Alegrías de Cádiz

Cartel Alegrías de Cádiz de Gonzalo García Pelayo

Alegrías de Cádiz (2013)
Duración: 119 minutos
Director: Gonzalo Garcia-Pelayo
Guión: Ivan  García-Pelayo, Pablo Garcia Canga
Producción:  Tablada Ediciones Musicales en asociación con Jeyb Net imagen Enrique Cerezo, Dato Sur.
Director de Fotografia: Jose Enrique Izquierdo Bouza.
Montaje: Jeyb Net imagen
Música: Fernando Arduán, Pablo Cervantes
Interpretes: Beatriz Torres, Marta Peregrina, Laura Espejo, Rosario Utrera López, Silvana Navas Guerrero., Jessica Cana Sánchez, Patricia Galindo, Jerónimo Silvio Iglesias, Fernando Arduán, Oscar Garcia-Pelayo, Raúl Puerto Salguero y Javier Garcia-Pelayo.

 

Alegrías de Cádiz

Agapito Maestre, El Mundo 16.06.2014

LA NUEVA película de Gonzalo García Pelayo es más que una película. Es un canto a la vida. A la vida de los sentidos que se yerguen sobre una exagerada geometría de las sinrazones y los conocimientos del hombre. La consecuencia está a la vista: nos amplia, nos ensancha y nos hace más holgado el horizonte de la existencia y, a veces, de la inexistencia, pues que la muerte está integrada plenamente en la vida. Es el poder catártico del arte de García Pelayo. Del arte. Cine cervantino, cine de Quijotes, cine vitalista. Aquí no muere nadie si no es para alumbrar más y mejor vida. Aquí sólo se cita una muerte para estimular la vida. Aquí toda realidad es posibilidad. Alegrías de Cádiz representa la antítesis de la dominante ‘estética’, ideológica e impostada de nuestro tiempo, que necesita muertos y más muertos, trasfusiones de perversas explicaciones, para hacerse creíble. Alegrías de Cádiz es, como diría el otro vitalista del cine español contemporáneo, genuina vida de repuesto. Todo es auténtico. Nada es impostura. Alegrías de Cádiz expresa la claridad que precede a la salida del sol, la aurora. Nada se pierde en la luz de la Aurora de García Pelayo.

De la misma urdimbre carnal y sagrada que nutre la literatura de San Juan de la Cruz y Santa Teresa, del mismo tronco sentimental que convierte lo particular en universal en el pensamiento de Miguel de Molinos y María Zambrano, en fin, de la grandiosa tradición intelectual que eleva la carne a espíritu, humus sagrado que permite una convivencia feliz entre hombres y dioses, se alimenta la Aurora de García Pelayo. El eclecticismo hispánico no es un pastiche de diferencias sino una apuesta feliz por la fidelidad a lo incierto. A la metáfora. La Aurora de García Pelayo es la gran metáfora, la guía, de toda su filmografía. También esta película sintetiza la precisa, por poética, aportación de García Pelayo al cine, al gran cine, español: la luz de la aurora es guía, camino de iniciación, profunda raíz, el gran árbol de Cádiz, macetas llenas de flores, calles, casas, plazas, mercados, luz intensa del mediodía, cantes, costumbres, murgas, el Teatro Falla, el Beni, un papelón de camarones, los turistas, los acentos y gracejos del habla popular, las miradas de las mujeres bellas, puestas del sol y crepúsculos, salinas, formas de amar y de vivir, la Caleta, la Plaza de San Felipe Neri, la Pepa, en fin, Cádiz…He ahí la Aurora. He ahí la metáfora viva. La metáfora cumpliéndose. Realizándose. Cádiz es la aurora de Gonzalo García-Pelayo.

Esta grandiosa metáfora, Alegrías de Cádiz, ha conseguido su objetivo: trasponer todas las cosas -la vida- desde su lugar real, una parte extrema de España, a su lugar sentimental: la vida de los sentimientos de cualquier ciudadano del mundo. Lo local se ha hecho universal. Grandioso y vitalista costumbrismo (creencias e ideas) de España para el mundo entero. Hoy, gracias a Alegrías de Cádiz, nada hay más universal y vigente que la ciudad más antigua del mundo.

Sobre Alegrías de Cádiz

Marcos Ordoñez, El País Cultura 31.01.204

alegrias de cadiz articulo el Pais Marcos OrdoñezHay muchas teorías sobre los orígenes de Cádiz, la ciudad más antigua de Occidente. Se dice que los primeros gaditanos eran fenicios que venían de Tiro y de Sidón, pero yo creo que llegaban de otro mundo, muy libre y muy blanco, tan blanco como su luz de cal y de sal. Ya bien lo dijo el Beni, alienígena con estatua, en frase inmortal: “Mira si es antiguo Cádiz que ni siquiera tiene ruinas”.
Alegrías de Cádiz, el feliz retorno al cine de Gonzalo García Pelayo, es la película más libre y luminosa que he visto en mucho tiempo, y documenta que sus personajes bien podrían ser de ese otro mundo por su forma de hablar, de reir, de cantar y de moverse por la vida. Y por el brillo en los ojos y los cuerpos de las cuatro Pepas protagonistas (Laura Espejo, Beatriz Torres, Rosario Utrera y Marta Peregrino – y también, Pepas colaterales pero presentísimas, Jessica Sánchez, Silvana Navas y Patricia Galindo). Y por las sonrisas, el vacile, el balanceo, el dejarse llevar. Un mundo felizmente ritual, pautado por el alegre coro de las chicas del Revuelo, hermanas de sangre de las hadas zumbonas de El sueño de una noche de verano, y con apariciones monárquicas como la de Mariana Cornejo, reina y maga de ese mundo antiguo y sin ruinas, o el compás como narrador de Javier García Pelayo, el rey de la Sota Americana, uno de los últimos hippies verdaderos que quedan, que habla como un viejo sabio que lo ha visto todo pero aún sigue maravillándose y dejando que la vida centellee.
Hay otro narrador, un joven monarca ocioso y mujeriego, Jeri Iglesias, que lanza delirantes proclamas y se pone estupendo pero nunca falso, porque sus palabras, que en boca de otro podrían sonar pomposas o retóricas, brillan y brincan como peces locos en el agua. El Jeri parece la reencarnación de su padre, el gran Miguel Ángel Iglesias de Vivir en SevillaCorridas de alegría, vuelto a la tierra, al paraíso original gaditano, con más fuerza y todavía más locura pero, me atrevería a decir, sin una gota de su tormento: ese retorno es el mejor homenaje que podrían hacerle sus compadres, los García Pelayo. Y como los Pelayos son contagiosos en el mejor y más dichoso sentido de la palabra, ahí asoma también Oscar, poeta y boxeador, hijo de Gonzalo y sobrino de Javier.
Y no me olvido de la voz y la música de esa revelación que es Fernando Arduán.

Viendo Alegrías de Cádiz no dejé de pensar en lo mucho que le gustaría a Pasolini esta película. Todavía más: si Pier Paolo, en un salto digno de Gianni Rivera, su mediocampista favorito, hubiera esquivado la muerte en Ostia, bien podría haber marcado gol en Cádiz. O sea, que yo lo veo resucitado allí, mirando así, cantando por alegrías, descojonándose con el ingenio inagotable y la poesía auténticamente popular de las chirigotas y comiendo capirotes de camarones. En Cádiz podría Pasolini volver a sonreír y encontrar las sonrisas de todos los Ninettos y todos los Acattones: la sonrisa de aquellos barrios de Roma, los borgate de las orillas del Tíber, que todavía olían, como sus gentes, “a jazmín y a sopa humilde”.

alegrias de cadiz articulo el Pais Marcos Ordoñez

Alegrías de Cádiz, que atrapé el pasado diciembre en la sala Berlanga (CineMad) y todavía no ha llegado a los circuitos llamados “comerciales”, hace honor a su nombre: alegría de vivir, de rodar, de contar. A mí me da igual que comience historias que luego abandona, que los actores entren y salgan de sus personajes, o miren a cámara, o improvisen, o enmudezcan y rompan a reir, porque así es como brota la vida en los relatos.
A mitad de película, por ejemplo, se produce la irrupción gloriosa de las chirigotas, con su ingenio desinhibido y reluciente, y hay que parar como se para en Cádiz para recibir los carnavales. ¿Qué puede haber más importante? Juan Orol paraba la acción en una de sus películas porque los protagonistas se iban al fútbol y creía que el público tenía que ver el final del partido, y Clint Eastwood hizo algo parecido en Escalofrío en la noche para que escucháramos a Cannonball Adderley tocando en el festival de jazz de Monterrey.
Siempre habrá quienes digan que no se pueden mezclar las aguas, que una cosa es un documental y otra una ficción, y categorizaciones por el estilo: peor para ellos, porque sus vidas estarán igualmente encajonadas.
Felizmente, Gonzalo García Pelayo sigue fiel a su visión del mundo, a su lema de marino fenicio o, directamente, extraterrestre, por raro y por libre: “No hay puerto más seguro/que el de ser fiel a lo incierto”. Y la espléndida noticia es que su prodigiosa longitud de onda está encontrando múltiples y merecidos ecos en certámenes de toda España y del extranjero.Tras la presentación de Alegrías de Cádiz en el festival gaditano Alcances, y luego en el de Sevilla, sus películas se vieron, el pasado otoño y en salas repletas, en el Festival Internacional de Cine de Viena (Viennale 2013), y en febrero se verán de nuevo en el ciclo que le dedica a partir de mañana la Filmoteca en el cine Doré, al que seguirá una retrospectiva en el Museo del Jeu de Paume de Paris, del 18 de marzo al 6 de abril. Y ya está rodando la siguiente, Niñas, mientras prepara Que se me paren los pulsos, un viaje al corazón de la copla mas feroz: tras treinta años de silencio cinematográfico, esto es un retorno por todo lo alto. Que no decaiga.

Fiel a lo incierto

La película es combinación de ficción, documental y cine ensayo, que habla de sexo, amor, exilio, tradición y violencia represiva.

Jordi Costa, El País Cultura 23.05.201

Alegrias de Cadiz foto articulo Jordi Costa Fiel a lo incierto

Figura central de la contracultura andaluza, motor del maridaje entre flamenco y psicodelia en calidad de productor discográfico y azote de casinos por la vía del cálculo matemático, Gonzalo García Pelayo fue, también, un cineasta fugaz, pero libre y visionario en la España de la Transición. Un apartado de su tentacular creatividad que ha sido reivindicado en estos últimos dos años. Culminó el proceso con la retrospectiva que le dedicó el Jeu de Paume, de donde salió una definición que sitúa su manera de entender el cine en una línea de continuidad: García Pelayo como eslabón perdido entre BuñuelAlmodóvar.

La definición no deja de ser injusta, porque lo de García Pelayo es, de hecho, único: podría dar fe de ello su segundo largometraje, Vivir en Sevilla(1978), combinación de ficción, documental y cine ensayo, que hablaba de sexo, amor, exilio, tradición y violencia represiva, mientras se cuestionaban tanto la propiedad privada de los afectos como las mismas convenciones del relato cinematográfico. García Pelayo llevaba treinta años sin dirigir, pero su regreso a la acción no ha podido ser mejor: Alegrías de Cádiz, película libérrima y mutante que hace por la luz gaditana lo mismo que Vivir en Sevilla hizo por los claroscuros hispalenses.

Alegrías de Cádiz se abre con las pruebas para elegir a la protagonista, Pepa, encarnación del espíritu simbólico de la ciudad que vio nacer a nuestra primera Constitución. El director decide no elegir: quedarse con las cuatro pepas que encarnarán los distintos rostros de una misma libertad polimórfica. Y la película también renuncia a conformarse con una identidad monolítica, desplegándose, así, como muchas cosas a la vez: coreografía de amores, desamores y desengaños, paseo por Cádiz bajo las explosiones verbales de su protagonista masculino —Jeri Iglesias, canalizando la energía de su padre, Miguel Ángel Iglesias, actor fetiche de García Pelayo—, reivindicación del poder popular, irreverente y contestatario de las chirigotas y loable diálogo entre la memoria de la vieja efervescencia contracultural y la vida y la carne que se conjugan en presente. Una película viva, inagotable.

Por Boris Nelepo

10.06.2014

Друзья, смотрите, как здорово! «Удовольствия Кадиса», один из самых замечательных фильмов прошлого года, его режиссер Gonzalo Garcia Pelayo выложил на YouTube с английскими субтитрами. «Удовольствия Кадиса» — гимн радости и удовольствию, «верность неопределенности», кино о том же, о чем Пелайо снимает всегда, — любви, сходящихся и расстающихся людях и о том, чего желает каждый, — душе, плоти и карнавале. Идеальный городской портрет: если вы никогда не были в Кадисе, то сразу же влюбитесь в это место. Особая гордость Кадиса — первая конституция Испании, принятая в этом городе в 1812 году в день святого Иосифа и прозванная «Ла Пепа», одну из Пеп в этом фильме играет незабываемая красавица Beatriz Torres Rivero. Любителям фильма «Наш любимий месяц август» тоже не следует проходить мимо. Посмотрите, в общем:

Traducción por Gonzalo García-Pelayo:

Amigos, ver cómo mola! “El placer de Cádiz”, una de las películas más maravillosas del año pasado, su Director Gonzalo García Pelayo publicado en YouTube con subtítulos en inglés. “El placer de Cádiz”-himno de la alegría y satisfacción, lealtad a la incertidumbre “, película sobre la misma como siempre, Pelayo-amor, convergente y rasstaûŝihsâ gente y lo quiere es un alma, la carne y el carnaval. El retrato de ciudad ideal: si nunca has estado en Cádiz, entonces inmediatamente Enamórate de este lugar. Un orgullo especial de Cádiz es la primera Constitución española, aprobada por la ciudad en 1812, día de San José y llamada “La Pepa”, uno de la Pep en esta película interpreta a una belleza inolvidable Beatriz Torres Rivero Letras. Los fanáticos de la película “nuestra lûbimij el mes de agosto”, también, no deben ser omitidos. Véase en:

 

Trailer de Alegrías de Cádiz

De cerca del mar, Fernando Arduan

 

Viva la Pepa, la pepi

Mariana Cornejo, en su memoria, un abrazo!


Vivir en Gonzalo

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