5 Filmoteca Española, ciclo Gonzalo García Pelayo

Gonzalo García Pelayo 30.01.2014

Corridas de alegría:

Tenemos la suerte que detrás de cada película hay un crítico, normalmente amigo, que la destaca y la señala como su preferida. Es el caso de “Corridas de alegría” y Marcos Ordóñez, escritor y crítico que publicó este artículo en El País cuando comenzaron los ciclos que ahora llegan a Madrid:
El gran García Pelayo (http://cultura.elpais.com/…/actualid…/1351711338_526576.html)
La estupenda historia de los Pelayos, haciendo saltar con justiciera pericia las bancas de incontables casinos, oscureció un tanto el lejano pero vivísimo perfil de cineasta de su patriarca, Gonzalo García Pelayo, uno de los tipos más creativos y tentaculares con los que he tenido la suerte de toparme. A finales de los setenta, yo le conocía como locutor (Para vosotros jóvenes), productor musical y adalid del rock andaluz (con Triana, Gualberto y Lole y Manuel a la cabeza), pero fue el irreemplazable José Luis Guarner quien me descubrió su película Frente al mar (1978), que llegó al cine Goya barcelonés con la etiqueta de cine S y astutamente retitulada como Intercambio de parejas frente al mar. ¿Un porno sureño? Guarner me dijo: “No te la pierdas. Es lo que los de la Escuela de Barcelona nunca se atrevieron a hacer”. Fuimos pitando, porque en aquella época todo lo hacíamos en plural. Ellos también, pero follando más. Y bebiendo, y filosofando, y mostrándose doblemente desnudos ante la cámara. Ellos (aprendimos a reconocerles, de película en película) eran Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo (su hermano, otro personaje legendario), Rosa Ávila, Ana Bernal. Extraña película: parecía improvisada pero todo estaba escrito. Y exhalaba, en mi recuerdo, un sorprendente aire otoñal y helado, una secreta desesperanza, como si su divisa fueran aquellos versos de Machado: “Con negra llave el aposento frío de su tiempo abrirá: desierta cama, y turbio espejo, y corazón vacío”.

Cuatro años después llegó el verano con Corridas de alegría (1982), una de las películas más libres, gozosas y desabrochadas del cine español. No era un buen título: parece que Andrés Vicente Gómez se emperró. Hay corridas y hay alegría, pero era infinitamente mejor el que le habían puesto Gonzalo y Javier: Sobre la marcha. Premisa: un trilero sin suerte (Javier GP) y un tipo que acaba de fugarse de la cárcel (Miguel Ángel Iglesias) para quemar todos los clubs del gángster que le envió al maco, se convierten en los sosias sevillanos de Kerouac y Dean Moriarty, recogen a una dama jaranera (Isabel Pisano) y se lanzan a la carretera dispuestos a pasárselo bomba. Una road movie con guion, pero abierta a todo lo que se encontraran por el camino. Y lo que se van encontrando supera cualquier previsión del espectador.

Corridas de alegría pudo haber compartido el público de Pepi, Luci, Bom (1980) y Laberinto de pasiones (1982) pero, por desidias de su distribución, solo atrapó el aplauso de un puñado de incondicionales entre los que, desde luego, me cuento; un puñado que hacía correr la voz de su existencia, y organizaba pases privados (era el fin de fiesta ideal de toda gran jarana) desde que la película apareció en vídeo.

El Festival de Sevilla dedica un ciclo y un homenaje merecidísimos al autor de ‘Frente al mar’
El año de su estreno, García Pelayo se despidió de la afición (“No dejé el cine: el cine me dejó a mí”) con Rocío y José, una joya de insólita pureza, mitad documental mitad ficción, con ecos (y mido mis palabras) de Pasolini y Ford, que narra la historia de amor de dos adolescentes en la romería que va de Triana al Rocío. Tuvieron que pasar tres décadas para que una nueva generación de cinéfilos, amamantada en el low cost y el underground por efecto de la crisis, descubriera su cine. La reivindicación comenzó, como suele suceder, al otro lado del charco: hará tres años, el Festival de Cine de Buenos Aires (Bafici) programó con gran éxito Frente al mar y Vivir en Sevilla (1978), su película favorita (en mi memoria destellan las memorables intervenciones de Silvio, de Farruco, del Niño del Taller). El Bafici fue la punta de lanza del rescate, pero también la labor de la combativa revista Lumière. En buena medida gracias a ellos, Gonzalo García Pelayo entrará, como quien dice, por la puerta grande de la Maestranza: el Festival de Cine Europeo de Sevilla ha organizado un ciclo de sus películas (del 6 al 10 de noviembre) y, entre el 5 y el 7, la universidad de su ciudad le dedica el seminario Penetrar la alegría. Un homenaje merecidísimo, al que seguirán otros dos, en el madrileño CineMad (16 al 25 de noviembre) y en la Filmoteca de Cantabria (Santander), del 21 al 28. Descúbranlo, háganse el favor.

El mejor crítico de entonces (y de la historia de la crítica española), José Luis Guarner publicó este analísis en su momento, 1982:

Corridas de alegría es un desenvuelto e inusual cruce de thriller hispánico y novela picaresca, donde se mezclan la aventura, el nihilismo y elsexo, algo así como una respuesta de Andalucía a Al final de la escapada. Viene a ser la historia de una búsqueda, que es también la de una huida hacia delante, el certificado de defunción de las ilusiones de una generación. Sus héroes son dos jóvenes andaluces desarraigados, dos modernos beatniks de producción nacional, el uno (Miguel Ángel Iglesias, también guionista de la película) en pos de la nunca encontrada mujer que ama, el otro (Javier García Pelayo) a la busca de emociones más o menos fuertes.
La suya es una peripecia dionisíaca, que no puede tener otro fin que la destrucción. Diversas mujeres se cruzan en su recorrido, desde una prostituta amigable (Isabel Pisano) hasta una amiga desamparada (Paula Molina), sin contar con varios personajes
emblemáticos. Gonzalo García Pelayo repite aquí, en parte, la feliz experiencia de Frente al mar, seguramente la más singular  sorpresa del cine español en 1980. Su nuevo empeño es menos ambicioso, más descuidado en su factura, pero conserva el mismo gusto de la provocación y una espontaneidad que no suele darse, ay, en las películas que por acá fabricamos, el encuentro de los
protagonistas con una pareja de la Guardia Civil y la sorprendente escena que sigue no nos dejará mentir. No adscrito a ningún grupo o escuela determinados, García Pelayo confirma tener una voz propia en el actual coro de jóvenes cineastas  hispanos. De ahí que esta película, con todas sus obvias limitaciones, resulte mucho más interesante para este cronista que, por ejemplo, el hueco profesionalismo de La colmena o la travesura de  Laberinto de pasiones.
José Luis Guarner,
El Periódico,
27-­X-­82
Por supuesto que es la película de peor factura (José Enrique Izquierdo Boza no la rodó) con peor foto y zooms con tirones que no pude evitar de nuestro alcohólico cámara. Nos hicimos la ilusión que al ser una historia de marginales importaba menos. No conocí a Guarner y desde antes le teníz enorme respeto por sus análisis de Rossellini etc. Poco después murió. Me hubiera gustado enseñarle otras películas. Javier repite protagonista con Miguel Ángel, como en Frente al mar.

Paseando por internet encuentro esto comentarios:
Limonchello8Hace 8 meses
Es una de esas películas diferentes y que no se olvidaran jamás.Gracias .
THJ000Hace 1 año
Mil gracias. ¿He dicho mil? ¡Qué sean diez mil! Supongo que pedir “Frente al mar” ya sería pecado, ¿no?
Luma maHace 1 año
Muchisimas gracias por poner esta maravilla de los 80. La ví entonces y siempre la quisé volver a disfrutar.
Amanda CarterHace 1 año
Versión andaluza de “On the Road”. Al cine de GGP por fin se le esta poniendo en su lugar. Casi no tenia medios y hacia rarezas tan interesantes como esta. Lastima no podamos ver aqui “Frente al mar” quizas su obra mas redonda y transgresora
matamehHace 1 añoen respuesta a Amanda Carter
si que está , “intercambio frente al mar.” buscala en este usuario
arrykiHace 11 meses
A mi me pasaba igual la vi en los 80 la tenía grabada pero el video no funciona y no la podía ver
Es una película con guión, que cuenta una historia, una película “normal”. (este comentario ya es mío).
Javier Ikaz Una road movie jonda (comentario de un poco más abajo.
Quizás Javier lo dice por la letra del tema principal (bulería lenta de Manolo Sánchez Pernía y que canta Ricardo Yunque):
” Porque la vida es asi, llantos, llantos, jirones…de las pieles de mi alma… que entre las desilusiones… por que la vida es asi… a tanto fuí renunciando… que he renunciado hasta a ti… cuando más te estaba amando… y tu continúas que soy muy feliz… y cuando me siento hundido… digo tu nombre cantando…quiero ver pasión y vida, muero, muero por seguirte amando…. muero, muero, muero, muero por seguirte amando…”
El bebé es Guzmán que luego hablará largo de los hombres antiguos en Alegrías de Cadiz

Esta primera sesión será presentada por Jordi Costa
7 – Viernes 17:30 Sala 1 CORRIDAS DE ALEGRÍA (Gonzalo García Pelayo, 1982). Int.: Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo, Paula Molina. España. 35mm. 75′
16 – Domingo 19:30 Sala 1 CORRIDAS DE ALEGRÍA (Gonzalo García Pelayo, 1982). Int.: Miguel Ángel Iglesias, Javier García Pelayo, Paula Molina. España. 35mm. 75′