Archivo de la etiqueta: Marcos Ordóñez

“Juegos reunidos” Marcos Ordoñez

09.02.2016

“Juegos reunidos”, el último libro de Marcos Ordóñez, no es una narración de misterio, aunque ese sea el ambiente de esta foto de Vanessa GP Alvarado. Con ella, con Javier (además de Susana Lopez Corcuera, Jordi Costa, Diego Manrique Martinez, Juan Cruz y otros amigos) estuvimos ayer en su presentación en la librería Tipos Infames de Madrid. El libro, Marcos leyó trozos, es transparente, directo, donde se habla solamente de lo que se ama con la envidiable soltura del autor que terminó con una letanías de “quieros” dirigidas a nuestro inevitable feliz futuro. Marcos nos lo dedicó, lo hizo con casi todos los asistentes, y después de nosotros siguió con Josep María Flotats, que pude conocer en persona.

Juegos reunidos Marcos Ordoñez

17.02.2016

Javier García-Pelayo:

Un gran honor que nos(me) hace, nuestro amigo, Marcos Ordóñez en su chat semanal….Muchas gracias doctor I love you

avatarSEUDONIMO PSEUDONIMO
Buenos días Sr. Ordóñez , vi la película que recomendó de Tavernier Round Midnight, me gusto mucho , gracias,
También vi Alegría de Cadiz y Veinte mil semanales ( web rtve) de García Pelayo del que conocía Vivir en Sevilla y que ahora estrena una película sobre Triana. Productor del disco de Silvio y Miguel Ángel Iglesias, Barra libre, entre otros muchos, me parece un genio, espero su película llegue a salas en Barcelona.

¡Qué bien, SP! Los Garciapelayo son unos fuera de serie, a los que tengo el honor de conocer. Y hablo en plural, porque hay que hablar de Gonzalo, de Javier, de sus compañeras y de sus hijos e hijas: toda una dinastía de gente maravillosa.
Mis películas favoritas de Gonzalo (además de “Alegrías”) son “Corridas de alegría” (sí, comparten gozo vital) y la preciosa “Rocío y José”: no te las pierdas. Su lista de producciones discográficas es tan extensa como memorable: yo destaco ahora sus trabajos con Hilario Camacho, con Gato Pérez y “María Jiménez canta por Sabina”.
Y Javier (alias La Sota Americana) es, probablemente, el último gran y profundo hippie que queda en nuestro país. Si algún editor nos está leyendo, que le pida ya esas memorias que escribe y va colgando de tanto en tanto en facebook: toda una road movie de la Sevilla (y la España) de los setenta y más allá, cuando fue productor, manager de giras y colega de mil grupos. ¡Leyenda oral, con gracia por arrobas!
En cuanto a Gonzalo, después de que le celebraran en nuestro país y en media Europa, como está mandado, tras muchos años en los que, como dice, “no dejé el cine sino que el cine me dejó a mí”, anda rodando sin parar, hecho una plurifactoría: si te digo tres pelis al año no creo exagerar.
Aun no he visto “Copla”, y ya estoy tardando. La siguiente, me cuentan, compartirá guión con el no menos formidable Jordi Costa. Que Dios les guarde muchos años.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/12/actualidad/1455283322_234565.html

El Rocío

25.05.2015

A esta hora debe estar llegando el momento cumbre de la romería del Rocío. Doce años consecutivos la recorrí, en uno de ellos la retransmití desde los diferentes caminos para Antena 3 Radio, donde dirigía los programas musicales. En otra ocasión, en 1982, realicé esta película que fue la última de las que dirigí en aquella época y de la que Marcos Ordóñez escribía en uno de sus artículos:
“El año de su estreno, García Pelayo se despidió de la afición (“No dejé el cine: el cine me dejó a mí”) con “Rocío y José”, una joya de insólita pureza, mitad documental mitad ficción, con ecos (y mido mis palabras) de Pasolini y Ford, que narra la historia de amor de dos adolescentes en la romería que va de Triana al Rocío.”
Más tarde, en 1986, hice para el espacio “Vivir cada día” un corto, “Tres caminos al Rocío”, recientemente “descubierto” por Rubén García López que trata de las peregrinación de invierno por los caminos de Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Huelva y en cuyo rodaje conocí a mi actual mujer,Carmen Barroso Rubio, madre de mi último hijo, Pablo.

Cartel Rocío y José de Gonzalo García Pelayo

Lista de libros que me han marcado

18.02.2015

Javier Ikaz (ahora Javi Shankar) me pide una lista de los libros que me han marcado. Hela aquí:
No invitado, de Vicente Monroy
Un jardín abandonado por los pájaros, de Marcos Ordóñez
Nada nuevo en la sombra, de Luisa García-Grajalva
Corales, de Emilio Porta
Al cerrar los ojos, de Luis García Gil
Cantando mi vida, de Selina del Río.
El Quijote, de Miguel de Cervantes.
En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust
Mi último suspiro, de Luis Buñuel
Gil Blas de Santillana, de Lesage
Los nueve libros de la Historia, de Herodoto
La guerra de las Galias, de Julio César.
La Regenta, de Clarín
Los episodios nacionales, de Pérez Galdós
Jean Luc Godard pensar entre imágenes, de Gonzalo de Lucas.
Si esto es un hombre, de Primo Levi.
París era una fiesta, de Hemingway.
Memorias, de Asimov.
Opiniones contundentes, de Nabokov.
Ma reddition, de Toni Bentley
Ana Karenina, de Tolstoi
Ondulaciones, de José Miguel Ullán
Juan Belmonte, matador de toros, de Chaves Nogales
La Iliada, de Homero
Poeta en Nueva York, de Lorca.
Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo

(Se me habrán pasado por alto varios más)

6 Filmoteca Española, ciclo Gonzalo García Pelayo

Gonzalo García Pelayo 31.01.2014

Alegrías de Cádiz:

Alegrias de Cádiz Gonzalo García Pelayo con Selu

Cuando estaba con Selu en el rodaje de Alegrías de Cadiz soñaba con críticas como esta que acaba de publicar Marcos Ordóñez en su blog del País: (http://blogs.elpais.com/…/sobre-alegr%C3%ADas-de-c%C3%A1diz…)
Sobre “Alegrías de Cádiz”
Por: Marcos Ordóñez | 31 de enero de 2014
Hay muchas teorías sobre los orígenes de Cádiz, la ciudad más antigua de Occidente. Se dice que los primeros gaditanos eran fenicios que venían de Tiro y de Sidón, pero yo creo que llegaban de otro mundo, muy libre y muy blanco, tan blanco como su luz de cal y de sal. Ya bien lo dijo el Beni, alienígena con estatua, en frase inmortal: “Mira si es antiguo Cádiz que ni siquiera tiene ruinas”.
Alegrías de Cádiz, el feliz retorno al cine de Gonzalo García Pelayo, es la película más libre y luminosa que he visto en mucho tiempo, y documenta que sus personajes bien podrían ser de ese otro mundo por su forma de hablar, de reir, de cantar y de moverse por la vida. Y por el brillo en los ojos y los cuerpos de las cuatro Pepas protagonistas (Laura Espejo, Beatriz Torres, Rosario Utrera y Marta Peregrina – y también, Pepas colaterales pero presentísimas, Jessica Sánchez, Silvana Navas y Patricia Galindo). Y por las sonrisas, el vacile, el balanceo, el dejarse llevar. Un mundo felizmente ritual, pautado por el alegre coro de las chicas del Revuelo, hermanas de sangre de las hadas zumbonas de El sueño de una noche de verano, y con apariciones monárquicas como la de Mariana Cornejo, reina y maga de ese mundo antiguo y sin ruinas, o el compás como narrador de Javier García Pelayo, el rey de la Sota Americana, uno de los últimos hippies verdaderos que quedan, que habla como un viejo sabio que lo ha visto todo pero aún sigue maravillándose y dejando que la vida centellee.
Hay otro narrador, un joven monarca ocioso y mujeriego, Jeri Iglesias, que lanza delirantes proclamas y se pone estupendo pero nunca falso, porque sus palabras, que en boca de otro podrían sonar pomposas o retóricas, brillan y brincan como peces locos en el agua. El Jeri parece la reencarnación de su padre, el gran Miguel Ángel Iglesias de Vivir en Sevilla y Corridas de alegría, vuelto a la tierra, al paraíso original gaditano, con más fuerza y todavía más locura pero, me atrevería a decir, sin una gota de su tormento: ese retorno es el mejor homenaje que podrían hacerle sus compadres, los García Pelayo. Y como los Pelayos son contagiosos en el mejor y más dichoso sentido de la palabra, ahí asoma también Oscar, poeta y boxeador, hijo de Gonzalo y sobrino de Javier.
Y no me olvido de la voz y la música de esa revelación que es Fernando Arduán.

Viendo Alegrías de Cádiz no dejé de pensar en lo mucho que le gustaría a Pasolini esta película. Todavía más: si Pier Paolo, en un salto digno de Gianni Rivera, su mediocampista favorito, hubiera esquivado la muerte en Ostia, bien podría haber marcado gol en Cádiz. O sea, que yo lo veo resucitado allí, mirando así, cantando por alegrías, descojonándose con el ingenio inagotable y la poesía auténticamente popular de las chirigotas y comiendo capirotes de camarones. En Cádiz podría Pasolini volver a sonreír y encontrar las sonrisas de todos los Ninettos y todos los Acattones: la sonrisa de aquellos barrios de Roma, los borgate de las orillas del Tíber, que todavía olían, como sus gentes, “a jazmín y a sopa humilde”.

Alegrías de Cádiz, que atrapé el pasado diciembre en la sala Berlanga (CineMad) y todavía no ha llegado a los circuitos llamados “comerciales”, hace honor a su nombre: alegría de vivir, de rodar, de contar. A mí me da igual que comience historias que luego abandona, que los actores entren y salgan de sus personajes, o miren a cámara, o improvisen, o enmudezcan y rompan a reir: así como brota la vida en los relatos.
A mitad de película, por ejemplo, se produce la irrupción gloriosa de las chirigotas, con su ingenio desinhibido y reluciente, y hay que parar como se para en Cádiz para recibir los carnavales. ¿Qué puede haber más importante? Juan Orol paraba la acción en una de sus películas porque los protagonistas se iban al fútbol y creía que el público tenía que ver el final del partido, y Clint Eastwood hizo algo parecido en Escalofrío en la noche para que escucháramos a Cannonball Adderley tocando en el festival de jazz de Monterrey.
Siempre habrá quienes digan que no se pueden mezclar las aguas, que una cosa es un documental y otra una ficción, y categorizaciones por el estilo: peor para ellos, porque sus vidas estarán igualmente encajonadas.
Felizmente, Gonzalo García Pelayo sigue fiel a su visión del mundo, a su lema de marino fenicio o, directamente, extraterrestre, por raro y por libre: “No hay puerto más seguro/que el de ser fiel a lo incierto”. Y lo bueno, la espléndida noticia, es que su prodigiosa longitud de onda está encontrando múltiples y merecidos ecos en certámenes de toda España y del extranjero. Tras la presentación de Alegrías de Cádiz en el festival gaditano Alcances, y luego en el de Sevilla, sus películas se vieron, el pasado otoño y en salas repletas, en el Festival Internacional de Cine de Viena (Viennale 2013), y en febrero se verán de nuevo en el ciclo que le dedica a partir de mañana la Filmoteca en el cine Doré, al que seguirá una retrospectiva en el Museo del Jeu de Paume de Paris, del 18 de marzo al 6 de abril. Y ya está rodando la siguiente, Niñas, mientras prepara Que se me paren los pulsos, un viaje al corazón de la copla mas feroz: tras treinta años de silencio cinematográfico, esto es un retorno por todo lo alto. Que no decaiga.

Con los comentarios de Jordi Costa, Paulino Viota, Luis García Gil, Pedro Calvo, Fernando Gonzalez Lucini o Ricardo Adalia Martín, que por cierto presentará la película en Filmoteca española es lo máximo que podíamos esperar. Chicas, Jeri etc. hablan de todas vosotras. Compartid, compartid y presumid. Es Marcos Ordoñez.

9 – Domingo 19:15 Sala 1 ALEGRÍAS DE CÁDIZ (Gonzalo García Pelayo, 2013). Int.: Jeri Iglesias, Fernando Ardúan, Óscar García Pelayo. España. B-R. 120′ Presenta Ricardo Adalia,

y el último día
19 – Miércoles 21:30 Sala 1 ALEGRÍAS DE CÁDIZ (Gonzalo García Pelayo, 2013). Int.: Jeri Iglesias, Fernando Ardúan, Óscar García Pelayo. España. B-R. 120′

5 Filmoteca Española, ciclo Gonzalo García Pelayo

Gonzalo García Pelayo 30.01.2014

Corridas de alegría:

Tenemos la suerte que detrás de cada película hay un crítico, normalmente amigo, que la destaca y la señala como su preferida. Es el caso de “Corridas de alegría” y Marcos Ordóñez, escritor y crítico que publicó este artículo en El País cuando comenzaron los ciclos que ahora llegan a Madrid:
El gran García Pelayo (http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1351711338_526576.html)
La estupenda historia de los Pelayos, haciendo saltar con justiciera pericia las bancas de incontables casinos, oscureció un tanto el lejano pero vivísimo perfil de cineasta de su patriarca, Gonzalo García Pelayo, uno de los tipos más creativos y tentaculares con los que he tenido la suerte de toparme. A finales de los setenta, yo le conocía como locutor (Para vosotros jóvenes), productor musical y adalid del rock andaluz (con Triana, Gualberto y Lole y Manuel a la cabeza), pero fue el irreemplazable José Luis Guarner quien me descubrió su película Frente al mar (1978), que llegó al cine Goya barcelonés con la etiqueta de cine S y astutamente retitulada como Intercambio de parejas frente al mar. ¿Un porno sureño? Guarner me dijo: “No te la pierdas. Es lo que los de la Escuela de Barcelona nunca se atrevieron a hacer”. Fuimos pitando, porque en aquella época todo lo hacíamos en plural. Ellos también, pero follando más. Y bebiendo, y filosofando, y mostrándose doblemente desnudos ante la cámara. Ellos (aprendimos a reconocerles, de película en película) eran Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo (su hermano, otro personaje legendario), Rosa Ávila, Ana Bernal. Extraña película: parecía improvisada pero todo estaba escrito. Y exhalaba, en mi recuerdo, un sorprendente aire otoñal y helado, una secreta desesperanza, como si su divisa fueran aquellos versos de Machado: “Con negra llave el aposento frío de su tiempo abrirá: desierta cama, y turbio espejo, y corazón vacío”.

Cuatro años después llegó el verano con Corridas de alegría (1982), una de las películas más libres, gozosas y desabrochadas del cine español. No era un buen título: parece que Andrés Vicente Gómez se emperró. Hay corridas y hay alegría, pero era infinitamente mejor el que le habían puesto Gonzalo y Javier: Sobre la marcha. Premisa: un trilero sin suerte (Javier GP) y un tipo que acaba de fugarse de la cárcel (Miguel Ángel Iglesias) para quemar todos los clubs del gángster que le envió al maco, se convierten en los sosias sevillanos de Kerouac y Dean Moriarty, recogen a una dama jaranera (Isabel Pisano) y se lanzan a la carretera dispuestos a pasárselo bomba. Una road movie con guion, pero abierta a todo lo que se encontraran por el camino. Y lo que se van encontrando supera cualquier previsión del espectador.

Corridas de alegría pudo haber compartido el público de Pepi, Luci, Bom (1980) y Laberinto de pasiones (1982) pero, por desidias de su distribución, solo atrapó el aplauso de un puñado de incondicionales entre los que, desde luego, me cuento; un puñado que hacía correr la voz de su existencia, y organizaba pases privados (era el fin de fiesta ideal de toda gran jarana) desde que la película apareció en vídeo.

El Festival de Sevilla dedica un ciclo y un homenaje merecidísimos al autor de ‘Frente al mar’
El año de su estreno, García Pelayo se despidió de la afición (“No dejé el cine: el cine me dejó a mí”) con Rocío y José, una joya de insólita pureza, mitad documental mitad ficción, con ecos (y mido mis palabras) de Pasolini y Ford, que narra la historia de amor de dos adolescentes en la romería que va de Triana al Rocío. Tuvieron que pasar tres décadas para que una nueva generación de cinéfilos, amamantada en el low cost y el underground por efecto de la crisis, descubriera su cine. La reivindicación comenzó, como suele suceder, al otro lado del charco: hará tres años, el Festival de Cine de Buenos Aires (Bafici) programó con gran éxito Frente al mar y Vivir en Sevilla (1978), su película favorita (en mi memoria destellan las memorables intervenciones de Silvio, de Farruco, del Niño del Taller). El Bafici fue la punta de lanza del rescate, pero también la labor de la combativa revista Lumière. En buena medida gracias a ellos, Gonzalo García Pelayo entrará, como quien dice, por la puerta grande de la Maestranza: el Festival de Cine Europeo de Sevilla ha organizado un ciclo de sus películas (del 6 al 10 de noviembre) y, entre el 5 y el 7, la universidad de su ciudad le dedica el seminario Penetrar la alegría. Un homenaje merecidísimo, al que seguirán otros dos, en el madrileño CineMad (16 al 25 de noviembre) y en la Filmoteca de Cantabria (Santander), del 21 al 28. Descúbranlo, háganse el favor.

El mejor crítico de entonces (y de la historia de la crítica española), José Luis Guarner publicó este analísis en su momento, 1982:

Corridas de alegría es un desenvuelto e inusual cruce de thriller hispánico y novela picaresca, donde se mezclan la aventura, el nihilismo y elsexo, algo así como una respuesta de Andalucía a Al final de la escapada. Viene a ser la historia de una búsqueda, que es también la de una huida hacia delante, el certificado de defunción de las ilusiones de una generación. Sus héroes son dos jóvenes andaluces desarraigados, dos modernos beatniks de producción nacional, el uno (Miguel Ángel Iglesias, también guionista de la película) en pos de la nunca encontrada mujer que ama, el otro (Javier García Pelayo) a la busca de emociones más o menos fuertes.
La suya es una peripecia dionisíaca, que no puede tener otro fin que la destrucción. Diversas mujeres se cruzan en su recorrido, desde una prostituta amigable (Isabel Pisano) hasta una amiga desamparada (Paula Molina), sin contar con varios personajes
emblemáticos. Gonzalo García Pelayo repite aquí, en parte, la feliz experiencia de Frente al mar, seguramente la más singular  sorpresa del cine español en 1980. Su nuevo empeño es menos ambicioso, más descuidado en su factura, pero conserva el mismo gusto de la provocación y una espontaneidad que no suele darse, ay, en las películas que por acá fabricamos, el encuentro de los
protagonistas con una pareja de la Guardia Civil y la sorprendente escena que sigue no nos dejará mentir. No adscrito a ningún grupo o escuela determinados, García Pelayo confirma tener una voz propia en el actual coro de jóvenes cineastas  hispanos. De ahí que esta película, con todas sus obvias limitaciones, resulte mucho más interesante para este cronista que, por ejemplo, el hueco profesionalismo de La colmena o la travesura de  Laberinto de pasiones.
José Luis Guarner,
El Periódico,
27-­X-­82
Por supuesto que es la película de peor factura (José Enrique Izquierdo Boza no la rodó) con peor foto y zooms con tirones que no pude evitar de nuestro alcohólico cámara. Nos hicimos la ilusión que al ser una historia de marginales importaba menos. No conocí a Guarner y desde antes le teníz enorme respeto por sus análisis de Rossellini etc. Poco después murió. Me hubiera gustado enseñarle otras películas. Javier repite protagonista con Miguel Ángel, como en Frente al mar.

Paseando por internet encuentro esto comentarios:
Limonchello8Hace 8 meses
Es una de esas películas diferentes y que no se olvidaran jamás.Gracias .
THJ000Hace 1 año
Mil gracias. ¿He dicho mil? ¡Qué sean diez mil! Supongo que pedir “Frente al mar” ya sería pecado, ¿no?
Luma maHace 1 año
Muchisimas gracias por poner esta maravilla de los 80. La ví entonces y siempre la quisé volver a disfrutar.
Amanda CarterHace 1 año
Versión andaluza de “On the Road”. Al cine de GGP por fin se le esta poniendo en su lugar. Casi no tenia medios y hacia rarezas tan interesantes como esta. Lastima no podamos ver aqui “Frente al mar” quizas su obra mas redonda y transgresora
matamehHace 1 añoen respuesta a Amanda Carter
si que está , “intercambio frente al mar.” buscala en este usuario
arrykiHace 11 meses
A mi me pasaba igual la vi en los 80 la tenía grabada pero el video no funciona y no la podía ver
Es una película con guión, que cuenta una historia, una película “normal”. (este comentario ya es mío).
Javier Ikaz Una road movie jonda (comentario de un poco más abajo.
Quizás Javier lo dice por la letra del tema principal (bulería lenta de Manolo Sánchez Pernía y que canta Ricardo Yunque):
” Porque la vida es asi, llantos, llantos, jirones…de las pieles de mi alma… que entre las desilusiones… por que la vida es asi… a tanto fuí renunciando… que he renunciado hasta a ti… cuando más te estaba amando… y tu continúas que soy muy feliz… y cuando me siento hundido… digo tu nombre cantando…quiero ver pasión y vida, muero, muero por seguirte amando…. muero, muero, muero, muero por seguirte amando…”
El bebé es Guzmán que luego hablará largo de los hombres antiguos en Alegrías de Cadiz

Esta primera sesión será presentada por Jordi Costa
7 – Viernes 17:30 Sala 1 CORRIDAS DE ALEGRÍA (Gonzalo García Pelayo, 1982). Int.: Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo, Paula Molina. España. 35mm. 75′
16 – Domingo 19:30 Sala 1 CORRIDAS DE ALEGRÍA (Gonzalo García Pelayo, 1982). Int.: Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo, Paula Molina. España. 35mm. 75′