lo discutible y lo pintoresco -algunas notas de humor-, pero que resulta irrebatible en su condición de trabajo de amor ganado.

http://es.thefreedictionary.com/transustanciaci%C3%B3n
http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1463657711_905114.html
http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1430839651_650938.html
http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1457539482_087810.html
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Gonzalo y Javier

Javier Ikaz y “Todo es de color”

01.03.2016

Foto de la presentación de la película en Sevilla y gran comentario de Javier Ikaz, que hoy cumple pocos pero sabios años:
La película es, como todas las de Gonzalo, de una libertad que da vértigo, contiene unos momentos mágicos de esos que ponen la piel de gallina, como la de los moteros haciendo los coros de Tu frialdad. Con algo más de presupuesto (está la tele andaluza de por medio), la película no doblega las intenciones de su director, y vuelve a ser un ejercicio anárquico y formalizado. Es una película de múltiples lecturas; ficción, documental y performance. Añade comedia a la antigua usanza (Pepe y su camping), lirismo easyrideriano (Javier descubriendo su pasado y su presente sobre dos ruedas), documental sentido (concierto homenaje a Triana, con músicos de lujo), pero ante todo es una película típica de Gonzalo; reflexiva, comunera, heterodoxa, ecléctica, libre. Las cosas transcurren como si no hubiese guión, y todo está atado, aunque no demasiado fuerte, para que los personajes (personas) puedan moverse a placer. Gente que se conoce, se enamora, fuma, bebe, escucha música a la luz de una fogata. Todo muy simple, honesto, inocente diría. Una película soberbia, precisamente por su resistencia a serlo, por su autenticidad y su carácter de boceto. Una película que no tendrá el éxito que se merece, porque el peaje de ser tan diferente se paga caro. Yo por mi parte ya he votado en Filmaffinity.

Gracias, Javier. Que sean cien más, un abrazo.

Todo es de color