Niñas 2

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Niñas 2 (2.016)
Duración:  72 minutos
Director: Gonzalo García-Pelayo
Intervienen: Clara Cábez, Olivia Cábez, Cristina García-Pelayo, Lucía López de Guereña, Ana Sosvilla, Duna Oporto Valle, Martina Cábez, Chema de la Quintana.
Argumento: Gonzalo García-Pelayo
Guión: Olivia Cábez, Clara Cábez, Lucía López de Guereña, Cristina García-Pelayo, Duna Oporto Valle, Chema de la Quintana.
Música: “Que soy del viento” Fernando Arduán. Arreglada e interpretada por Iván García-Pelayo, Mané Larregla y Hugo Westerdahl. Producida por Gonzalo García-Pelayo.

“Niñas 2” (y su subsiguiente “Mujeres heridas”) pretende tener un tono femenino, el retrato, no se sabe si consciente, de las chicas que la interpretan y con una cámara que a veces debe parecer que estaba allí por casualidad. En las primeras “Niñas” la edad media era de diez años. Ahora el doble, de veinte.

Por Jordi Costa:

“Niñas 2”, secuela de la ya excepcional “Niñas”, que, en esta ocasión, centra su mirada en un grupo de adolescentes que hablan y reflexionan sobre el amor, el sexo y muchas cosas como si no hubiera una cámara delante”

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Por Antonio Gómez:

Lo que más me ha llamado la atención de “Niñas 2” es que siendo una segunda parte resulte tan distinta de la primera. Si en aquella me atraía su profundo sentido poético, en esta lo que me gusta es, precisamente, cuanto contiene de cine-ensayo. Tal vez sea porque en la primera abordabas la femineidad como inocencia, tema dado a la poetización, y en esta la cosa pase a la condición femenina en el momento de empezar a enfrentarse con la vida y la pérdida aquella inocencia infantil, que obliga a pensar. Me parece fascinante el larguísimo plano secuencia de la conversación de las ya no tan niñas, que se detiene no sólo en las que hablan sino, especialmente, en las que escuchan. No quiero entrar en tu cabeza, pero me da que pensar los motivos que pudiste tener para hacerlo así, aparte de para resaltar la espontaneidad de la conversación. Cada vez que sale una escuchando, yo mismo siento, como espectador, la necesidad de atender a lo que se dice. Por cierto, lo de discutir el libro de Fromm me situó al instante en alguno de aquellos seminarios de sexología que organizaban los míos en lugares, precisamente, como La Dehesa de la Villa (no te alejaste mucho, condenado. Haces bien, todo lo que cansa es malo). ¿Será que las cosas no cambian con el paso de las generaciones o que cada generación descubre por su cuenta el mundo cuando le toca, y entonces todo es nuevo para ellos como en nuestro momento lo fue para nosotros?

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Por Rubén García López:

Me gusta la reflexión de Antonio, que ya escribió el texto sobre “Niñas” que yo prefiero de los que hay. Por cierto que hay un plano similar al que nombráis ambos en “Sombras y niebla” de Woody Allen, en la secuencia del prostíbulo. Pusieron la cámara en el centro de la mesa y la hicieron girar en una panorámica de 360º que se repetía una y otra vez, mientras las prostitutas y algún cliente hablaban entre ellas (creo recordar, casualidades, que sobre el amor). El movimiento era indiferente a la conversación, de modo que unas veces filmaba al hablante y otras al oyente. No era, en cualquier caso, un plano tan largo como el tuyo. A mí me encanta cómo van apareciendo cada vez más hormigas: primero fuera de campo, luego en el cuello de Cristina, después cada vez más en el árbol de detrás. La siguiente parte es más warholiana, como en “Beatuty nº2” filmas solo a dos de las personas, dejando fuera a las otras (en la peli de Warhol, quedaba fuera un hombre toda la película). Yo solo lamento ahí las entradas de la música (en general me sobran todos los intervalos). Y en la parte final te pones más godardiano, con el clásico encuentro entre intelectual y joven que empieza a conocer el mundo (aunque en puesta en escena esta parte no sería nada godardiana, eso sí). Esperando qué remate te marcas con “Mujeres heridas”.

Lo que dice Chema es muy bueno, sin duda, a mí también me gusta más (¡y le queda muy bien la barba!). Yo hace mucho que no veo “Vivir su vida”, pero recuerdo planos de conjunto de ambos y primeros planos de ella; ambos siempre en perfil, cada uno a un lado de una mesa; pero la memoria puede engañarme, de hecho pienso que quizá la del perfil era la de “Todo va bien”, sea como sea, yo pensaba sobre todo en que los cortes de plano a plano saltan por el sonido, algo que Godard ha hecho alguna vez, sobre todo en las últimas, pero no en aquella época, donde además en las escenas de encuentros como las citadas siempre es muy importante el entorno visual y sobre todo sonoro, amén de la convivencia de ambos personajes en cuadro, no todo el rato pero al menos algo; en tu planificación hay algo extraño, como si Chema fuera una extraña aparición, casi fantasiosa (no lo digo como defecto). Lo de la tarjeta perdida es el tipo de desastres que pasan y al final te ayudan a darle personalidad a algo. Además permite que sea menos rara la centralidad de la chica que habla con Chema después. Que con la música pensabas en Le mèpris me parecía cantado, pero a mi no me funciona, de hecho me hace más molesto el recolocarse de la cámara, que yo preferiría ver tal cual, con el sonido y todo. ¡Con lo bonito que es ver (y escuchar) un reencuadre, hombre! jajaja. Yo, por cierto, pensaba en una bonita progresión temática de la película: amor, sexo, arte, aunque con mucha presencia de la reflexión, incluso teórica, sobre todo en la primera y tercera parte.

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Por Orlando D. Drago:

Niñas 2. Antes que nada tengo que decir que no he podido ver la primera película de este, por ahora, díptico. La estructura es muy similar a la de Sobre la marcha: una larguísima escena inicial hablada (más de medio metraje; un interludio más visual; y un pequeño diálogo final a modo de conclusión. Aunque en Niñas 2 prima el diálogo de grupo, o al menos de monólogos compartidos. A modo de terapia de grupo, cuatro jovencitas universitarias (al menos dos de ellas de Bellas Artes) parten de El arte de amar de Fromm para acabar comentando sus opiniones sobre el amor, el sexo y la vida en general, a la que se están incorporando de manera consciente. GGP usa la cámara como escrutadora imparcial de la situación. Hace un oscilante barrido continuo de izquierda a derecha en la primera escena que nos obliga a no a limitarnos a escuchar lo que dicen, sino también a contemplar las expresiones y gestos ante lo que escuchan. Somos testigos mudos de uno de los muchos actos de iniciación de unas vidas en plena ebullición. La película termina con el diálogo de una de ellas, quizás la más atrevida, con un artista veterano. Escena que tiene ecos godardianos con la conversación con el filósofo de Vivir su vida. En cierto modo aquí también GGP hace de alguna manera de maestro de ceremonia de la intimidad, de espía que nos muestra los secretos, de observador silencioso del tiempo de los otros sin ejercer nunca de juez. Me dejó con muchas ganas de ver la primera.

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Por Javier Angulo Ikazuriaga:

Gonzalo García Pelayo nos sigue regalando joyas a los amantes del cine. Tuve la suerte de asistir al preestreno para amigos de Niñas (mi película favorita suya). En esta segunda parte nos da 71 minutos de oro. Ellas hablando de esas cosas que queremos saber. Si la primera era Renoiriana (Una partida en el campo, teoría que me secundó Aute), Niñas 2 es Malleriana (Mi cena con Andrè) sin olvidar a Dante y a Vainica doble. Espero que siga rodando y siga siendo tan buen amigo.

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Niñas 2, película completa

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