Música

50 (ó 60) años de psicodelia

Un recorrido desde “Las puertas de la percepción” a Castellar de la Frontera pasando por los Beach Boys

Por PEDRO INGELMODom Gonzalo

…Gonzalo García Pelayo, ahora célebre por sus métodos matemáticos para destripar casinos. Fue el gran introductor del nuevo evangelio musical en el sur y, de ahí, con los primeros tripis pero sobre todo mucha grifa, lograr que el rock andaluz, con Triana al frente, se convirtiera, más adelante, cuando la psicodelia había mutado en un sonido como de una industria pesada llamado rock progresivo, en un fenómeno nacional.
Empecemos por Sevilla por tanto. El barrio de Santa Clara es donde residen los marines de Morón a finales de los 60 y ocurre un  hecho parecido al de Rota, que convierte a la población autóctona en la más versada en rock and roll de toda la geografía. De allí sale la materia prima, los discos del otro lado del charco. El otro enclave es Los Remedios, donde se encuentra Dom Gonzalo, el pub de Gonzalo García Pelayo, donde se dan cita desde Felipe González y Manuel Chaves a Gualberto y Julio Matito, músicos de la época asiduos de Santa Clara que buscan emociones fuertes, el origen de Smash, los que parieron el gran hit psicodélico-folclórico, o algo parecido, patrio, El garrotín. También empieza a aparecer por allí un joven Silvio. Pero de todo esto lo más es , eh, ¿quién pensaría que se podría incluir a Manuel Chaves en una historia de la psicodelia española? Ya han visto, con calzador se puede.

Felipe González, según recuerda García Pelayo, era el abogado del Dom Gonzalo, que siempre  tenía problemas. “En Sevilla, en 1967, monto Don Gonzalo, un club musical. Mi abogado es Felipe González. Tenía un despacho laboralista, venía a tomarse copas al club… El club concita interés entre la gente de la música, del grifoteo y tal. Poníamos a Hendrix, a Cream…”. En Vivir en Gonzalo, el documental sobre García Pelayo rodado por el gaditano Luis García Gil y Pepe Freire, aparece Rosa Ávila, que se uniría al clan Pelayo, y recuerda que “nuestros padres nos alertaban de un bar que había en Los Remedios donde metían cosas a las niñas en la bebida…” El bar lo cierra la policía en 1970, pero la semilla ya se ha sembrado…


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Hace diez años, entrevista Luis Lapuente Montoro a Gonzalo.

Sello serie Gong, Gonzalo García Pelayo

GONG: La Factoría Pelayo 30 años después….. (ahora son 40 años)

Hace 30 años del nacimiento –en aquella convulsa y asustadiza España de 1975; cuando, por fin, moría el dictador Francisco Franco– de una de las compañía discográficas más singulares que ha dado la historia de la música popular española: la serie Gong. Un sello dirigido y fundado por el periodista Gonzalo García-Pelayo bajo los auspicios de Movieplay (posterior Fonomusic). Allí tendrá cabida el rock más heterodoxo y enloquecido del momento, pero también habría sitio para la canción de autor, el flamenco, la Nueva Trova cubana… Pero si por algo se significó Gong fue por su permanente apuesta por dar salida a todo el flujo de nuevos e inquietos creadores que se movían a espaldas de la gran industria discográfica.
Al tratarse de un proyecto claramente personalista, hemos creído que la mejor manera de recordar en este Archivo qué fue Gong era hacerlo por medio de la palabra de su fundador y alma mater, el propio Gonzalo García-Pelayo. Todo un personaje, un vitalista profesional que en los últimos años ha trascendido a los medios de comunicación por sus actividades extramusicales: García-Pelayo es hoy un jugador profesional, que tras hacer saltar la banca en diferentes casinos de todo el mundo, ahora prefiere jugar al póquer en partidas profesionales que transcurren en Internet…

Gonzalo García-Pelayo, Maneras de vivir

La increíble historia del clan de los Pelayo empieza hacia el final de los años 60 en un pequeño pub de Sevilla (Dom Gonzalo), donde un puñado de músicos ansiosos por fusionar el rock con la idiosincrasia andaluza se mezclan con los jóvenes políticos del nuevo PSOE llamados a protagonizar la transición a la democracia. Por allí pasan Felipe González y Gualberto, Manuel Chaves y el malogrado Julio Matito, Amparo Rubiales y Henrik Michael; allí se gestan las primeras, legendarias, grabaciones de Smash y allí arranca la carrera pública (artística, empresarial, lúdica y cuantos adjetivos quiera uno adjudicarle) de Gonzalo García-Pelayo, el auténtico factótum del sello Gong, una de las iniciativas editoriales más insólitas, ambiciosas y fértiles de la historia del pop español.
Para trazar las líneas maestras y subrayar algunos hitos de tamaña odisea, nada mejor que recabar las opiniones del propio García-Pelayo, que nos recibe en su domicilio madrileño –literalmente tapizado de discos y películas de todos los géneros y épocas– y accede a completar la larga conversación respondiendo con su habitual generosidad a un segundo cuestionario, vía e-mail, nada más regresar de sus vacaciones navideñas en Sri Lanka, donde él y su familia fueron sorprendidos por el terrible tsunami que ha devastado aquella extraordinaria región del Planeta.

Radio y principios de Gong

Luis Clemente: Así que la historia empieza más o menos alrededor del club Dom Gonzalo.

Gonzalo: Sí, aquel ambiente irrepetible de búsqueda de libertad política y social queda perfectamente reflejado en un excelente documental coproducido por Canal Sur y la televisión catalana, que de momento se está viendo casi de manera underground. Se titula “UNDERGROUND La Ciudad Del Arco Iris” y explica lo que fueron aquellos años, la gestación de Smash, el nacimiento del rock andaluz… Ahí se habla del Manifiesto del Borde, que escribimos Julio (Matito) y yo con la intención de definir nuestra postura estética y vital desde las bases del rock’n’roll. En Julio, en Gualberto y en Smash está la búsqueda de la fusión de una música rabiosamente generacional con el territorio donde viven: su tiempo es el rock’n’roll y su espacio es Andalucía. Luego se adhieren a esa propuesta Lole y Manuel, Triana y otros, pero ellos son quienes la concretan en discos legendarios como Glorieta de los lotos o We come to smash this time.

LLM: ¿Tu carrera musical empezó con Smash?

GGP: En realidad, antes yo había sido manager de una banda sevillana llamada Gong, que lideraba Mane y donde tocaba Antonio, futuro miembro de Smash. Un buen día, y por sorpresa, ellos decidieron dejarme y entones mi reacción fue de jugada de póquer, siempre fui un jugador: monto otro grupo con Antonio, Julio y Gualberto, y Gong pasan a la historia.

Actuación de Gong en Dom Gonzalo

Filmación en Súper 8 de Gonzalo García Pelayo de una actuación de Smash en 1968 en su mítica discoteca de Sevilla, Dom Gonzalo.

 

LLM: En medio de esa vorágine, y con Smash ya dando coletazos, interviene la autoridad gubernativa y te cierran el club.

GGP: Sí, Smash se encuentran en proceso de disolución cuando graban “El garrotín”, pero yo ya estoy en otra historia. La policía cierra el club y mi abogado, Felipe González, interpone un recurso que no sirve para nada.

LLM: ¿Aún mantienes alguna relación personal y/o ideológica con Felipe o con los otros miembros del clan sevillano del PSOE de la época?

GGP: Nos hemos visto alguna vez, si nos cruzamos en la calle, nos saludamos, pero ya sólo mantengo algún contacto más o menos regular con Amparo Rubiales, de Sevilla. Efectivamente se ha abierto una buena brecha ideológica y sobre todo vital entre mí y ellos. No cierro la herida que me produjo que Felipe nunca me invitara a la Bodeguilla.

LLM: ¿Qué pasa después de la clausura de tu club?

GGP: Las cosas no se solucionan y yo me marcho a Madrid, donde entro en la Escuela de Cine, de donde también me expulsan por motivos ideológicos. Entonces empiezo a trabajar en Radio Popular FM, a instancias de Alfonso Eduardo, a quien había conocido en Sevilla. Comparto la dirección de la FM con José María Goñi y montamos un equipo con gente como Moncho Alpuente, Antonio Gómez o los del jazz, Paco y Cifu (que ya trabajaban en el medio), y otros periodistas más jóvenes, como Juan de Pablos, un tipo genial que nos fascinó desde el primer día. Lo más importante, y lo que hoy se echa tanto en falta, es que se trataba de gente con criterio, equivocado o no, pero con una idea muy clara de la música que les gustaba. Es muy importante saber distinguir lo bueno de lo malo, y sobre todo, de lo horroroso, con un criterio racional, algo más difícil en una música que se está haciendo, como el pop, que en la música clásica o, si me apuras, en el jazz. Hay que tener criterio, por ejemplo, para darse cuenta en su momento, no ahora, de que Blind Faith es lo peor que ha hecho Clapton en toda su carrera, o para descubrir cuando estaba empezando a un músico tan importante como Hendrix. Yo escuché a Hendrix en una tienda de Londres, sin saber nada de él. Fascinado, me compré su disco y regresé a España con la sensación de que llevaba un tesoro en mi equipaje, deseando llegar a casa para escuchar aquel LP. No digo que tenga que gustarte todo, pero sí que mantengas una cierta armonía en tus juicios estéticos, un criterio. La new wave y el punk nunca me gustaron, pero los críticos que la defienden al menos lo hacen con criterio, no porque se hayan puesto de moda.

LLM: Recuerdo perfectamente tus ataques en la prensa de la época (AU, Ozono, Disco Exprés) a gente como Emerson, Lake & Palmer, entonces poco menos que intocables.

GGP: Claro. Yo entrevisto a Emerson en Londres y es un tipo encantador, pero como músico no tiene nada que decir. No puedes pasar de defender a los Stones a que te gusten EL&P y luego el punk. O a decir que toda la música étnica es una maravilla, porque hay cosas fantásticas y cosas horrorosas.

LLM: Y empiezas a diversificar tus actividades.

GGP: Sí, dirijo Manuela, una película protagonizada por Charo López, que recibe malas críticas aunque gana mucho dinero en taquilla. Mis otras cuatro películas corren peor suerte comercial, aunque a mí me siguen gustando mucho. Sigo en la radio, fugazmente en la Onda 2 de Radio España y enseguida en Radio Nacional, con Jesús Quintero, Alfonso Eduardo, Moncho Alpuente y Carlos Tena, en el programa Para vosotros, jóvenes, donde apoyamos con todas nuestras fuerzas a Paco de Lucía y su álbum Fuente y caudal. Carlos, Moncho y yo nos conjuramos para apoyar a muerte “Entre dos aguas”, que es un hito en el pop y en el flamenco. También hago televisión, los programas Mundo Pop y Popgrama.

La serie Gong

Serie Gong 1 Gonzalo García Pelayo

LLM: Y te pones al frente de la serie Gong.

GGP: Sí, un día decido pasar de decir como crítico lo que hay que hacer a hacerlo yo mismo, a buscar los grupos, producirlos, dirigirlos…

LLM: ¿Cómo nace el proyecto de la serie Gong? ¿La iniciativa parte de la discográfica (Movieplay) o es una idea tuya?

GGP: Es una iniciativa mía que se realiza porque los ejecutivos de Movieplay quieren invertir en discos el dinero ganado con la grabación de Los Payasos de la Tele.

LLM: Creo que el single de Burning “I’m burning” nace inmediatamente antes de la serie, pero de algún modo puede considerarse precursor de ésta, al evocar directamente el espíritu de Chapa y Viva el rollo. ¿Es así?

GGP: No exactamente. El single no se adelanta, de hecho, ya hay discos Gong en la calle. Hacemos el single y completamos con Viva el rollo para editar un LP, uno más del apartado rock de la serie. Con Vicente Romero siempre he tenido buen rollo, en ese disco y en colaboraciones que hice en su programa de radio, años después. Respeto mutuo, creo. Y, aunque nunca me gustó La Movida, siempre me encantaron Burning, que son puro rock’n’roll, son puro Manifiesto del Borde, gente obrera que no tiene nada que ver con la de La Movida, por mucho que estos los reivindicaran.

Burning, Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Te facilitó el trabajo de promoción tu conocimiento de los medios (prensa, radio, televisión) o encontraste reticencias entre tus antiguos colegas de profesión?

GGP: Hubo de todo. Gente como Carlos Tena o Moncho Alpuente ayudó lo que pudo, otros fueron más reticentes.

LLM: Una rareza dentro de la serie son las referencias de música chilena (Desde Chile resistimos, etc.) y la de los húngaros Locomotiv. Supongo que al menos los chilenos resultaron rentables. ¿Cómo se consiguieron los permisos para editar esos discos? ¿Intentaste entrar también en otros mercados del folk internacional o de la canción protesta fuera de España?

GGP: Una rareza sí, son los discos húngaros, que creo que localicé en un Midem, pero los chilenos fueron un pilar esencial. Nuestros primeros éxitos económicos fueron los discos de Víctor Jara y Quilapayún, antes que pegara ningún disco nacional. Conocí y entrevisté a Joan Jara en Londres, la viuda de Víctor (el reportaje se publicó en Triunfo) y quise sacar un disco suyo como homenaje, sin demasiada esperanza en su éxito de público: fue nuestro primer 100.000. Lo negocié todo con chilenos exiliados del sello Dicap que tuvieron que esperar que EMI Francia les confirmara el nulo interés de su correspondiente española para que quedaran libres de firmar con nosotros. Después vendría la edición de los discos cubanos y algún otro latinoamericano como Alfredo Zitarrosa y algún mexicano.

Carlos Puebla y Los Tradicionales con Javier y Gonzalo García Pelayo
Carlos Puebla y Los Tradicionales con Javier y Gonzalo García-Pelayo y Pepe Varela

LLM: Es indudable la influencia enorme de Lole y Manuel, Goma, Gualberto o Triana en la evolución del rock español. ¿Erais conscientes entonces de esa importancia? ¿Habría sido posible todo eso sin las experiencia previas de Smash y Storm?

GGP: Sabíamos que la música joven española tenía que nacionalizarse y encontrar sus raíces. La experiencia previa esencial fue Smash, está claro. El primero de Lole y Manuel es un álbum histórico, sin duda de los mejores del rock español, es un disco sin parangón. Costó mucho sacarlo y al principio no engancharon con la gente, pero empezaron a subir gracias al éxito en el Festival de Canet. Luego se marcharon de Gong. Los discos de Triana también son intratables, hay gente que se ha enamorado con Triana, que se ha casado con Triana, pero muchos críticos no se atrevieron a decirlo en su momento. Y eso no puede decirse en voz alta, porque a los críticos no les gusta que les lean la cartilla, que les digan que no fueron capaces de ver el enorme potencial de un disco en su momento. Y la verdad es que muchos no lo vieron.

Lolo y Manuel Portada primer disco "Nuevo Día de Gonzalo García Pelayo

LLM: El álbum de Tílburi recuerda a otros grandes del folk pop español, como CRAG o Solera, sin embargo, hasta ahora no se les ha reconocido ese papel seminal. ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué no fue posible seguir el camino iniciado con aquel álbum?

Serie Gong 5, Gonzalo García Pelayo

GGP: No sé por qué ese disco no gustó. A mí me gustaban mucho. Creo que hicimos un segundo que tampoco funcionó. Estoy de acuerdo que no han sido reconocidos e incluso me alegra la pregunta porque es una forma de reconocimiento.

LLM: Durante mucho tiempo, las grabaciones de Eduardo Bort y Pau Riba han sido un secreto a voces entre los coleccionistas y amantes del rock progresivo europeo. Ahora parece que finalmente se les valora como se merecen. ¿Volverías a trabajar con Pau y con Eduardo después de tantos años? ¿Crees que de algún modo se han desaprovechado sus talentos después?

Eduardo Bort, Gonzalo García Pelayo

GGP: Pau ya tenía bastante prestigio cuando grabó con nosotros. Su Dioptría siempre se considera como un disco clave. Hice con él dos discos, que creo que son los mejores de su discografía, aunque no participé apenas en el segundo, que grabó en las Baleares con Mario Pacheco. Hace poco volví a hablar con él. Con Eduardo Bort me limité a editar un disco que él se había producido (muy bien) y que me pareció magnífico a pesar de estar cantado en inglés, que no iba mucho con la línea del sello. En Japón se han rifado este disco durante muchos años. Después nos hemos seguido viendo, aunque no hemos hecho más proyectos. Él ha trabajado mucho con mi hermano Javier.

Discografía de Pau Riba: “…La serie GONG de Moviepley, que dirigía el capo del rock andaluz, Gonzalo Garciapelayo invitó a Pau a dar un concierto en Madrid, no se pudo realizar por no se sabe que asuntos legales y el grupo quedó Instalado con su equipo en Madrid y sin dinero para volver. Garciapelayo les propuso grabar un disco. Por entonces sus producciones eran de lo mejor del rock progresivo nacional y le garantizaría a Riba la expansión por toda España. Con la gran extensión del tema “Licors”, que dio nombre al album, dos grandes canciones “Crida´m” y “La flor del taronger” una improvisación instrumental y una pequeña joya folk llamada “Orenella y Gladiol” les quedaría un disco redondo y perfecto. Con todo grabado la dirección de Moviepley desautorizó a Garciapelayo y cortó la financiación, con lo que quedaron las mezclas sin hacer. O no querían hacer un disco en catalán desde Madrid o no querían apoyar al polémico Riba. Hasta 1977 Garciapelayo no consiguió el placet para terminar el disco y con la colaboración de Daevid Allen (ex Soft Machine y Gong) al que Pau conoció en Mallorca, terminaron las mezclas del disco. Le metieron a “Licors” una sección de viento para darle un aire verbenero y bastantes efectos especiales, aplicando la técnica collage. Pau se fue familiarizando con la autoproducción y a sacarle partido al estudio. Para la portada Pau hizo una pintura alusiva a los licores al estilo infantil de Joan Miró…” Dossier de Pau Riba por Antonio Gómez.

Revista Trinfo Pau Riba y Smash, Gonzalo García Pelayo

LLM: Más artistas a contracorriente, dos fieras, dos talentos puros maltratados por los rockeros con prejuicios: María Jiménez y José Manuel Soto. Sin embargo, creo que son dos de tus artistas favoritos de la serie. ¿Cómo se gestaron sus respectivos trabajos?

GGP: El primer disco de María fue siempre mi favorito de todos los que he hecho (hasta que hicimos el dedicado a canciones de Sabina) y nadie me creía. Son, sin ninguna duda, mis mejores producciones, las que pasarán a la historia. En cuanto mi labor, creo que es más esencial que en otros grandes discos (como los de Triana o Aute, etc.) donde no se me necesita tanto. Con José Manuel hice tres discos y sobre todo el primero, Por ella, me parece de primera línea. Gualberto hizo sus segundos mejores arreglos (los primeros son Cuaderno de coplas, con Carlos Cano) y el disco está lleno de una inspiración adolescente que todavía me conmueve. Con Soto realicé también un viaje inolvidable por toda Sudamérica que ha sido un jalón en mi vida personal.

María Jiménez, Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Fue fácil grabar con las Vainicas y convencerlas de que cambiaran su manera de tratar sus canciones (distintos arreglos y producción más rockera)?

Vainica Doble, Gonzalo García Pelayo

GGP: Fue todo muy fácil (eran encantadoras) pero no les tuve que convencer de nada, ellas querían hacer un disco más cercano al rock y eso es lo que hicimos. Venían con todo arreglado por su guitarrista, Rafa, rockero de Huelva, y añadimos toques de Gualberto, que siempre intento que esté en todas las grabaciones porque es un genio. Creo que A contracorriente es el álbum más importante de Vainica Doble, y luego, El tigre del Guadarrama.

LLM: Otras dos rarezas muy apreciadas por los devotos del progresivo: Alfredo Carrión y Polonio & Vaggione. ¿Qué es de ellos ahora?

Serie Gong 12, Gonzalo García Pelayo

GGP: Alfredo trabaja en la SGAE y lo veo a veces. El suyo es un disco que aprecio muchísimo, de gran originalidad e inspiración, una mezcla de clásica y rock, con voz de ópera y textos de poetas vanguardistas. Este disco lo hubieran entendido en La Movida, igual que los de Vainica. Yo lo reivindico mucho, junto con el de Goma, creo que son dos de mis mejores producciones. Nunca conocí a Polonio, porque el suyo fue un disco que me dieron hecho y yo procuré que la gente lo conociera, editándolo en el sello. Nunca nadie hasta ahora me preguntó por ellos. Ya era hora.

Secretos a voces

LLM: ¿Cuáles fueron los discos más y menos rentables económicamente?

GGP: Podíamos haber publicado perfectamente un LP que se titulara Grandes fracasos, y pensamos seriamente hacerlo, pero creímos que quizás algún artista se molestaría. Lo mismo me pasa ahora.
LLM: ¿Qué fue de los flamencos más puros y de los discos de sevillanas, a priori dirigidos a un público distinto del campo de rock o el folk?

GGP: Fueron una de las cuatro patas estilísticas de Gong: los cantautores latinoamericanos, el rock, los cantautores españoles y los flamencos. Los amantes del flamenco han apreciado mucho los discos de José el Negro y los de Joselero. Ésa fue nuestra cumbre de pureza (creo que el Negro es cumbre de pureza de toda la discografía española). En América, el público rockero supo entender a los viejos negros del Mississippi y pensé que aquí podía ocurrir otro tanto, pero no fue así aunque iban dirigidos a ese público. Lo de las sevillanas es otra historia. Es un género mal entendido porque se junta lo horrible con lo sublime y es difícil distinguirlas. Intenté hacer algo de pureza con Vino Tinto y una recolección de sevillanas clásicas que me gustaron mucho con el grupo Revuelo. Les gustaron también a veinte personas más. Con Gente del Pueblo hicimos algo en la línea de Carlos Puebla en sevillanas, diarios políticos.

Serie Gong 9 Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Influyeron Antonio Gómez y otros ex compinches de AU y Ozono en el fichaje de cantautores como Labordeta, Adolfo Celdrán, Aute, Luis Pastor, Resines, Manuel Toharia, Batallán, Amancio Prada, etc.?

Emlio Batallan, Gonzalo García Pelayo

GGP: Sin Antonio no hubiera grabado nada de este tipo de música. Yo venía del rock y empecé a interesarme por los cantautores de la mano de Antonio Gómez, que me presentó, además, a todos ellos.

LLM: ¿Has vuelto a tratar con Labordeta después, ya diputado?

GGP: Sí, le he visto varias veces, le seguí en sus magníficos programas de la tele. Es un gran hombre.

Serie Gong 13, Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Nunca hubo algún intento de incluir músicos de jazz de fusión o de R&B español en la serie Gong?

GGP: No. No conocía que los hubiera. Estaban por Barcelona y me parecían poco nacionales. Me encanta el R&B, ahí están mis raíces y las del rock, y tengo una buena colección de discos del género, todos los de Aretha, Otis Redding y James Brown, que son esenciales. Luego, ya vinieron las fotocopias, pero la pureza está en los años 60.

LLM: Después de todo, ¿mereció la pena el esfuerzo?

GGP: Por supuesto. Entre 1975 y 1976 grabamos 14 ó 15 discos maravillosos en los Estudios Kirios, casi salíamos a un disco extraordinario por mes, todos auténticos hitos. Yo casi vivía en el estudio. Hicimos el primero de Gualberto, el de Alfredo Carrión, Luis Pastor, Hilario Camacho, Amancio Prada, Labordeta, Luis Emilio Batallán, Eduardo Bort, Vainica Doble, Pau Riba, Triana, María Jiménez, Carlos Cano, Lole y Manuel, Goma… Nosotros teníamos muy claro, y así lo hablábamos, que después de los más grandes, después de Jimi Hendrix, Frank Zappa y Pink Floyd, estaba Goma. ¿Que no lo sabía el resto del mundo? No nos importaba, para nosotros, por debajo de Goma estaban casi todos. Sin duda. Aquella fue una edad de oro del pop español, una explosión después de un período tapón, donde no salían artistas nuevos, donde nadie se ocupaba de sacar música española de calidad. Y a mí me llegan tantas cosas fantásticas cuando me hago cargo de Gong que no doy crédito a mis oídos.

Goma, Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Cuáles son tus once discos favoritos de la serie, los imprescindibles?

GGP: Primero, de María Jiménez (fuera de la serie, el de canciones de Sabina), pura energía y vida. El patio, de Triana, poesía y nuevo concepto. 14 de abril, de Goma, ruptura e inspiración. Cuaderno de coplas, de Carlos Cano, por sus arreglos, y la “Habanera de Cádiz”, casi himno de esa ciudad (salió fuera de la serie, en Ariola). Vericuetos, de Gualberto García Pérez, contiene “Noche de Rota”, lo más mágico que grabé. Por ella, de José Manuel Soto, por su sincero lirismo amoroso. Ahí ven o maio, de Luis Emilio Batallán por su inspiración. De paso, de Hilario Camacho por sus composiciones y músicos (Galicia y Santana). Nuevo día, de Lole y Manuel, por su poesía fácil. Rosalía de Castro, de Amancio Prada, voz de primera línea mundial transmitiendo emociones. El último sería una producción mía que aprecio particularmente, aunque no salió en la serie Gong, sino en Polygram: el álbum de de Barra Libre, el grupo de Silvio, con aquella canción fantástica titulada “La ragazza del elevatore”, pura poesía y genio.

VERICUETOS, Gualberto Serie Gong

Barra libre, Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Por qué terminó la serie Gong?

GGP:  Cuando le preguntaban a Silvio por qué había dejado de grabar, él respondía: “Por casualidad”. Pues más o menos lo mismo. Hubo un conjunto de actores concomitantes: la decadencia de Triana, el principal puntal comercial de Gong; la dejadez de la compañía discográfica, que tenía conflictos con Carlos Cano y no encontraba beneficios económicos en la serie; mi propio cansancio ante lo que suponía una lucha continua por mantener la independencia y luchar contra toda esa gente que intenta quitarte las riendas del asunto desde dentro. Además, se unió la pérdida de confianza de los ejecutivos de Movieplay en mi olfato artístico/comercial con mis primeros pasos en el juego. Yo me di cuenta de que había un futuro más gratificante en luchar contra los casinos, y además, ésa me parecía entonces una actitud más rockera.

Serie Gong 2 Gonzalo García Pelayo

Futuro imperfecto

LLM: ¿Sería posible en este momento montar un proyecto como el de la serie Gong?

GGP: Ahora vuelve a haber grandes artistas después del tapón que también se produjo en los últimos años. Yo hubiera cogido a Hevia, que enseguida se vio que iba a triunfar, y a muchos como él, con muchos más medios y mejores músicos para producir como es debido. Los músicos son los que más han mejorado, y los arreglistas, que siempre fueron muy importantes aunque poca gente se fijara en ellos. Los críticos, sin embargo, no han evolucionado tanto, no han mejorado al nivel de profesionalidad que el resto de actores de la música española. Con todo, el panorama musical, desde el punto de vista comercial, está en su peor época, por culpa de la piratería y de la falta de criterio y de apoyo de los medios de comunicación. He intentado varias veces repetir la experiencia de Gong, con la SGAE, con la Fundación Lara… pero no cuaja. Ahora juego al póquer como profesión. Sin duda, el genuino heredero del espíritu de la serie Gong es mi equipo de jugadores de póquer. Hay juventud y energía. Casi todos son boxeadores. En algo me suena a Jerry Lee Lewis.

LLM: ¿Fueron La Movida y la Nueva Ola madrileña las que mataron a la serie Gong o qué otras circunstancias concurrieron para que aquello terminara?

GGP: La movida madrileña cambió el incipiente foco de atención que habíamos logrado conseguir en aquellos años. Son fluctuaciones sociales imprevisibles que cambian de pronto el panorama. Le pasó también a Bach, que no estaba de moda al final de su vida por cambios de gusto a cosas más ligeras, como pasó en España. Aquí triunfó La Movida coincidiendo con que la crítica madrileña fundamentalmente, se conmovió porque muchos de ellos empezaron a follar con chavalas jóvenes de entonces, y, claro, no tenían más remedio que apoyar aquello. Es algo absolutamente respetable desde el punto de vista humano. Sin embargo, no hay un solo disco de la movida que haya resistido el paso del tiempo.

Serie Gong 3 Gonzalo García Pelayo

LLM: ¿Por qué nunca terminaron de gustarte aquellos discos y aquellos grupos: Alaska, Gabinete, Radio Futura, Nacha Pop, etc.?

GGP: Con excepción de alguna canción, me pareció un movimiento pretendidamente light del que nunca criticaría a sus creadores pero a sí a sus palmeros, la crítica periodística de la época que tenía que desnudar un santo para vestir otro. No me gustaba ni el estilo de producción, ni la forma de cantar. Me interesaban algo sus aspectos vitales jóvenes. En definitiva, algo de interés en el fondo pero nulo en la forma.

LLM: Y de los artistas de ahora, ¿te habría gustado, por ejemplo, producir el “Aserejé” de Las Ketchup? ¿Qué habrías cambiado en ese tema, que a mí me parece una barbaridad de bueno?

GGP: Me hubiera encantado. No cambiaría nada porque es perfecto. ¡Lo que me gustaba oírlo a toda hora cuando estuve en Chipre! Me encanta también la versión que hace Diego Carrasco. Me gusta también oír “Macarena” en la India. Me parece una gran letra. Y me apasiona gente como Maria del Mar Bonet, que es una diosa, como Om Kalsoum o como Judy Collins, aunque nunca la han producido como se merece.

LLM:¿Qué proyectos musicales te traes entre manos?

GGP: Estoy preparando un disco con Álvaro Van Aersen –el hijo de Gloria Van Aersen– como arreglista, interpretado por la mujer de José Luis Garci, una cantante uruguaya espléndida. El álbum fusiona la música campesina latinoamericana con música de cámara del siglo XVIII, queremos repetir lo que hizo Bocherini con el fandango, coger músicas populares de origen español y mezclarlo con música de cámara. Es un proyecto muy serio, ya a punto de editarse, y pensamos que podemos aspirar al Grammy. También trabajo con un cantante llamado Fernando Arduán, un tipo fantástico que canta como Dalla y Battiato, mezclando la identidad andaluza con Bryan Ferry, Police y Serrat. Será el artista de la década, ya verás, me gusta tanto como Lole y Manuel. Tenemos que conseguir transmitir pasión por la música española de calidad antes que a los de Seattle, sobre todo si los de Seattle son malos, porque casi todo está copado por Operación Triunfo. Y porque, hoy como antes, ante la duda de apoyar a John Mayall o a Paco de Lucía, siempre hay que optar por Paco de Lucía.

LLM: Por último, según el Manifiesto del Borde, ¿quiénes serían hoy los hombres de las praderas, los de las montañas, los de las cuevas lúgubres y los de las cuevas suntuosas?

GGP: Pues más o menos los mismos que entonces. Entre los hombres de las praderas seguiría estando Dylan, por supuesto. Y, en España, sin duda Luis Delgado, un músico y una persona excelente, el más genuino hombre de las praderas que conozco.

LLM: Completamente de acuerdo contigo. Luis Delgado es único.

GGP: Entre los hombres de las cuevas suntuosas y los de las cuevas lúgubres ya sólo metería a Castro, uno de los últimos dictadores vivos. Ahora mismo, sacaría de ahí a los políticos elegidos en democracia. Al fin y al cabo, si les votan será por algo, y el pueblo puede renovarles o echarles cada cuatro años. Así que, mi voto positivo para los políticos que se someten a las reglas de la democracia. Son mucho más peligrosos los llamados creadores de opinión, esos directores de periódico que lo saben o creen saberlo todo, esos dueños de grandes imperios de medios de comunicación que manejan información y opinión a su antojo, todos son dictadorzuelos en potencia, nadie les controla ni les renueva o les quita confianza. Finalmente, los hombres de las cuevas lúgubres, los funcionarios, continúan en el mismo lugar, son inamovibles.

Serie Gong 4 Gonzalo García Pelayo Serie Gong 6 Gonzalo García Pelayo  Serie Gong 7 Gonzalo García Pelayo Serie Gong 15 Gonzalo García Pelayo Serie Gong 14 Gonzalo García Pelayo Serie Gong 11 Gonzalo García Pelayo Serie Gong 8 Gonzalo García Pelayo

Serie Gong 16 Gonzalo García Pelayo

El sello Gong también grabó con:

 Pablo Guerrero: “…El 2 de marzo de 1975 graba un disco en directo en el teatro Olympia de París titulado Pablo Guerrero en el Olympia. El disco lo editaría el sello Gong de Movieplay…  Es uno de los discos más vendidos de Pablo Guerrero durante los años 70… En febrero del año 1976 graba para Movieplay, con producción de Gonzalo García Pelayo, el disco Porque amamos el fuego. Musicalmente este disco hace un acercamiento al jazz desde las coordenadas de la música popular de su tierra….” Dossier de Pablo Guerrero por Antonio Gómez.


 Más artistas con los que Gonzalo trabajó:

Gato Pérez

Fenicia, Gato Pérez 2

Esta es la historia de un disco mítico que no llegó a ver la luz y de un cantante muerto que cada día canta mejor: Fenicia y Gato Pérez.

 Estupendo artículo de Marcos Ordóñez, amigo y gran escritor, en el que cuenta su amistad con Gato Pérez y los proyectos, las situaciones y reflexiones de Gato.

“…Y entonces pasó que de repente se abrió el cielo, porque de una sola tacada se encontró a los hermanos Garcíapelayo, primero a su tocayo Javier, que se convirtió en su mánager, y Javier escuchó las nuevas canciones y le dijo: esto te lo tiene que producir mi hermano, y su hermano era Gonzalo (en arte GG), el fundador del sello Gong, que había producido a medio rock andaluz en los setenta (y muchas cosas más) y entonces acababa de montar en Sevilla un nuevo sello llamado Guapa, y empezaron de nuevo las giras y la posibilidad de grabar un nuevo disco, producido mano a mano por G y por GG.
Los músicos no podían estar mejor elegidos: por un lado, su banda habitual, con los pianos y teclados de Sergio Fecé y Josep Lladó más el refuerzo de Emilio Ruiz y el cubano Mayito Fernández, el líder de Salsa Gitana, y Miquel Rubió y Xavier Batllés a los bajos, y por supuesto Noño Martínez a la guitarra flamenca, y Mathew Simon y Juanjo Arrom a los vientos; por otro, la crema de la nueva rumba catalana: Petitet Ximenez y Ricardo Tarragona a las percusiones, y Johnny Tarradellas y Peret Reyes, de Chipén, en guitarra y palmas.
Una noche nos trajo el disco, que se llamaba Fenicia: estaba feliz como pocas veces.
Se había grabado en los Estudios KSZ de Barcelona, con dirección de Rufus Arrufat, pero GG se había reservado un toque maestro: las mezclas las había hecho Pepe Loeches, el mismo ingeniero de sonido de Gitano Soul (y de tantas otras joyas), en los Estudios Musigrama de Madrid, y realmente sonaba de fábula, como hacía tiempo que un disco de Gato no sonaba”

Vivir en Gonzalo

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