Sobre la marcha

Sobre la Marcha

Sobre la marcha (2.016)
Duración:  72 minutos
Director: Gonzalo García-Pelayo
Intervienen (por orden de aparición): Javier García-Pelayo, Oscar García-Pelayo, Antonio “El Marqués”, Jose Antonio García Vizcaíno “Harry”, Jesús Ordovás, Alberto García-Alix. Leonor Camino “La señora”, Karma “La perra”, Jero García, Luigi Castro, Víctor Pérez.
Músicos: Javier Colis (Guitarra), Javier Díez Ena (Bajo), Adrián Ceballos (Batería), Sergio Person (Guitarra y Clarinete).
Argumento: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Javier García-Pelayo, Oscar García-Pelayo, Jero García, Alberto García-Alix, Jose Antonio García Vizcaíno “Harry”, Antonio “El Marqués”, Jesús Ordovás.
Música: Improvisaciones de Javier Colis grupo, “Tran, Tran” de José Antonio Rodríguez y José Orejero.

“Sobre la marcha” pretende tener un tono viril que debiera desprenderse del modo de vida cercano al rock y otras durezas urbanas. Estilo dórico basado en yuxtaposiciones sin apenas argamasas que unan sus bloques (aunque quizás haya alguna comunicación interna).

Por Jordi Costa:

“Sobre la marcha”, enérgica rememoración de la herencia de la Contracultura de la mano (y la voz) de la memoria de Javier García Pelayo”.

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Por Pedro G. Romero:

Gonzalo, que pintaza, si puedes mándamelo, por favor, sí, que llevo enganchado estos 25 minutos, uff, ese cambio de las guitarras a la operación en la cabeza, estupendo, emocionante y extraño a la vez! Si hasta consigues que García Alíx salga en color, que no parezca un maltrecho manierista!… y ese costumbrismo tan bien traido: la escena con la señora en el parque, en fin, y el formato, el uso liberrimo del canal, todo el tiempo para la cámara, es lógico, ¿cómo esto no se hace más? lo importante es “tener algo que contar” y aquí hay mucha gente que tiene cosas que contar, esta oralidad, a lo Pericón de Cádiz, incontenible, logorrea patológica, ¡viva la técnica de Cantinflas! sabes, los modernos, en el campo del arte hacen este tipo de cosas, sí, y les sale eso, arte; Carlos Monsivais decía que una película era hipnótica cuando hacía coincidir la dicción de lo que s ehablaba con el fluido temporal de las imágenes, en su época, había que hacer coincidir los dientes con el dentado del viejo celuloide, pues algo de eso hay aquí! ¡pura película! esto es una película, en el sentido literal de la palabra, ahí viene ese con su película, pues sí, literalmente, que buena tarde me has dao!

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Por Orlando D. Drago:

Gonzalo García-Pelayo 2.5: Reencontrando el tiempo hallado. Las tres décadas de ausencia cinematográfica de Gonzalo García Pelayo (si descontamos el breve oasis del episodio Veinte mil semanales de la serie Delirios de amor) coincidieron con el abaratamiento y consecuente popularización del vídeo doméstico, que actualmente alcanza cotas de calidad asimilables a lo profesional. Esto traería dos consecuencias. Por un lado se desarrollaría en el arte contemporáneo una pequeña edad de oro de la videocreación como forma de expresión artística. Y por otro lado se produciría el desarrollo cada vez más creciente de jóvenes cineastas que podían por fin producir sus trabajos, por muy arriesgados que fuesen, a un coste cada vez más reducido y ganando en calidad. Consciente o inconscientemente GGP parece haber sabido fundir estas dos tendencias. GGP regresa al cine en 2012 con unas Alegrías de Cádiz que sugieren un “decíamos ayer” que pone al día algunas formas y maneras ya desarrolladas en su fundacional Vivir en Sevilla. Con su obra hispalense GGP ya demostró ser un peculiar epígono verborreico de la línea más experimental y atrevida de la nouvelle vague. Una especie de Godard andaluz, con más gracia, menos “esaborío”. Con una especial característica, GGP parece radical en la literalidad de la letra de los guiones que dirige (que casi nunca firma) prefiriendo algunas veces que los actores accidentales los lean ante la cámara si no son capaces de memorizarlos. Y compatibiliza esto con su permanente alerta ante el hecho accidental. Ya que al igual que artistas contemporáneos acepta el accidente en sus obras. En frecuentes ocasiones GGP añade situaciones o personajes que aparecen en los rodajes y los incorpora, haciendo que nunca quede claro en sus obras donde comienza el límite entre lo ficticio y lo real. Durante 2016 GGP se ha embarcado en la titánica tarea de rodar-grabar tres películas-videocreaciones de forma casi simultánea. Sobre la marcha. De la misma manera que en 1959 Truffaut se embarcó (literalmente) en el proyecto de aprovechar unas inundaciones de París para realizar un corto (Une histoire déau, Una historia de agua) que finalizaría Godard aportando una voz en off y el montaje final. GGP ha incorporado el desgraciado incendio de un cementerio de neumáticos en Seseña para esta peculiar apuesta. Con un “espídico” monólogo inicial, Javier García Pelayo (hermano y casi diría que alter ego libertario) cuenta una serie de anécdotas de hace algo más de cuatro décadas con Silvio. Si yo soñaba con que GGP hiciera algún día un documental sobre este extravagante cantante (que ya aparecía en Vivir en Sevilla, película que me lo dio a conocer) de alguna manera aquí lo hace. El texto recitado por Javier, que casi nos deja sin aire, sitúa a este actor ocasional en la cúspide de las voces en off del cine español, junto a su otro monólogo desopilante sobre EL PELO de Intercambio de parejas frente al mar. La película termina con unos largos trávelins de su hijo Oscar contando la historia de un perro perdido. Y en medio una interesante escena documental sobre una pelea perdida de un boxeador. Las tres historias transmiten una emoción común de reflexión sobre hechos de un tiempo perdido. Lo que fue y lo que podía haber sido, pero no fue.

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Por Antonio Gómez:

Bueno, pues ya nos hemos dado doble sesión de cine que nos correspondía. Me sigue asombrando tu capacidad para hacer cine de la nada y tu tesón para practicar géneros cinematográficos no narrativos tan estimulantes. De verdad. Si esto fuera una crítica de “Sobre la marcha” seguramente la titularía “la vida como ideología”, en tanto en tanto que lo que me dice al final la película es que vivir no es sólo una forma de “estar”, sino esencialmente de “ser”. Uno es lo que vive y cada cual vive lo que es o acaba por dejar de serlo y se convierte en otro. Tal vez mejor, pero desde luego distinto. En eso me has dejado pensando, que no es mala ocupación. Me gusta especialmente ese mezclar y relacionar dos mundos aparentemente antitéticos como el de la contracultura sesentera de Javier y el poético-boxístico de Óscar. Y me gusta la utilización de la música como el cemento (o el agua) que los relaciona y los une. Por cierto, estupendos los efectos especiales del humo, espectaculares pero significativos. Te costarían un riñón.

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Por Javier Angulo Ikazuriaga:

“Sobre la marcha” es lo nuevo (en todos los sentidos) de Gonzalo Garcia Pelayo. La película más radical del autor junto a Amo que te amen, donde se vuelve a deconstruir la narración cinematográfica. No es cine fácil, ni de ver ni de olvidar. He querido ver ecos del Marienbad de Resnais (si me equivoco que me corrija el autor) y mucho de jam de jazz, aunque se hable de rock.

(Pensé en Marienbad por sus magníficos offs y en el bebop al free jazz por su sentido de la deconstrucción).

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Pepe Freire Chapela:

Acabo de verla. Estaba trabajando y me he tomado unos minutos para ver de qué iba. No he podido parar para seguir mi labor. Me ha arrastrado. Radicalidad y clasicismo. Trozos de vida por encima del artificio del cine sin dejar de formar parte de él. Es de las veces en las que notas que eres distinto. Todavía no sé porqué pero puedo sentirlo. Distinto en el sentido de incorporar elementos a tu vida que no formaban parte de ella, elementos que me eran ajenos hasta este instante. No soy crítico ni analista (ni lo quiero ser), hablo desde una experiencia personal. Hasta aquí lo que puedo decir con palabras. Y esos textos…

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Por Villo Argumanez:

Ya la he visto. Enhorabuena, Gonzalo & Cía. Una pasada. Plano corto. Historias con fuerza… Visualizar los gestos de los actores es impagable para la ciencia, las neurociencias especialmente. La etología, el texto, la originalidad… Imposible que no te enganche de lo más profundo del pecho y te lleve a los ojos para que te tragues historias creíbles y reconocibles de una época. Una maravilla. La volveré a ver y entraré en matices…. Ahora mismo impactado y agradecido a Gonzalo García Pelayo. Abrazo, de nuevo.

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Por Fernando Arduán:

Lo de “sobre la marcha”, es otra historia. Javier es una saga. No creo que exista alguien más importante en la historia de la música de nuestro país en este momento. José Antonio es un indio, un salvaje. Javier yo no sé que está esperando para publicar lo que sea. Aunque sea mermelada carajo. Es una mina por fuera y por dentro. Y José Antonio es Mazinguer Z en 3D y surround. No sé cuál me gusta más.

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Sobre la marcha, película completa

Vivir en Gonzalo

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