Vuelo a Nápoles…

14.09.2015

Vuelo a NapolesHoy vuelo a Nápoles. Voy con Cristobal Prieto para tener una reunión con Charles Herisson, por cierto amigo de fb. Charles es propietario y dirige la web más difundida de “consejeros de apuestas” (advisors), especialistas que encuentran apuestas posiblemente ganadoras, que pueden demostrar estadísticamente su perspicacia y que ofrecen sus servicios en la red por suscripciones mensuales. Bet Advisors, su web, tiene mucho que ver con Los Pelayos Club y creo que vamos a llegar a un acuerdo de colaboración, intercambio etc. Tendremos la tarde de hoy y la mañana del miércoles para revisitar la gran ciudad (palacio de Doña Ana en la foto) que conocí por encima en un anterior viaje que hice para visitar Capri, su isla de enfrente.

Estoy en Napoles

¿Me gusta más nombrar Lungomare o Marechiaro? Me cuesta trabajo decidirme. Creo que Marechiaro sale en más canciones o al menos sale en una. Es curioso que en estos dos días no he oido ni una canción napolitana. Esperaba “A vucchella” pero no ha sonado ni siquiera “Santa Lucia”. Lo único fue esa carta del restaurante Umberto con la foto de Modugno. Y luego la pregunta de que si siguen vigente Rossellini o Dalla y la respuesta de Fabrizio de que eran demasiado melódicos. A ella le gustaría Fabrizio. Claro que no estoy seguro, pero probablemente. Miro algunas personas todavía como si fuera través de sus ojos. Charles rie con su gente. Me da mucha confianza como rien todo el rato, siempre que pueden. Son cuatro enfrente de nosotros tres y rien mucho más que nosotros. Antes reía más, con Balón a toda hora, con lo de la pantera o con el que temía que el tupé se le viniese a la cara. A veces él también conmigo. El record fue la noche del casino de Ostende con aquello sobre Pinito del Oro. Ahora recupero algo con Paco, con sus giros sevillanos. La película también tratará de lo que reían Triana en los camerinos. Agradezco mucho que haya personas que buscan que ría. Eso es bondad. Estos italianos me generan mucha confianza con sus risas. Me cuentan que detrás nuestra está el hotel Vesuvio y que en una de las habitaciones que da a la bahía compuso Lucio Dalla el tema de Caruso que ahora canta un músico callejero que se acerca a la mesa, “Qui dove il mare luccica, e tira forte il vento, su una vecchia terrazza, davanti al golfo di Surriento…”. Espero el “…Te voglio bene assaie…” e intento hacer con la boca o con la mente el arreglo clave de violines de este momento “…tataaan..”. El ventilador que han puesto delante de nuestra mesa nos da demasiado de lleno. Piden que lo apunten un poco más hacia arriba, “a la ventana del hotel Vesuvio” sugiero. Aunque son napolitanos no les hace especial gracia mi ocurrencia. Paco sí se habría reido, y Vanessa. Entonces me refugio en los números primos, en la fórmula que empecé a esbozar anoche y en su posible desarrollo. Lo malo es que desemboco en una sola ecuación pero con dos variables. No se si será suficiente. Vamos a llegar a un acuerdo con Charles, seguro. Hay voluntad por ambas partes y todo su equipo nos ha dado una magnífica impresión. Salvatore, Fabrizio, Bruno…Creo que podremos seguir los consejos de Aiden Monroe que es en quien más confío en lo relativo a las carreras de caballos inglesas. En el fútbol nos hablaron muy bien de Jeremy Price, aunque juegue preferentemente en ligas con poca liquidez, donde se mueve poco dinero. Veremos. Mañana volvemos por la tarde. Hacemos planes de aprovechar la mañana para pasear la bahía. Hará calor, veintiocho grados, y quizás no lleguemos a Marechiaro que está en la otra punta.