Niñas

Cartel película Niñas de Gonzalo García Pelayo

Niñas (2014)
Duración: 71 minutos
Argumento y Dirección: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Carmen Barroso, Vicente Monroy, Ricardo Adalia, Marta Bassols y Vanessa García-Pelayo.
Producción: Tablada Ediciones Musicales
Dirección de Fotografía operador de cámara y etalonaje: José Enrique Izquierdo
Montaje: Víctor Berlín
Dirección del corto: Candela Jiménez
Interpretes: Lydia García-Pelayo, Pilar González, Paula Legísima, Manuela Hernández, Julia García-Pelayo, Sofía Legísima, Virginia Escrig, Alicia García-Pelayo, Marta Escrig, Cristina García-Pelayo, Candela Jiménez, Rosa Ávila, Vanessa García-Pelayo, Silvana Navas, Elsa García, Elsa Rodríguez, Carmen Barroso, Manuel Rodríguez, Álvaro Rodríguez

 

Por Luisa García-Grajalva

Niñas Silvana, Pilar y Manuela en el parque, película de Gonzalo García Pelayo

El cofre del tesoro, la chistera del mago, la caja de las sorpresas, los descubrimientos de Gulliver, la gruta de las maravillas, el viaje al centro de la Tierra, de la vida, del amor y de uno mismo, las veinte mil leguas de viaje submarino por los deseos que escondimos un día en el rincón más profundo de nosotros…
¿Cabe todo eso en una película? Si la película es “Niñas”, de Gonzalo García-Pelayo, cabe eso y mucho más. Cabe asistir al milagro en cada una de sus imágenes, tocar la Gracia con los dedos de la mente, liberar de ataduras la imaginación, verse arrastrado por una imparable ola de sensaciones y no querer llegar nunca a la playa, sentir que todo vuelve a ser posible del modo más fácil y que lo que dictaba la intuición siempre ha estado en lo cierto, viajar al origen de la belleza…, por decir solo algunas de las cosas que he experimentado después de ver “Niñas” por primera vez.

Manuela y Julia en Niñas película de Gonzalo García Pelayo

Pero hay muchas más que descubrir para quienes tengan la fortuna de verla, porque “Niñas”, que pone ante nuestro ojos lo más común a todos, lo más universal, tiene tantas particularidades, tantos matices, que logra, a la vez, ser única para cada espectador, tiene, además, la virtud de formarse con los materiales que guarda cada vida.
¿Y cómo lo consigue Gonzalo? Poniendo ante los ojos la evidencia que pasa inadvertida, lo que a fuerza de ver menos vemos, sugiriéndonos que nos quitemos vendas de los sentidos y de los sentimientos, que volvamos a conectar con todo lo valioso que la intuición nos recuerda que guardamos o que la vida guarda para cuando queramos tomarlo. ¿Cómo lo logra Gonzalo? Haciéndonos ver vivir.
¿Parece fácil, verdad? Pues quien sienta la tentación de pensar que lo es que pruebe a mostrar la esencia del universo en los gestos de unas niñas, o, más bien, de la mujer, creadora, portadora, transmisora de vida y bendecida por ella con este don, como Gonzalo subraya en el final de “Niñas”. Una de las primeras cosas que me ha asombrado de la película es su naturalidad, su sencillez, pero que nadie se llame a error a este respecto: sencillez no es facilidad. Las más grandes ideas de la historia, los más grandes logros, a veces son sencillos, nunca fáciles.

Paula y Pilar en Niñas película de Gonzalo García Pelayo

Para empezar, la idea de “Niñas” ya es de muchos quilates, mostrar las posibilidades del universo femenino, el potencial de sus transformaciones y el viaje del pensamiento a través de la existencia en un fresco impresionista compuesto por niñas –todas lo son- de tres generaciones de una misma familia. Dejando que se imponga la belleza natural de ese fresco, pero también -y ahí, para mí, Gonzalo es insuperable- llenándolo de continuas propuestas enriquecedoras, sugiriendo, reflexionando, acentuando, subrayando.
Porque es la forma de mostrar lo que, definitivamente, cautiva de esta película, la mezcla de lo universal con su traducción al universo García-Pelayo, donde siempre admiro la originalidad y la sorpresa, además del exquisito sentido estético en cada detalle: el resplandor del sol entre dos ramas que se dan la mano, la inserción del excelente cortometraje, en perfecta conexión, las voces y los textos, la representación que muestra la intemporalidad del teatro griego, la particular concepción andaluza de la vida. Y la escena cumbre del impresionante baile de Vanessa, que te deja clavado en la butaca y acaba con las pocas defensas que tratabas de poner, si es que a estas alturas te quedaba alguna, para que no galoparan los sentimientos.

Vanessa bailando en Niñas película de Gonzalo García Pelayo

Y la música, siempre la música, inseparable de Gonzalo, insuperable en Gonzalo. Ya sé que con esto no descubro nada, que ahí está su trayectoria única, conocida por todos, pero es que la elección de cada fragmento que subraya las imágenes se convierte en pura magia, logra volver tangible lo intangible.
Por supuesto que esta es una crítica apasionada, acabo de ver “Niñas” y estoy todavía bajo su influjo, con todas las emociones que transmite a flor de piel, pero sé que es otra película que no me cansaré de ver y que, como en las anteriores de Gonzalo García-Pelayo, cada vez que la vea encontraré en ella nuevos detalles y matices, nuevas cosas que pensar y sentir.
“Niñas” es mucho más que la infancia recuperada o que un hermosísimo homenaje a la feminidad, es todo lo maravilloso que contiene el viaje de la vida para quien quiera disfrutarlo a través de la pureza del sentimiento, de la belleza y de la Gracia. Un auténtico regalo.

Por José Luis Torrelavega, Filmoteca de Cantabria

Familia bailando por sevillanas en Niñas película de Gonzalo García Pelayo

“Hay una idea que subyace en el filme: no vivir sino ser vivido”. Resulta difícil ver Niñas sin sentir con intensidad el texto de presentación que Gonzalo García-Pelayo ha escrito sobre esta película de apariencia pequeña. Esas palabras, reescritas a partir de una entrevista que el recuperado cineasta le ofreció a la revista Lumiére, constituyen una una de las más intensas revelaciones del cine español reciente, y bastaría escribir como elogio que su séptimo largometraje para el cine no desmerece de las mismas. Si “Alegrías de Cádiz” recuperaba a un cineasta que se remitía explícitamente a su primer cine, “Niñas” aparenta ser un cambio de rumbo, una renovación. Hay algo de ello, y es indudable en el uso de la música: desde “Manuela”, donde las canciones aparecían para “elevar” lo antes expuesto, para conducir lo filmado y montado a “otro nivel”, Pelayo demostró ser el único que ha sabido hacer un auténtico cine musical en España, seguramente porque ha sabido interpretar esa musicalidad como consustancial a las bases de su lírica, es decir la estructura, la rima y el retorno como llaves de una revelación. Pero “Niñas”, como les sucede a las pequeñas protagonistas (niñas de verdad, ajenas a un discurso adulto en graves términos temáticos) se nos aparece más bien “vivida” por esa música, que aquí es instrumental casi por completo (folclore de Bali, piezas contemporáneas y el decisivo Stabat Mater de Bononcini), como también es “vivida” Paula, tal vez la principal de todas ellas. A partir de lo más leve, de lo más cercano a él, García-Pelayo ha logrado con “Niñas” su película más universal.

NIÑAS (Gonzalo García Pelayo, 2014)

Nos hacemos un cine

“…Y sin diálogos escritos ni memorizados el resultado de “Niñas” es totalmente poético, evocador, fragante, libérrimo, dice la R.A.E. que la poesía es la manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, quizás una visión muy limitada de lo que realmente es poesía, pero también admite la acepción de poesía como idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje, y es en este lenguaje fílmico absolutamente dominado por el director, complementado por la labor perfecta de fotografía de José Enrique Izquierdo, donde el lirismo y el sentimiento hondo de belleza alcanza su máximo esplendor, porque en el reconocimiento a las etapas de la mujer, la belleza es permanente expresión poética en la película, la belleza de un rostro, de una mirada, de un cuerpo, de una risa, de una música, de una ventana, de una puesta de sol, de un baile o de una representación teatral con Fedra como protagonista…”

La fascinación de la inocencia

Por Antonio Gómez

“…En “Niñas” pasan pocas cosas, y prácticamente ninguna de ellas tiene gran significado dramático, argumental. No hay en ella tragedia ni conflicto alguno, ni melodrama ni ternurismo, no existen escenas cumbres ni hay diálogos brillantes e ingeniosos creados por un guionista competente, ni suspense o intriga, ni otra tensión en pantalla que la creativa que marcan las formas. Es una película de momentos, muchos de ellos vacíos y aparentemente intrascendentes, enhebrados en un fino hilo de historia, la expectativa ante la incorporación de nuevos niños a la familia, que constituye fundamentalmente un avance preparatorio de la eclosión de la secuencia final, esta vez sí, continuidad y máxima expresión, pienso, de una de las constantes del cine de Gonzalo: la maravilla ante la nueva vida que llega, que garantiza la continuidad, no ya de la especie, tema que no se plantea, sino de algo igual de importante, sin lo cual la especie no existiría: la tradición, la sabiduría, los valores, en fin, enraizados en las generaciones anteriores y renovados con las recién llegadas…”

Trailer

Vivir en Gonzalo

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