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Comentarios sobre Niñas

Javier Ikaz: Increíblemente libre y desbordada como la imaginación de los niños. Emocionante y lírica, impresionista y mágica, la película está dotada de una frescura y originalidad que no suele verse en el cine. Godard y Renoir, Carroll y Erice, pero sobre todo Gonzalo. Una inteligente utilización del primer plano y de los sonidos y músicas (desde el flamenco a músicas de Bali), una mirada honesta. El único pero, que se hace muy corta.

Gracias, Javier.

Rocío Durán: Sorprendida y emocionada al ver esta tarde la última película del gran Gonzalo Garcia Pelayo: “NIÑAS”. La película te hace dar un paseo por todo tipo de emociones y sentimientos posibles. Me senti muy identificada con algunas situaciones de mi niñez, que aun recuerdo muy bien! Pero sobre todo…lo pase genial disfrutandola… el dialogo es espontáneo y divertido y la película muy fresca y diferente. Enhorabuena Gonzalo!

Adolfo García Barroso:
Me voy a la cama recordando planos de la película “Niñas”, de Gonzalo Garcia Pelayo , con el deseo de que la vean personas que no sean exclusivamente del círculo familiar, para saber si opino subjetivamente o, simplemente, es la película más bella que jamás he visto.

Fernando Arduan:

Ya la he visto. La nueva película de Gonzalo García-Pelayo, “Niñas”. Todo lo escrito aquí lo digo de corazón, si no se me notaria bastante…

Niñas, que bonito lo habéis vivido. Que bien lo habéis vivido…que intención, que emoción mantenida, natural.

Bueno, ahí va;

La familia, entendida como unión inquebrantable, la ternura expresada como un continuo, valores otra vez. Indispensables.

Me enterneció la escena en la que una madre dedica unas palabras a su hija. Las cosas tan importantes y bonitas que dice, la maternidad entendida desde la niñez, no desde la madurez. La niñez bien entendida.

La mujer admirada, la feminidad contemplada. Ángeles, y la inexorable presencia del cambio. La mujer. Otra vez y de más formas. La mujer que acepta. Espejos,

Textos sublimes. Tratados de otras formas. La música mejor escogida, en el contexto ideal, en la gracia, en la emoción.

Siempre la gracia, la alegría. Renoir, Sorolla, Jose Enrique. La cotidianidad, el sur en una escena con planos pa comérselos.

Un triángulo, con un círculo que encierra otro triángulo, el tiempo, la mujer, la feminidad. Sólo la mujer, todo en femenino. En plural mantenido, protegido.

Ver como ocurre la mujer, en la mujer.

Me encanta, por encima de todo, la niñez entendida desde la niñez. Eso es lo que más me gusta. Enhorabuena Gonzalo y equipo, habéis vuelto a expresarlo. Al menos yo lo he captado así. Y me he reído.

Silvana genial. Y la actriz compartida con el corto, la adolescente tan equilibrada, Cristina? buff, que talento…

Vanesa, escena histórica la del baile. Brutal. Ríos de vida e inspiración.

…que bonito el tres, y que rico el fruto de Candela Jiménez…

El final es magistral.

Luis García Gil: Buenos días Gonzalo, anoche disfrutamos de “Niñas”, este poema filmado, oda a la infancia en la que celebro nuevamente tu energía creativa. Lo admirable es esa sensación de documento en el que has sabido captar el territorio de inocencia, de pureza de la infancia y también esa mudanza de los rostros proyectados hacia el mañana. Me fascinó ese plano sostenido de las niñas jugando al escondite o ese final con Verdi que pone fin al matriarcado o esa Silvana deslenguada con guiño a Vivir en Gonzalo. Fresco familiar -me ha encantado ver a tu familia como eje lírico de tu mirada- Niñas le hubiera fascinado a Truffaut. Pensé mucho en La piel dura viéndola. Un gran abrazo emocionado. Ved que todo es infancia que dijera Claudio Rodríguez. Ah y me encantó ese cortometraje dentro del relato, mirada sutil a la adolescencia.

Miguel Martin Maestro:
No deja de ser un privilegio tener acceso, antes de su distribución oficial, a una obra de arte. Si la misma viene firmada por Gonzalo aún más. No procede ahora diseccionar la película sino, simplemente, referir las primeras sensaciones, las que emanan de los sentidos más que de la razón, aunque los sentidos estén ya tan prostituidos por los años y los prejuicios, quecuesta limpiarse la mirada para conseguir volver a la infancia. Y la primera sorpresa para quien ha visto el cine anterior de Gonzalo es la de que esta película no se parece en nada a lo anterior de su obra, pero cuando piensas dos veces sobre lo visto alcanzas a comprender la relación, todo es un ciclo. Estamos ante la película más naïf del director, la más ingenua, la más espontánea, la más limpia, donde puede echarse en falta la mala leche de sus otras películas, pero es que la historia no admite hipocresías ni maldades. La genialidad de la propuesta parte de la idea acertadísima de rodar con niñas, fundamentalmente, niñas que, recibiendo unas indicaciones muy ligeras, como pinceladas impresionistas, ante la cámara hacen lo que mejor saben, improvisar, narrar, inventar, descubrir, mirar, reir, cantar, contar su incipiente vida desde la más absoluta frescura, con mirada transparente y franca. Y el uso del primer plano resulta trascendente en la película, nada más indicado para no ocultar y darte cuenta de cómo has tenido que ser y en lo que puedes llegar a convertirte por el paso del tiempo. Las niñas y su entorno con una fotografía tan nítida y luminosa como la vitalidad y alegría de todas ellas, unas niñas que pueden quedar como flotando en un espacio trascendente con la simple inclusión de una música que aporta a la imagen una dimensión sensorial añadida, para unos mística, para otros filosófica, para otros de extrañamiento. Todas las artes desfilan durante 70 minutos ejecutadas por mujeres, porque en el fondo, aunque la mirada importante es la de las niñas y la que da más sentido a la película, la película es “la mujer”, la mujer en todas sus edades aparece en la película, el elogio de lo femenino fuera de clichés y revistas de autoayuda, no salen hombres en pantalla más que los resultantes del fruto de una mujer, el instinto natural de la maternidad y el misterio de la vida renovando el ciclo. Hay razones para pensar que estamos ante una película tan aparentemente sencilla que su profundidad puede abrumar y abrir vías de reflexión propia inesperadas cuando vas más allá de lo contado por las niñas. Chapeau de nuevo, hay un par de cosas que, personalmente, me gustan menos, pero ni desmerecen ni afean el conjunto, y además son el resultado del mensaje que el director quiere dar a su obra, no hay porqué compartir o creer en la idea sino si la forma es correcta, y desde luego que lo es, ojalá tenga el éxito que merece.

Antonio Gómez: Es un análisis completísimo de la película poniéndola en relación con las anteriores y, sobre todo, yendo hasta el final de las intenciones de las formas. Lo mejor es leerlo entero pero extracto algunos párrafos:
Cada nueva película de Gonzalo es nueva en el sentido de que nunca la había hecho antes, afrontando con cada trabajo el riesgo que tienen los caminos desconocidos.
entiendo que “Niñas” es ante todo una película esencialmente lírica, pensada desde un lirismo conceptual que no puede expresarse en toda su intensidad sino a través de unas imágenes con la fuerza poética que tienen las que Gonzalo ha creado
En el retorcimiento intelectual que Gonzalo no aparenta, pero que tiene, incluso hay secuencias en las que la hondura poética se consigue, precisamente, mediante la contravención de todas las convenciones poéticas cinematográficas o escénicas, poniendo en duda el recurso mismo de la representación.
poética esencialmente íntima y profunda que apunta a lo más hondo de los sentimientos humanos, a las cuestiones más elementales y esenciales.
de una de las constantes del cine de Gonzalo: la tradición, la sabiduría, los valores, en fin, enraizados en las generaciones anteriores y renovados con las recién llegadas.
tres generaciones en danza, y la representación final de la breve obra de teatro, que acaba destilándose en el significativo baile de libertad de Vanessa.
Las niñas se mueven no en el interior del plano, sino en su exterior, aparecen y desaparecen por los márgenes del encuadre no como un final del momento que retratan, sino como un recordatorio de que ese momento de vida continúa fuera de nuestra vista, creando así un signo poético de singular impacto.
Cada plano de “Niñas” está resuelto con un encuadre cuidadoso, medido y exacto, que le confiere a las imágenes de la película una aparente frialdad casi objetivista. Pero es mentira. Muy por el contrario, “Niñas” es una obra de evidente subjetividad
Gonzalo ha venido a contradecir esa especie de principio cinematográfico que asegura que la música de una película es buena cuando no se oye. En las películas de Gonzalo la música, esencialmente canciones, se oyen, y bien.
tienen un significado más abstracto y abierto que en casos anteriores; como, por otra parte, corresponde al carácter lírico de la película.
pienso que “Niñas” aporta a su cinematografía una profunda expresión poética, lírica, de sus anhelos más profundos e íntimos, aquellos que le hacen maravillarse y rendirse fascinado ante la inocencia y la pureza profundas que rebosan estas niñas, abiertas a todas las sorpresas y ajenas a todos los prejuicios.

Muchas gracias por la profundidad del análisis, Antonio.

Luisa García-Grajalva: El cofre del tesoro, la chistera del mago, la caja de las sorpresas, los descubrimientos de Gulliver, la gruta de las maravillas, el viaje al centro de la Tierra, de la vida, del amor y de uno mismo, las veinte mil leguas de viaje submarino por los deseos que escondimos un día en el rincón más profundo de nosotros…
¿Cabe todo eso en una película? Si la película es “Niñas”, de Gonzalo García-Pelayo, cabe eso y mucho más. Cabe asistir al milagro en cada una de sus imágenes, tocar la Gracia con los dedos de la mente, liberar de ataduras la imaginación, verse arrastrado por una imparable ola de sensaciones y no querer llegar nunca a la playa, sentir que todo vuelve a ser posible del modo más fácil y que lo que dictaba la intuición siempre ha estado en lo cierto, viajar al origen de la belleza…, por decir solo algunas de las cosas que he experimentado después de ver “Niñas” por primera vez.
Pero hay muchas más que descubrir para quienes tengan la fortuna de verla, porque “Niñas”, que pone ante nuestro ojos lo más común a todos, lo más universal, tiene tantas particularidades, tantos matices, que logra, a la vez, ser única para cada espectador, tiene, además, la virtud de formarse con los materiales que guarda cada vida.
¿Y cómo lo consigue Gonzalo? Poniendo ante los ojos la evidencia que pasa inadvertida, lo que a fuerza de ver menos vemos, sugiriéndonos que nos quitemos vendas de los sentidos y de los sentimientos, que volvamos a conectar con todo lo valioso que la intuición nos recuerda que guardamos o que la vida guarda para cuando queramos tomarlo. ¿Cómo lo logra Gonzalo? Haciéndonos ver vivir.
¿Parece fácil, verdad? Pues quien sienta la tentación de pensar que lo es que pruebe a mostrar la esencia del universo en los gestos de unas niñas, o, más bien, de la mujer, creadora, portadora, transmisora de vida y bendecida por ella con este don, como Gonzalo subraya en el final de “Niñas”. Una de las primeras cosas que me ha asombrado de la película es su naturalidad, su sencillez, pero que nadie se llame a error a este respecto: sencillez no es facilidad. Las más grandes ideas de la historia, los más grandes logros, a veces son sencillos, nunca fáciles.
Para empezar, la idea de “Niñas” ya es de muchos quilates, mostrar las posibilidades del universo femenino, el potencial de sus transformaciones y el viaje del pensamiento a través de la existencia en un fresco impresionista compuesto por niñas –todas lo son- de tres generaciones de una misma familia. Dejando que se imponga la belleza natural de ese fresco, pero también -y ahí, para mí, Gonzalo es insuperable- llenándolo de continuas propuestas enriquecedoras, sugiriendo, reflexionando, acentuando, subrayando.
Porque es la forma de mostrar lo que, definitivamente, cautiva de esta película, la mezcla de lo universal con su traducción al universo García-Pelayo, donde siempre admiro la originalidad y la sorpresa, además del exquisito sentido estético en cada detalle: el resplandor del sol entre dos ramas que se dan la mano, la inserción del excelente cortometraje, en perfecta conexión, las voces y los textos, la representación que muestra la intemporalidad del teatro griego, la particular concepción andaluza de la vida. Y la escena cumbre del impresionante baile de Vanessa, que te deja clavado en la butaca y acaba con las pocas defensas que tratabas de poner, si es que a estas alturas te quedaba alguna, para que no galoparan los sentimientos.
Y la música, siempre la música, inseparable de Gonzalo, insuperable en Gonzalo. Ya sé que con esto no descubro nada, que ahí está su trayectoria única, conocida por todos, pero es que la elección de cada fragmento que subraya las imágenes se convierte en pura magia, logra volver tangible lo intangible.
Por supuesto que esta es una crítica apasionada, acabo de ver “Niñas” y estoy todavía bajo su influjo, con todas las emociones que transmite a flor de piel, pero sé que es otra película que no me cansaré de ver y que, como en las anteriores de Gonzalo García-Pelayo, cada vez que la vea encontraré en ella nuevos detalles y matices, nuevas cosas que pensar y sentir.
“Niñas” es mucho más que la infancia recuperada o que un hermosísimo homenaje a la feminidad, es todo lo maravilloso que contiene el viaje de la vida para quien quiera disfrutarlo a través de la pureza del sentimiento, de la belleza y de la Gracia. Un auténtico regalo.

Teresa Benítez Espejo:
He visto la película unas cuatro veces y me siento como abducida.
Pienso que a cada persona la trasladará a un universo propio.Te lleva al la esencia de la vida. Me traslada, como en las meditaciones, a verme con esas edades, y recuerdo lo hermoso. Tampoco tuve mucho malo. Esa imaginación que derrochabas sin pensar que la mitad era eso, imaginación.
Produce ganas de vivir, de sentir, y eso es lo que haces al dejarte llevar por ella.
Los primeros planos fijos consiguen que no apartes la vista. El monólogo en off dirigido a su hija Elsa me emociona profúndamente y esto lo consigues haciendo que te quedes embobá mirando el pelo movido por el aire e iluminado por el sol, entrando y saliendo de ese plano fijo. Aparte de por lo que dice y de la carita de la niña, claro.
Me gusta partícularmente el baile y la preparación de este. Como se combinan los colores y las formas.
Resulta extraño, y también de agradecer, ver una película donde solo hay buenos sentimientos. Resulta muy impactante el baile de Vanessa gracias a como está rodado, planificado, montado y la energía y fuerza que transmite ella.
Se me quedan muchas cosas, pero si sigo pensando no te envío este comentario, y creo que es lo mínimo que puedo hacer para agradecer este disfrute que me habéis proporcionado, disfrute para los sentidos,el ánima y la mente. Un abrazo muy fuerte.

Marta Bassols: Poco, más allá de que podrías hacer una película de cualquier género y el género mismo, seguiría siendo poesía futurista. Esa es tu firma de autor. El juego, el riesgo, la vuelta que va más allá, el plano corto, pero corto me refiero a por dentro. El que atraviesa. Yo me enamoré de tus pelis, porque llevo dentro una beatnik eterna ávida de aventuras de las almas y los cuerpos. de los sentidos, será. De el sufismo, será, porque me gusta el amor y el vino. Pero ahora, que me siguen galopando al trote todas las vidas que ando viviendo en universos paralelos, y que a la vez, soy madre, y soy mujer, y soy niña, me pregunto cómo consigues hacer de una historia costumbrista, que a nivel documental, podría tener tan poco interés, o podría ser tan cursi, y que podría ser tan tuya sólo, una cosa tan enorme, tan genial, tan universal y tan eterno.
Te felicito, simplemente. Porque con un uso de la cinematografía y de la música, de nuevo, ahora, tan avanzado a tu tiempo (otra característica tuya, del pasado, y sin embargo del futuro) consigues que lo que estamos viendo, no tenga un valor técnico, sino poético.
Poco que añadir, en realidad. Que te admiro. Que eres muy bueno. Y que es de lo más bonito que me ha sucedido, reconocerme a mí, y a Margot, dentro tu universo.

Juan Manuel Garcia Ferrer: (me entusiasma el final, Juan Manuel):
Iba abstraído, con lo que no me fijé en el más que seguro letrero anunciando que, debido al viento huracanado o a que un capitán no abandona el barco durante las tormentas (sus actuales y enfebrecidos rodajes), Gonzalo García Pelayo no venía a presentar, como anunciado, la sesión con el estreno de “Niñas” y el documental sobre el descubrimiento de él mismo, “Vivir en Gonzalo”.
Será por eso, será por el mismo frío viento que ha estado habiendo en Barcelona, el caso es que la sala grande de la Filmoteca no estaba lo llena que la ocasión hacía presagiar, y que la ola de simpatía que supo despertar todo su reciente ciclo apenas se apreciaba en alguna risa y unos cuantos aplausos por el final de cada film.
“Niñas” desconcierta un poco inicialmente. La película más blanca de García-Pelayo, se dice uno internamente. Casi total e inesperadamente un film familiar sin pretensiones. Pero poco a poco el gracejo del acento andaluz -en ocasiones moteado del procedente de Las Vegas- y unas cuantas de sus actrices niñas te van ganando para la causa. Ahí están -soy una inutilidad para recordar nombres- esa niña música con asombroso aspecto de concienzuda adulta, esa otra de ojos rápidamente asociados a los de Ana Torrent descubriendo mundos en una escena yo diría que hecha para recordar “El espíritu de la colmena”, la actriz de “Alegrías de Cádiz” repitiendo el divertido número que luego veremos en “Vivir Gonzalo”, o el sabio saber estar, trasmitiendo madurez, de Rosa Avila. Y unas sevillanas vistas como si fuera la primera vez, o una música inaudita, que en principio no dirías asociada a la película, te hacen preguntarte si no estarás viviendo en directo nada menos que el milagro de la vida y de la feminidad.

Niñas ¿Se ha hecho un diario de un rodaje en fb?

Gonzalo García Pelayo 22.06.2014

¿Se ha hecho un diario de un rodaje en fb? Por si acaso lo voy a hacer del rodaje de “Niñas”. Hoy no rodamos pero dentro de una hora tengo una reunión con Vanessa García-Pelayo, mi hija, alma, ayudante de dirección y de producción, guionista y actriz de la película para preparar la semana próxima. Además de que me gusta mucho su expresión obsérvese el perfecto arco que hace su cuello con mi hombro y el que hace el hombro de Paco Millán con mi cuello. Me siento felizmente encajado entre ambos.

Paco Millán, Gonzalo y Vanessa García Pelayos rodaje de la película Niñas

Hoy lunes seguimos con el rodaje de “Niñas”. Primero, grabación de voces en offs de las niñas recién llegadas y de Alicia y Julia que las esperamos hoy. Por la tarde, todas viendo tomas ya rodadas y sus reacciones (espero que risas), una conversación y durmiendo por la noche con unos globos iluminados que Rosa Avila, la abuela de todas, ha traido de América (efectos especiales baratitos). Recuerdos de “Cero de conducta”.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Elena Piñango encontró este momento de Manuela, una de nuestras “Niñas”. Postearé primeros planos de todas. La foto tiene un par de horas tan solo. No tengo preferidas pero la belleza de Manuela nos tiene a todos impresionados.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Pilar, que transmite su confianza, su bienestar de niña feliz (aunque todas parecen serlo y hablan de ello). Una seguridad sorprendente en su inteligencia y en su belleza. La foto también es de Elena, que hoy ha captado el aura de todas las “Niñas”.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Paula es de una delicadeza como nunca vi. Tiene una capacidad para expresarse con sus gestos que envuelve en misterio cualquier mirada, cualquier asentimiento de su propia personalidad. Elena también captó el alma de una de nuestras “Niñas”.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Julia llegó ayer, rodó cosas colectivas en “Niñas” y hoy lo hará ya en escenas personales hablando y tocando en el piano la música básica que acompañará varias escenas (trozo del Stabat mater de Bononcini). Elena La tomó así ayer. Su hermana Alicia es una de las que llamamos mayorcitas junto a Cristina y Marta.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Con Javier Garcia-Pelayo y José Enrique Izquierdo Boza he hecho todas las películas desde Vivir en Sevilla a Alegrías de Cadiz (cinco películas) Los tres estudiamos juntos en el mismo colegio aunque mi hermano enseguida deambuló por otras aulas. Javier se encarga de la producción y localizaciones y José Enrique creo que está haciendo su mejor foto conmigo en “Niñas” superando incluso a Rocío y José.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Acabamos de rodar esta secuencia de “Niñas” que no quieren dormir la siesta que les intentan imponer los mayores. Elena hizo la foto con la iluminación de José Enrique hace apenas 20 minutos. Diario del rodaje. Manuela y Julia en plano.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Sigo con “Niñas”, las seis principales. Lydia, la más pequeña y de las más desenvuelta delante de la cámara. Tiene una risa muy llamativa y contagiosa como su personalidad. Niña, niña.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

A la izquierda, Sofía, de las mayores de las seis pequeñas que canta a Scarlatti acompañada por su prima Alicia, ya adolescente y que forma parte del grupo que llamamos de las mayorcitas en “Niñas”

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Las seis “Niñas” principales que tienen una prima más pequeña y cuatro más grandes. Lydia, Manuela, Sofía, Julia, Pilar y Paula se llaman (de izquierda a derecha en la foto). Nos tienen muy contentos.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Pilar toca el clarinete, el instrumento favorito de Mozart, para encantamiento de su hermana Manuela (hermana en la película) ambas hijas de Silvana Navas Guerrero que se llama igual, Silvana, que además tiene a dos hijas más que dibujan y hacen yoga (Alicia y Julia). Mañana rodamos con las cinco por la mañana temprano. El clarinete, de ébano, es el suyo y lo toca con convicción.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Silvana, madre de cuatro “Niñas” mientras la mayor hace yoga.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Ahora Julia acompaña a su hermana Alicia en los ejercicios matutinos de “Niñas”.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

A Cristina se le ha ocurrido añadir una gata pequeña a una escena de “Niñas” también pequeñas que rodamos después de comer.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Elsa tiene una niña y espera mellizos. Hoy se han incorporado al equipo y han empezado a rodar en “Niñas”.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Casi todos (faltan cinco o seis actrices pequeñas) los componentes del equipo artístico y técnico de “Niñas”. Elena Piñango nos hizo esta foto.

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Un cámara, un director de fotografía y un productor, esta mañana temprano empezando la jornada de rodaje de “Niñas”.
(Paco Millán, Jose José Enrique Izquierdo Boza, Javier Garcia-Pelayo)

Niñas de Gonzalo García Pelayo

Las “Niñas” enloquecieron hoy con la llegada de los niños. Aquí, Lydia con Manuel.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

Así acabará “Niñas”, con Alvaro y Manuel contemplados por todos los personajes de la película (y por los posibles espectadores). Lo rodamos hoy aunque no signifique final del rodaje. Costó un buen rato que los dos niños aceptaran sonreír al mismo tiempo como estaba especificado en su guión.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

En la obra hay cuarenta segundos de baile de Vanessa que aquí ensaya observada por el segundo cámara Paco Millán. En “Niñas”, hoy domingo, hubo mucho baile.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

“Niñas” y más mayores bailando todas en un decorado magnífico donde hemos echado el día. Vanessa ayuda a las pequeñas Paula y Lydia, Virginia baila junto a Carmen. Unas sevillanas antiguas con maravillosas letras:

Rosa de pitiminí,
cuatro o cinco en un ramito

Cuatro o cinco en un ramito
Rosa de pitiminí
Ole, ole, ole, ole
Rosa de pitiminí
Cuatro o cinco en un ramito

Cuatro o cinco en un ramito
Se las tengo que poner
Ole, ole, ole, ole
Se las tengo que poner
A mi novio Manolito

Con el vele, vele, vele
Manojito de claveles
Que me dió a mi un sevillano
Qué bonito y qué bien huelen
Por la mañana temprano

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

Rosa Avila es la organizadora de la reunión familiar de “Niñas”. Ella ha tenido seis hijas (Vanessa, Silvana, Candela, en la película) que hasta el momento le han dado once nietas y ahora espera conocer a sus dos nietos varones, mellizos, que acaba de tener su hija Elsa.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

Virginia, que junto a su hermana Marta, llegó de Sevilla para incorporarse al rodaje de “Niñas” el viernes pasado. Baila con su prima Sofía (que llegó de Las Vegas), las dos mejores bailaoras de su edad dentro de la película.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

Silvana bailó ayer en “Niñas” por sevillanas como en Alegrías de Cadiz bailaba por alegrías. Ella y Rosa Avila son las dos actrices profesionales que ya trabajaron conmigo antes y que lo siguen haciendo en esta película. Para la fiesta de ayer Vicente Monroy vino acertadamente vestido para estar en el ambiente.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

El equipo de cámara al completo (José Enrique y Paco) saben bailar sevillanas con mucho estilo y se unieron a la fiesta, al final de la toma, bailando con Rosa y Vanessa. Mientras tanto, Javier, Rubén, Vicente y yo solamente miramos, sin saber bailar, como unos malages.

Niñas una película de Gonzalo García Pelayo

No, no tendrá mucho que ver con “Mujercitas”

Gonzalo García Pelayo 12.04.2014

Niñas yoga Madrehija2

En “Niñas” serán seis hermanas, hijas de Rosa Avila, que tienen once hijas. De ellas las siete de edades centrales (entre seis y catorce años) serán las protagonistas. Las madres presentes en la película son Elsa García Barroso, Vanessa García-Pelayo y Silvana Navas. No, no tendrá mucho que ver con “Mujercitas”. Sí, sí intentaremos que tenga que ver con Jane Austen (y con Vermeer, en la foto que ya está dirigiendo José Enrique Izquierdo Boza). Virginia quedó ayer encargada de intentar esta postura de yoga que compartida con una o dos de sus hijas (Pilar G. Albéndiz y Julia García-Pelayo) me fascinó el día reciente que la encontré aquí en face book. Será en silencio, sólo con el sonido de la respiración, como una imagen del traspaso de vida y conocimientos de una generación a la otra.